Alcalá de Henares, 23 de agosto de 2026.- Como en botica en el pregón de ferias de ayer hubo de todo. Sí, es cierto que es algo recurrente y que a menudo lo de menos es el pregón, a pesar de que una mayoría se aleja del centro neurálgico del pregón -que es ante la fachada del Ayuntamiento- y trata de centrarse en el acto propiamente de pregonar las ferias y ver cómo lo hacen los pregoneros del año.
Pero es que este año la ‘botica del pregón’ tuvo más aristas, caras y vértices que el icosaedro de la rotonda de los Funcionarios de Prisiones, en la calle Lope de Figueroa junto al Jardín de Alcalá.
Hubo, como siempre, cientos de botellas de gaseosa agitadas por los peñistas para una ducha multitudinaria con la que poner los limpios blusones, camisetas y pantalones, así como la ropa interior, en disposición de ir de forma inmediata a la lavadora con un liquido que seco deja azúcar. Sin embargo, esta ducha peñística tuvo una competidora que diluyó la gaseosa y quitó mucha azúcar, que se fue por las alcantarillas. Fue el agua de una manguera que los bomberos manejaron con pericia profesional desde un balcón de la casa consistorial. La manguera, claro está, provocó unida a una autobomba del parque de Alcalá estacionada en la calle Cerrajeros, una ducha multitudinaria que para variar no fue del gusto de todos puesto que hubo quien se quejó cuando le cayó el agua estando en el centro de la plaza junto al quiosco: “¡Que mojen a las peñas pero no a nosotros que nos hemos arreglado para venir al pregón y nos han empapado!” Lo que pasa es que el manguerazo ha llegado para quedarse, lo mismo que la exhibición de los bomberos descendiendo la torre de Santa María con el cartel gigante de ferias, utilizando la técnica del rapel.
Tímidamente antes del pregón se dejaron escuchar cánticos de ‘Campeones del Mundo’, haciendo referencia, se supone, a la selección española de fútbol, aunque también valdría para la peculiariaridad de un pregón que, como decimos, tiene más aristas que un icosaedro, que por cierto tiene 30 aristas y 20 caras triangulares.
Y también en un principio comenzó a sonar con timidez un grito ya clásico, que es el de ‘Pedro Sánchez hijo de p.”. Sin embargo, al principio no terminó de cuajar hasta que algún grupo decidió que se hiciera oír y vaya que se oyó. La respuesta no tardó en llegar con silbidos para quienes o bien se sienten partidarios del actual presidente del gobierno, o bien consideran que el pregón, por muchas aristas que tenga, no debe convertirse en una manifestación política de ningún signo.
Así fue transcurriendo un pregón en el que hubo momentos de desconexión entre los asistentes de abajo en la plaza de Cervantes, y los pregoneros arriba en el balcón. Es que por muchas aristas que haya y muy llena de cosas esté la botica, el acto es, y a veces hay que recordarlo, el pregón de ferias.
La alcaldesa dio por inauguradas las ferias y, cuando todo el mundo esperaba el chupinazo, llegó el rapel de los bomberos en la torre de Santa María. Miraba la gente el descenso de la pareja de profesionales cuando esta vez sí, la alcaldesa prendió la mecha del cohete cuya explosión en el cielo complutense marcó el inicio de las ferias.
Mientras tanto, en el suelo hubo empleados de la limpieza retirando cientos de kilos de basura, sobre todo botellas vacías de gaseosa y las serpentinas, que desde un cañón se elevaron para caer como una lluvia que, unida a los litros de gaseosa y de agua de la manguera de los bomberos, formaron una capa resbaladiza en el suelo de la plaza ante el Ayuntamiento.
Y en esas que salió la tuna de la Universidad de Alcalá al balcón principal para interpretar el oficioso himno complutense, que no es himno pero como si lo fuera.