Alcalá de Henares, 17 de octubre de 2026.- Poco a poco se van conociendo más elementos de la marcha de Ángel Vivar Dorado como entrenador de la RSD Alcalá que pueden servir de explicación para lo que ha ocurrido estos días. El técnico fue cesado por la entidad por la pérdida de confianza en su proyecto después de venir manifestando que con la plantilla en la que él intervino a la hora de su configuración hace apenas tres meses, no convenía generar “determinadas expectativas”, lo que se entendió como un intento de rebajarlas. El Alcalá realizó un fuerte desembolso en esa plantilla en la que confía plenamente.
Fuentes del Alcalá han asegurado que siempre se ha escuchado al técnico y que desde que se apostó por él siempre se han atendido sus peticiones para el equipo. Tampoco conviene olvidar que apostar en su momento por él fue una decisión muy arriesgada ya que llegó al Alcalá con un currículum muy corto como entrenador. De hecho sólo había entrenado al juvenil B y al juvenil C del Leganés y antes a la selección de la AFE.
Aquella apuesta salió puesto que el Alcalá logro el ascenso en la tercera división RFEF. Lo hizo con la mejor plantilla de los 18 equipos que formaban el grupo madrileño en la temporada 2024-2025 fruto de un esfuerzo inversor por parte de los accionistas mayoritarios de la RSD Alcalá. En esos momentos se decidió crear en la Deportiva una estructura mucho más profesional con el fin de modernizar la entidad. Atrás quedaron los años en las que el presupuesto era irrisorio, incluso para la tercera división. Un técnico como Jorge Martín de San Pablo, hoy director general del club, tuvo que dirigir desde el banquillo equipos con futbolistas muy modestos y con todo y con ello llegó al play off de ascenso en dos ocasiones.
La modernización trajo consigo una condición fundamental que explica el crecimiento del Alcalá. Se trataba de crear un buen ambiente en el Val para atraer al público y a los patrocinadores. Era necesario recuperar masa social para hacer atractivo jugar en el Alcalá para futbolistas con mayor nivel que lo que se conocía hasta entonces. Y al mismo tiempo era imprescindible conseguirlo con rentabilidad económica. Eso significa equilibrar las cuentas de ingresos y gastos. No se trata de poner dinero a fondo perdido
Vivar Dorado recibió toda la confianza de la dirección deportiva y de la propiedad y la apuesta salió bien al lograrse el ascenso de categoría. Al mismo tiempo se consiguió el retorno del público al Val. El técnico recibió todo el apoyo del Alcalá y la confianza para diseñar la plantilla en la nueva categoría junto con la dirección deportiva. La primera vuelta no fue lo que se esperaba y el equipo estuvo en la zona media baja de la clasificación. El técnico pidió refuerzos y se le dieron; llegaron futbolistas de nivel como Lacine Koné y la situación cambió hasta el punto de que estuvo muy cerca de jugar el play off de ascenso.
Volvió la ilusión que quedó refrendada con la renovación de Vivar Dorado. Para esta temporada se diseñó una plantilla con intervención directa del técnico. Es una plantilla que está entre las más costosas del grupo 5 de la segunda división RFEF sin tener en cuenta la excepcionalidad de los equipos filiales. Es más, desde la entidad se considera que el Alcalá tiene una buena plantilla. La pretemporada generó ilusión pero está comenzó a desvanecerse con el segundo tiempo del equipo en Guadalajara; la derrota en Salamanca fue dura y más aún la que una semana después se produjo en casa ante el Navalcarnero. Y no fue tanto por los resultados sino por la forma en que se produjeron; el equipo pareció desnortado, sin alma. En el aspecto táctico han sorprendido determinados cambios de posiciones y algunas alineaciones. Esa situación se repitió el domingo pasado en Puertollano ante un equipo que en presupuesto y plantilla es muy inferior al Alcalá.
Es en ese contexto en el que el técnico comenzó a hablar de que con esa plantilla había que rebajar las expectativas generadas. Incluso en la sala de prensa del estadio del Cerrú de Puertollano, al término del partido contra el Calvo Sotelo, manifestó literalmente y en público lo que ya había dicho internamente en la entidad: “Debemos no generarnos ciertas expectativas”. En insistió en que “yo tengo confianza en estos jugadores pero creo que desde el club no debemos perder tampoco la perspectiva de dónde venimos, dónde hemos estado y lo difícil que es esto”.
Desde el Alcalá se ha pasado página y se mira el presentó y el futuro. Se asume que ahora toca estar centrados en que el nuevo entrenador y cuerpo técnico se adapten rápido al club y a los jugadores y desde mañana empiece con buen pie su andadura en el club, máxime cuando vienen semanas duras con la Copa de por medio y es ahí donde hay que poner el foco y no en rebajar expectativas.