Alcalá de Henares, 20 de diciembre de 2025.- Hoy sábado la farmacia Huerta, situada en el número 2 de la calle Tinte cumple 120 años. Se trata de la actividad profesional más antigua de Alcalá sin que haya cerrado en ningún momento de su historia, ni siquiera durante la guerra civil cuando cayeron a pocos metros varias bombas de la aviación, ni tampoco haya cambiado de ubicación, además de estar regentada siempre por la misma familia.
El fundador fue Javier Huerta Calopa, que fue alcalde de Alcalá en 1922 y 1923 y en una segunda etapa en 1930 y 1931; continuó la actividad farmacéutica su hijo, Félix Huerta y Álvarez de Lara, quien también fue alcalde entre 1957 y 1975. Tomó a continuación el testigo al frente de la farmacia el nieto del fundador, José Félix Huerta Velayos y tras su jubilación dirige la histórica farmacia el hijo de éste, José Félix Huerta Villadangos y por tanto bisnieto del fundador.
Los Huerta son una de las familias más conocidas de la ciudad complutense, con hasta seis alcaldes en los últimos cien años, el último de ellos, Arsenio Lope Huerta, nieto del fundador de la farmacia Huerta, que escribió de él que no sólo abrió una farmacia en 1905 sino “un lugar de encuentro, de tertulia y de charla para todos aquellos que quería comentar y tratar cosas nuestras. Asuntos de alcalaínos. En su botica no sólo se despachaban medicamentos, ungüentos o formulas magistrales,
sino cordialidad, simpatía y conversación”. Por cierto que la farmacia Huerta sigue realizando formulas magistrales prescritas por médicos. No son muchas pero aún se realizan en la farmacia, sobre todo para problemas dermatológicos.
Los tres primeros Huerta farmacéuticos tienen en común el haber sido presidentes de la Sociedad de Condueños; a partir de Félix Huerta y Álvarez de Lara tienen vinculación también con la RSD Alcalá. El fundador de la farmacia estudió esta ciencia en la Universidad Central de Madrid y concluyó sus estudios en 1902. A partir de ese momento adquirió experiencia, se cree que en una primera etapa en
Villarino (Salamanca), que no ha podido ser probada documentalmente, y en una segunda etapa, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), ésta sí perfectamente documentada.
Apertura de la farmacia
En 1905 Javier Huerta regresa a Alcalá, una ciudad por entonces con unos 10.000 habitantes, e instala su farmacia en una finca que construyó a su regreso de Cuba una indiana tan adinerada como bella llamada Rosa Mata. Para su construcción contó con el diseño del arquitecto Martín Pastells, el autor entre otras obras en Alcala del Círculo de Contribuyentes y del quiosco de la música de la plaza de Cervantes.
Como curiosidad, en el despacho actual de farmacia se pueden contemplar cuatro magníficas columnas fundidas por la Fundición Lebrero de Madrid, la misma que realizo el quiosco de la música diseñado por Martín Pastells. La fecha de la fundación se puede leer en una placa en el despacho de farmacia: 20 de diciembre de 2025, lo que la convierte, como hemos dicho, en la actividad profesional más antigua de Alcalá con tres condiciones la de no cambiar de propiedad familiar, la de no cambiar esa actividad en ningún momento y la de permanecer en el mismo lugar en que se creó.
La farmacia Huerta estrenó el 21 de diciembre, un día después de su inauguración, su primer libro recetario. Lo hizo con una receta del doctor Fernández Sánchez, subdelegado de Medicina y según la anotación se trata de “esparadrapo rojo de Beslier, doce trozos como el marcado en la receta”. Se dispensó al precio de 1’90 pesetas. Al día siguiente ya fueron doce las recetas dispensadas.
La muerte de Javier Huerta sobrevino en abril de 1936, apenas tres meses antes del inicio de la guerra civil. Sin embargo, la actividad farmacéutica continua y no paró ni siquiera durante la contienda, cuando las bombas caían en la ciudad complutense causando devastación y muerte. En la farmacia Huerta se hizo un sótano que se utilizó como refugio contra los bombardeos; tuvo dos entradas, una interior y otra exterior por la calle Tinte. A sólo unos metros, en la esquina con la calle Libreros, cayó una bomba.
Fallecido el fundador, la familia Huerta contrató a una farmacéutica regente que dirigió la actividad. Era de Madrid y se llamaba María Carmen. La titular de la farmacia fue la viuda del fundador, Ángeles, hasta la licenciatura del segundo Huerta farmacéutico, es decir, Felix Huerta y Álvarez de Lara, que con
el título conseguido en septiembre de 1939 se hizo cargo de la actividad como farmacéutico titular hasta que cesó en la misma en 1984, cuando lo sucedió José Félix Huerta Velayos, actual presidente de la Sociedad de Condueños. Con la jubilación de este último, es su hijo, José Félix Huerta Villadangos, quien se ha
convertido en el farmacéutico titular de la histórica actividad que en estos momentos está formada por un equipo de doce personas y abre las 24 horas del día y los 365 días del año.
Como curiosidad hay que destacar que el fundador dejó de ser alcalde de Alcalá en 1931 por motivos profesionales relacionados con la farmacia. Tuvo que realizar un curso presencial en el Colegio de Farmacéuticos en Madrid, por lo que dimitió como alcalde en su segunda etapa.