Alcalá de Henares, 6 de octubre de 2026.- Por la Casa de Socorro de Alcalá han pasado a lo largo de su historia muchos médicos. Algunos dejaron huella y hubo otros que simplemente pasaron por ella para prestar un servicio esencial, sobre todo en una época pretérita donde la asistencia sanitaria de urgencias sin hospital todavía en la ciudad era ínfima y para muchos alcalaínos esa asistencia urgente tenía como principal referencia la Casa de Socorro. Ha habido y hay muchos doctores y sanitarios en la Casa de Socorro, pero el Médico, así con mayúsculas fue el doctor Lorenzo Prada Fernández.
Un bajorrelieve de bronce dedicado al doctor Lorenzo Prada Fernández ha sido inaugurado oficialmente en el Centro Municipal de Salud, junto a la placa que ya recordaba desde 2014 su figura. La obra, que puede contemplarse en la propia Casa de Socorro, recupera para el espacio donde desarrolló buena parte de su actividad profesional la imagen de un médico que, además de atender a sus pacientes, tuvo una participación activa en algunos de los grandes asuntos relacionados con la salud pública y los servicios esenciales de la Alcalá de su tiempo.
El descubrimiento de este bajorrelieve contó con la presencia de la primera teniente de alcalde y directora del Área de Cultura, Bienestar y Servicios Sociales, Isabel Ruiz Maldonado, así como de familiares, amigos y antiguos compañeros de Lorenzo Prada en su faceta política.
La escultura de bronce es obra de Andrés Bonilla Gutiérrez, director del Taller de Escultura Julio López Hernández, autor de los retratos de Felipe VI y Juan Carlos I, de Federico García Lorca, en la plaza de Santa Ana y de Arsenio Lope Huerta, en la calle Libreros de Alcalá, así como de las placas con los bajorrelieves y retratos de los ganadores del Premio Cervantes.
Su hijo, Bernardo Prada, intervino en nombre de la familia para agradecer el reconocimiento a quien durante más de una década fue el Médico de aquella Casa de Socorro.
El doctor llegó a Alcalá en 1975
Lorenzo Prada Fernández nació en Sotillo de Sanabria, en Zamora, en 1935, y se formó en Medicina en la Universidad de Salamanca. También estudió Farmacia en la Universidad de Alcalá. Su trayectoria profesional antes de llegar a la ciudad le llevó a ejercer como médico en Horcajo, en Salamanca, y posteriormente en Nueva Carteya, Córdoba.
En 1975 llegó a Alcalá de Henares, donde comenzó a trabajar como médico de la Seguridad Social y de la Casa de Socorro. Aquel traslado acabaría vinculando definitivamente su nombre a la ciudad.
Durante 13 años, entre 1975 y 1988, atendió a los pacientes que acudían a la Casa de Socorro, primero a la calle de San Bernardo esquina con Santiago, en lo que hoy es el Museo Arqueológico y Paleontológico Regional. Después en la calle Santiago donde continúa hoy en el edificio histórico que es la concejalía de Salud. Fueron años especialmente importantes para Alcalá, una ciudad que estaba creciendo rápidamente y que atravesaba una profunda transformación social y urbana.
Prada desarrolló su labor médica precisamente durante una época en la que la ciudad necesitaba ampliar y modernizar sus servicios sanitarios. La antigua Casa de Socorro era entonces mucho más que un edificio sanitario. Era uno de esos lugares a los que acudían los vecinos cuando necesitaban atención inmediata y que formaban parte del paisaje cotidiano de una ciudad todavía muy diferente de la actual. Y allí estuvo Lorenzo Prada.
En las primeras elecciones municipales de la democracia, celebradas en 1979, Lorenzo Prada pasó a formar parte de la Corporación municipal por UCD, ejerciendo como concejal entre 1979 y 1983 y asumiendo competencias relacionadas con la Sanidad. Prada conocía desde dentro los problemas sanitarios de Alcalá porque los había vivido como médico. Y, desde el Ayuntamiento, tuvo la oportunidad de participar en algunos de los debates que iban a determinar el futuro de la asistencia sanitaria en la ciudad. Formó parte de la Comisión del Agua cuando Alcalá se adhirió a la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, para garantizar el suministro y mejorar su calidad.
Uno de los grandes retos era conseguir que la ciudad dispusiera de un hospital capaz de responder a las necesidades de una población que había aumentado de forma extraordinaria. Y en aquella reivindicación también estuvo Lorenzo Prada.
En 1988, después de 13 años de actividad en la ciudad, Lorenzo Prada tuvo que abandonar su profesión por enfermedad. Murió en Madrid en 1993, a los 58 años. Su trayectoria había sido relativamente breve en términos biográficos en Alcalá, pero suficientemente intensa como para dejar huella en distintos ámbitos de la vida complutense. Cuando falleció, llevaba menos de dos décadas vinculado a la ciudad complutense.