Alcalá de Henares, 7 de septiembre de 2026.-
Cerca de 10.000 personas llenaron la Huerta del Obispo en el concierto más esperado del año en Alcalá, el de Lola Índigo en el que la granadina despidió su gira ‘Romance de 1 Noche de Verano’ y en el que protagonizó un inolvidable espectáculo. Música, baile, fuego, invitados y mucha emoción pusieron el broche final a un verano que Lola Índigo quiso cerrar recordando al público una idea sencilla: vivir el momento.
Para Lola Índigo no era un concierto más y eso se notó desde el principio. La artista llegaba a Alcalá para poner el punto final a ‘Romance de 1 Noche de Verano’, una gira que durante los últimos meses la había llevado por distintos escenarios y que encontraba en la Huerta del Obispo su última parada. La cita, incluida en el ciclo Los Conciertos de la Muralla organizada por Emotional Events con el empresario y promotor alcalaíno José Torrano al frente, reunió a cerca de 10.000 personas.
Desde las horas previas, las inmediaciones del recinto ya anunciaban que la noche iba a ser multitudinaria. Colas de seguidores, grupos de jóvenes, familias y niñas esperaban la apertura de puertas para asistir a una despedida que tenía todos los ingredientes de una gran celebración.
Lola Índigo no tardó en dejar claro que quería que aquella última noche fuese especial.
Tres actos
El espectáculo estuvo construido como una historia en tres actos, con cambios de vestuario, interludios visuales, coreografías y una producción en la que cada elemento tenía su protagonismo. Todo muy espectacular en un concierto de grandísimo formato. Lola apareció sobre el escenario con una estética de inspiración flamenca para comenzar con “Verde”, antes de meterse de lleno en su repertorio con “Ya no quiero ná”.
A partir de ahí llegaron algunos de los grandes momentos del espectáculo: “Mujer bruja”, “Maldición”, “Santería”, “1000 Cosas”, “Animal”, “Mi Coleta”, “Discoteka”, “Yo tengo un novio”, “Una bachata” o “El bachatón de la L”.
El concierto no se sostuvo únicamente sobre las canciones. El baile fue una parte fundamental de la propuesta. Bailarines, luces, pantallas y fuego acompañaron a una Lola Índigo que apenas dio descanso al público y que convirtió la Huerta del Obispo en una gigantesca fiesta. La producción alcanzó uno de sus momentos más espectaculares con “Maldición”, acompañada de un juego de fuego incorporado al espectáculo.
Una despedida con invitados y emoción
La última noche de una gira también era, inevitablemente, una noche de despedidas. Y la emoción terminó apareciendo sobre el escenario. Lola Índigo compartió la velada con varias artistas invitadas, entre ellas Lia Kali, Salma y Kenia OS, sumando todavía más momentos especiales a una noche que ya tenía carácter de celebración.