Alcalá de Henares, 3 de octubre cdd 2026.- La ciudad de Alcalá de Henares volvió a vestir de uniforme, aunque esta vez los protagonistas fueron quienes lo llevaron hace décadas. El tercer encuentro de veteranos del CIR 2 celebrado hoy 3 de octubre ha reunido en la ciudad a antiguos reclutas para compartir recuerdos y reencontrarse con una etapa de sus vidas que, para varias generaciones de españoles, estuvo estrechamente ligada al paso por las Fuerzas Armadas.
La jornada contó con la presencia de la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, como principal autoridad civil, acompañada por autoridades militares, y tuvo en el desfile de los veteranos por la Plaza de San Diego uno de sus momentos más significativos. Frente a la fachada de la Universidad de Alcalá, fundada por el cardenal Cisneros, los antiguos reclutas volvieron a formar juntos, evocando aquellos años en los que la instrucción militar constituía para muchos jóvenes el primer gran cambio entre la vida familiar y la vida adulta.
La escena encerraba un particular simbolismo. En uno de los espacios más representativos de la historia universitaria y cultural de Alcalá, varias generaciones de veteranos recuperaban por unos instantes una formación que durante décadas formó parte de la vivencia de la ciudad. ¿Cómo olvidar aquellas juras de bandera que llenaban la ciudad de cientos de personas de toda España que llegaban para ver a sus seres queridos pasar ante la enseña nacional y tomar la responsabilidad de alcanzar la madurez como adultos?
Una ciudad estrechamente vinculada a la vida militar
La presencia de las Fuerzas Armadas en Alcalá de Henares no puede entenderse únicamente a través de los años del servicio militar obligatorio. La ciudad ha mantenido durante la época contemporánea, concretamente de 1802, una importante relación con la institución militar, tanto por la presencia de unidades y centros de formación como por la huella social que esa actividad ha dejado en la vida complutense.
Durante generaciones, militares profesionales, soldados de reemplazo, familias vinculadas a las Fuerzas Armadas y personal civil relacionado con ellas formaron parte de la realidad cotidiana de Alcalá. Los acuartelamientos, los centros de instrucción, los actos militares y la presencia de uniformados en las calles contribuyeron a configurar una relación entre la ciudad y el Ejército que se prolongó durante décadas.
En ese contexto, la historia del CIR 2 forma parte de una memoria colectiva que trasciende a quienes realizaron allí su instrucción. Para muchos alcalainos, los centros militares fueron también lugares reconocibles de la ciudad, espacios por los que pasaron miles de jóvenes procedentes de diferentes puntos de España.
La llegada de los reclutas transformaba además la vida cotidiana. Durante meses, aquellos jóvenes compartían instrucción, alojamiento, marchas, formación y aprendizaje de las normas de la vida militar. Alcalá se convertía así, para muchos de ellos, en el escenario de una experiencia que quedaría asociada para siempre a su juventud. Muchos se quedaron y son hoy alcalaínos.
La mili, una experiencia generacional
La importancia del servicio militar obligatorio en la España contemporánea no reside únicamente en su dimensión estrictamente castrense. Durante buena parte del siglo XX, la mili fue también un fenómeno social y generacional.
Para millones de españoles, incorporarse a filas significó abandonar temporalmente el hogar, conocer compañeros procedentes de otros lugares, asumir nuevas responsabilidades y adaptarse a un régimen de disciplina y convivencia diferente al de la vida civil.
La instrucción de reclutas pretendía proporcionar los conocimientos militares básicos y preparar al soldado para su incorporación a la unidad. Pero, al mismo tiempo, aquella experiencia generaba vínculos personales que en algunos casos han sobrevivido durante décadas.
El encuentro celebrado en Alcalá demuestra precisamente esa capacidad de permanencia de aquellos vínculos. Muchos años después de abandonar el uniforme, los antiguos compañeros vuelven a reunirse para recordar una etapa común.
La evolución de la sociedad española y de las propias Fuerzas Armadas terminó llevando a la desaparición del modelo de servicio militar obligatorio. La Ley 17/1999, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, estableció el proceso de profesionalización, y el Real Decreto 247/2001 adelantó al 31 de diciembre de 2001 la suspensión de la prestación del servicio militar. Desde entonces, las Fuerzas Armadas españolas pasaron a estructurarse sobre un modelo profesional.
El cambio cerró una etapa histórica. Las nuevas generaciones dejaron de tener aquella experiencia colectiva que había marcado a sus padres y abuelos. Pero la desaparición de la mili no significó la desaparición de la memoria de quienes la hicieron.
El desfile frente a la Universidad
Por eso, el desfile de los veteranos en la Plaza de San Diego adquirió un significado especial.
La imagen de los antiguos reclutas avanzando frente a la Universidad de Alcalá permitió contemplar, en un mismo escenario, dos de las grandes dimensiones de la historia de la ciudad: su tradición universitaria y su vinculación con las instituciones militares.
La Universidad fundada por el cardenal Cisneros representa una de las grandes señas de identidad histórica de Alcalá. La presencia de los veteranos frente a su fachada incorporó otra memoria, mucho más reciente, pero también profundamente vinculada a la ciudad: la de quienes llegaron a Alcalá para cumplir con el servicio militar y recibieron allí una parte esencial de su formación como soldados.
El desfile fue, por tanto, algo más que un acto protocolario. Fue la recuperación simbólica de una imagen que durante años formó parte de la vida española: la de los jóvenes reclutas marchando juntos bajo una misma bandera.
El recuerdo de los que no volvieron
La jornada tuvo también uno de sus momentos más solemnes en el homenaje a los caídos.
El acto en la plaza de San Diego permitió detener por unos instantes el carácter festivo y de reencuentro de la jornada para dar paso al recuerdo. Los veteranos rindieron homenaje a quienes perdieron la vida durante su servicio y a aquellos compañeros que ya no pueden participar en estos encuentros.
En una reunión basada en la memoria, ese momento adquirió un valor especial. Porque recordar la mili también significa recordar a las personas con las que se compartió aquella etapa y reconocer que, detrás de la historia institucional de las Fuerzas Armadas, existen siempre historias individuales.
Una memoria que forma parte de Alcalá
El tercer encuentro de veteranos del CIR 2 pone de manifiesto que la historia militar de Alcalá de Henares no pertenece únicamente a los archivos o a los acuartelamientos. También forma parte de la memoria de sus vecinos puesto que fueron alcalaínos quienes quisieron recuperar esta experiencia creando la Asociación Nacional de Veteranos del CIR 2.
El CIR 2
El CIR 2 fue creado en 1966 y se le asignó como sede el Cuartel de Caballería Fernando Primo de Rivera construido en 1932.
Los Centros de Instrucción de Reclutas fueron creados por decisión del gobierno de España el 4 de Diciembre de 1964. Concretamente se crearon 18 CIR a razón de uno por cada región miltar excepto la I Región que tenia tres y la II y la III regiones, que tenían dos.
En estos centros se recibía a los mozos que unas vez tallados, entregado el petate y el billete de transporte les llegaban destinados según el sorteo de quintos que se hacía.
Tras mes y medio (los primeros años eran tres meses) de instrucción en orden cerrado, el tiro y la jura de bandera, el recluta se convertía en soldado de España y tras una semana de permiso se incorporaba al cuartel de destino dentro de esa misma región militar.
El CIR 2, el de Alcalá de Henares, fue creado en 1966; las dependencias ya tenían uso militar ya que se le asignó al centro de reclutas el Cuartel de Caballería Fernando Primo de Rivera construido en 1932. Fueron muchas las juras de bandera las que se celebraron en Alcalá y en todas ellas se recibía la visita en la ciudad complutense de miles de personas que querían ver a sus hijos, hermanos, nietos y sobrinos en muchos casos, jurar banderas. Todas esas miles de personas dejaron pingües beneficios en la incipiente hostelería complutense, lo mismo que los miles de reclutas que pasaron por Alcalá.
El centro de reclutas como tal estuvo operativo hasta 1979. Entonces el ministerio de Defenso asignó el acuartelamiento a la Brigada Paracaidista II Bandera “Roger de Lluria”, que allí estuvo hasta su traslado a Paracuellos del Jarama en 2008.