Alcalá de Henares, 5 de dieiembre de 2026.- Un año más el Teatro Salón Cervantes acogió el viernes 2 de octubre el homenaje a ochenta matrimonios alcalaínos que celebran este año sus Bodas de Oro, una tradición de la Semana del Mayor que nació en 2008 y que se ha convertido en uno de los actos más emotivos del calendario de la ciudad dedicado a este colectivo de personas mayores. Hay fechas que permanecen en la memoria aunque pasen cincuenta años. Un día de 1976, una iglesia (entonces las bodas sólo se celebraban en los templos), unos familiares, unos amigos, unos nervios difíciles de disimular y dos personas que decidieron comenzar una vida juntos. Medio siglo después, aquellas parejas celebraron sus Bodas de Oro.
El Teatro Salón Cervantes se convirtió el pasado viernes, 2 de octubre, en escenario de una celebración muy especial. Ochenta parejas alcalaínas recibieron el reconocimiento de la ciudad por sus cincuenta años de vida en común, dentro de la programación de la Semana del Mayor. Una ceremonia que volvió a demostrar que las grandes historias de una ciudad no siempre aparecen en los libros: muchas se escriben durante décadas en las casas, en las familias, en los barrios y en la vida cotidiana.
Las parejas homenajeadas contrajeron matrimonio entre el 4 de enero y el 25 de diciembre de 1976. Algunas celebraron su boda en Alcalá; otras lo hicieron en diferentes localidades, pero todas comparten algo que las une a la ciudad: hoy viven en Alcalá y han construido aquí buena parte de su trayectoria vital.
La ceremonia estuvo marcada por la emoción, los recuerdos y también por la ausencia de la alcaldesa, Judith Piquet, que no pudo asistir por problemas de salud. Sí lo hizo la concejala de Mayores, Esther de Andrés, que estuvo acompañada por el concejal de Medio Ambiente y Patrimonio Histórico, Vicente Pérez Palomar.
Y, como corresponde a una celebración que mira tanto al pasado como al futuro, la ceremonia tuvo también una voz vinculada estrechamente a la cultura y a la escena complutense: la del actor alcalaíno Tony Ponce, encargado de conducir el acto.
Ceremonia
Antes de la entrega de las placas conmemorativas, varios familiares tomaron la palabra para recordar lo que significan esos cincuenta años compartidos. Sus intervenciones pusieron voz a algo que resulta difícil resumir en una cifra: Medio siglo no son solamente cincuenta años, sino miles de días compartidos. Son los años de criar hijos, afrontar dificultades, cambiar de casa, superar enfermedades, celebrar nacimientos, despedir a seres queridos, trabajar, viajar, discutir y reconciliarse, hacer planes y, sobre todo, continuar.
Porque las Bodas de Oro tienen una particularidad frente a otras celebraciones: no homenajean únicamente el momento en que dos personas se dijeron que sí. Homenajean todo lo que vino después.
Por eso las palabras de los familiares adquirieron un significado especial. Detrás de cada pareja hay hijos, nietos, hermanos, amigos y generaciones que han crecido alrededor de aquella decisión tomada en 1976.
Un video con las imágenes de las bodas de los participantes en el acto dio paso a la entrega de placas en las que hubo sonrisas, aplausos y, en algún caso lágrimas de emoción. Y besos apasionados. También fotografías para conservar el recuerdo de una jornada que, dentro de otros cincuenta años, probablemente seguirá formando parte de la memoria familiar.
El año 1976 fue decisivo en la historia de España. El país acababa de entrar en una etapa de profundos cambios tras la muerte de Francisco Franco en noviembre de 1975. El 3 de julio de 1976, Adolfo Suárez fue nombrado presidente del Gobierno por el rey Juan Carlos I y pocos meses después se produciría uno de los grandes pasos de la Transición: la aprobación en las Cortes del proyecto de Ley para la Reforma Política y su posterior ratificación en referéndum el 15 de diciembre.
Es decir, mientras aquellas parejas se casaban entre enero y diciembre, España estaba viviendo un tiempo histórico. Muchos de los matrimonios homenajeados celebraron su boda sin saber hasta qué punto el país que dejaban atrás iba a cambiar en los años siguientes.
La ciudad que conocieron aquellas parejas tampoco era la Alcalá actual. Era una ciudad que crecía con rapidez, marcada por la expansión industrial y residencial y por las necesidades de una población cada vez mayor. Los problemas de infraestructuras formaban parte de la vida cotidiana y en 1976 llegaron a producirse importantes dificultades con el suministro de agua. También fue un año de creciente actividad vecinal. Las asociaciones de vecinos comenzaban a adquirir protagonismo y a reclamar una mayor participación en los asuntos de la ciudad. En octubre se produjo incluso una manifestación relacionada con la situación de la enseñanza, un episodio que terminó generando tensión entre algunas asociaciones y el Ayuntamiento. La Alcalá de 1976 era, en definitiva, una ciudad que estaba creciendo y transformándose, al mismo tiempo que lo hacía el conjunto del país. Y aquellas 80 parejas formaban parte de esa transformación.
Historia de la celebración
Las Bodas de Oro de Alcalá comenzaron en 2008, cuando el Ayuntamiento decidió poner en marcha un homenaje específico a los matrimonios que alcanzaban medio siglo de vida en común. La iniciativa partió del entonces concejal de Mayores, Jesús Fernández Pascual, y reunió aquel primer año a 30 parejas que se habían casado en 1958. Era una cifra mucho más modesta que la actual, pero el espíritu era exactamente el mismo: reconocer a quienes habían compartido una parte fundamental de su vida y convertir su historia personal en una historia también de la ciudad.
Un año después, en 2009, fueron 21 las parejas homenajeadas. Con el paso de los años, el acto se ha convertido en una de las citas más reconocibles de la Semana del Mayor y ha ido incorporando a nuevas generaciones de matrimonios. La evolución resulta especialmente significativa si se mira la cifra de este año: 80 parejas.
Resulta curioso comprobar qué Alcalá se encontraron aquellas primeras parejas homenajeadas en 2008. Aquel año, mientras se ponía en marcha la celebración de las Bodas de Oro, la ciudad vivía también algunos acontecimientos que hoy forman parte de su memoria reciente. En el parque O’Donnell, ‘Los del Río’ trajeron su popular ‘Macarena’ a una celebración dedicada a los mayores. Y Alcalá incorporaba además a su paisaje turístico uno de los grandes proyectos que habían marcado los años anteriores: el ‘Parador de Turismo’, levantado sobre el antiguo Colegio de Santo Tomás y convertido desde entonces en uno de los referentes de la oferta hotelera y monumental de la ciudad.