Alcalá de Henares, 15 de mayo de 2026.- Hoy es la festividad de San Isidro y no sólo se celebra en Madrid ya que es el santo patrón de la capital y festividad laboral. Alcalá también celebra la fiesta del labrador canonizado por la iglesia católica en 1622, apenas 34 años después de ser canonizado San Diego de Alcalá en una época en que los procesos de canonización no eran muy frecuentes.
San Isidro es el santo de Madrid por haber nacido en la villa madrileña en torno a 1082. Entonces la villa era musulmana y se denominaba Mayrit; Isidro era mozárabe, es decir, profesaba la religión cristiana en esta villa de la taifa musulmana de Toledo. Fue el primer laico casado llevado a los altares tras un proceso de canonización instruido por la Congregación de Ritos. Los promotores de esta canonización fueron varios integrantes de la familia de los Lujanes, de los Vargas y la casa real de los Austrias. El 12 de marzo del año 1622 fue finalmente canonizado por el papa Gregorio XV, y en 1960 el papa Juan XXIII le declara mediante bula como santo patrón de los agricultores españoles. Su cuerpo es empleado en procesiones del siglo XV para hacer rogativas por la lluvia en Madrid; su popularidad se extiende posteriormente. Isidro Labrador fue un santo zahorí, pocero, taumatúrgico y hacedor de lluvias. Hombre sencillo y bienhechor de los pobres empezó a ser venerado por el pueblo de Madrid unos cuarenta años después de su fallecimiento.
Estos son los datos que se pueden consultar en cualquier enciclopedia. Pero hay otros muy llamativos. Su mujer, María Toribia, fue también canonizada como Santa María de la Cabeza, y se sitúa su nacimiento en la villa de Torrelaguna, que hoy está en la diócesis de Alcalá y que fue el lugar de nacimiento del Cardenal Cisneros. Pero es que además las investigaciones efectuadas establecen que como jornalero, Isidro trabajo probablemente en la vega del Jarama y por tanto muy cerca de Alcalá de ahí que su fama llegara muy pronto a la ciudad complutense siendo venerado por los agricultores a pesar de que hubo que esperar al siglo XX para que la Santa Sede le reconociera como el santo patrón de la gente del campo.
Su fallecimiento se sitúa en 1172; hay que recordar que años antes, en 1118, tuvo lugar la Reconquista cristiana de la Alcalá musulmana. Por entonces ya este territorio era cristiano y los musulmanes se iban replegando hacia el sur peninsular. Su fama debió llegar pronto a Alcalá puesto que se trataba de un hombre muy popular y querido por las gentes del campo que eran la mayor parte de la población.
La ermita se hizo en 1650
Con su canonización el humilde Isidro se convirtió en San Isidro y fue en 1650, apenas 28 años después de su ascensión a los altares fue cuando se erigió la ermita en Alcalá. Fue fundada por don Juan Castillejo en cumplimiento del testamento de don Diego Portilla. El terreno en el que se asienta formaba parte de las «eras de afuera» o «eras de San Isidro», al noroeste de Alcalá y próximas al antiguo cementerio de judíos, y en las proximidades del cauce que traía agua de Villamalea, y del sobrante de la fuente del Caño Gordo al foso de la muralla en la Puerta de Mártires, antes de Guadalajara y hoy la plaza de los Cuatro Caños. En esas eras se trillaba el cereal para separar la paja del grano.
El edificio estuvo a cargo de la Cofradía de San Isidro, llamada posteriormente Hermandad de Labradores, hasta convertirse en 1967 en templo parroquial. Desde el 28 de septiembre de 1995 es un “bien de interés cultural” con la categoría de monumento. Actualmente la ermita se encuentra plenamente integrada en el paisaje urbano de la ciudad, habiéndose construido en sus alrededores un parque y edificios residenciales de varios pisos. Este fue uno de los primeros ensanches de la Alcalá que comenzaba a despuntar como ciudad industrial. Por descontado que la presencia de San Isidro y la ermita convirtieron al nuevo barrio en el más castizo de Alcalá.
La ermita es de estilo barroco madrileño; está construido en fábrica de ladrillo visto con paramentos, en los que se alternan cajones de tapial y verdugadas de ladrillo organizada, mediante el aparejo toledano; zócalo de piedra y cubierta de teja cerámica curva sobre estructura de madera. Exteriormente se caracteriza por lo bien organizado de sus volúmenes con una dominante que corresponde al cuerpo cuadrangular que envuelve la cúpula sobre pechinas con linterna y cupulín que se remata con bola de cobre, veleta y cruz de hierro. Ciertamente llama la atención por su calidad artística.
El edificio es de planta de cruz griega, con bóveda de cañón en los brazos y bóveda de cañón con lunetos en nave y cabecera. En el crucero, cúpula sobre pechinas con linterna y cupulín. Sobre el eje longitudinal tiene adheridos dos cuerpos: pórtico de acceso con tres arcos de medio punto adosado a los pies y un cuerpo de dos plantas anexo a la cabecera.
La decoración interior se lleva a cabo con pilastras cajeadas con capiteles tipo toscano. Sencillo entablamento rematado en cornisa con mutilos pareados en arranque de bóvedas y cúpula. Pechinas con decoración de moldura ovalada sobre ménsula. Cúpula con bandas cajeadas.
En la cabecera, pintura mural realizada por Manuel Laredo en 1885 que simula un retablo neoclásico en forma de templete, con representación de la Inmaculada Concepción, acompañada lateralmente por San Antonio y Santa Bárbara. En el centro de la zona inferior, hornacina con una imagen de San Isidro moderna.
Fiestas
La Alcalá rural siempre celebró la fiesta de San Isidro por ser el patrón de los labradores, es decir, que siempre que llegaba el 15 de mayo había celebración en torno a la ermita. Ahora bien, las fiestas que hoy conocemos son las que se diseñaron con la configuración administrativa de Alcalá en distritos. Las de San Isidro primero fueron las fiestas en torno a las eras, después fueron las del barrio y a continuación las del antiguo Distrito VII antes de la reconfiguración de los distritos con arreglo a la ley de Grandes Ciudades que hicieron que el Distrito VII pasara a formar parte del Distrito I, el del centro histórico, que por tanto tiene dos fiestas, la de los Santos Niños y la de San Isidro.