Carta
“Yo pensaba que el progreso facilitaría la vida de las personas, pero con el paso de los años me doy cuenta que no es así. Cuanto más avanzamos en tecnología más deshumanizado está el mundo.
Yo sólo quiero renovar mi DNI que ya está caducado. Me informo para ver cómo lo puedo hacer: bien llamando al número de teléfono 060 o por internet. Me decido primero a llamar al número indicado y…, cómo no, me atiende una máquina que empieza a hacer preguntas para conocer mis datos. Respondo a todo y a la hora
de obtener por fin la cita me refiere a un día y una hora determinada. Como en esa hora yo no puedo acudir le digo que no y me da otras dos opciones más, ninguna factible para mí. Y ya lo único que puedo hacer es colgar y volverlo a intentar y así una y otra vez y siempre con el mismo resultado.
Intento, entonces, obtener una cita previa para la renovación del DNI por internet. Consigo entrar en el sistema, relleno el documento con los datos que me pide y me da para marcar varias opciones de días y horarios. Opto por los días y
los horarios que me conviene pero, ¡oh, sorpresa! No es posible. Y, como en la opción telefónica, realizo un intento, y otro, y otro, y otro… Mi DNI ya está caducado.
Espero no tener ningún problema si tuviera que utilizarlo antes de que consiga renovarlo, pues yo lo intento, pero el sistema no me deja. Esto me pasa cada vez que tengo que gestionar cualquier cosa que depende de cualquiera de las administraciones, ya sea del Estado, de la Comunidad, de los ayuntamientos, de sanidad, los bancos… los intentos me llevan la mayoría de las veces a la incomprensión y a la desesperación.
No entiendo cómo cada vez nos funden más y más a impuestos que se supone son para servirnos y facilitarnos la vida… pero no, la verdad es que cada vez resulta más
complicado realizar cualquier gestión. Yo, particularmente ya estoy bastante cansada de que para todo me atiendan máquinas, por eso digo que el mundo está cada vez más deshumanizado. Es cierto que las máquinas nos ayudan muchísimo en todos los aspectos de la vida, pero de ahí a pasar a depender sólo y exclusivamente de ellas no me parece lo más apropiado.
El progreso nos ha traído a que ahora no haya ninguna persona detrás de la ventanilla que nos diga “Vuelva usted mañana”. Ahora simplemente una máquina nos dice: ‘Vuelva a intentarlo’.”