Guadalajara, 22 de julio de 2026 – La Mancomunidad de Aguas del Sorbe trabaja desde hace días en la planificación y preparación de la Estación de Tratamiento de Agua Potable para afrontar el posible impacto que pudiera tener el incendio forestal de La Mierla sobre la calidad del agua de captación, en el hipotético caso de que se registren episodios de lluvia o tormentas en la cuenca del río Sorbe.
El incendio, que ya ha calcinado más de 32.000 hectáreas en la provincia de
Guadalajara, podría provocar, en caso de precipitaciones intensas, el arrastre hacia los cauces de cenizas, sedimentos, metales, materia orgánica y otros compuestos, incrementando significativamente la turbidez del agua bruta.
El vicepresidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, Juan Carlos Martín, ha explicado que la administración “está trabajando de forma preventiva y con la máxima anticipación para afrontar con eficacia cualquier posible incidencia que pudiera derivarse del incendio”. En este sentido, ha señalado que los profesionales técnicos están analizando la evolución de la situación y preparando todos los protocolos necesarios para garantizar, en cualquier circunstancia, la calidad del agua de la que se abastecen más de 400.000 personas.
La MAS subraya que estas actuaciones responden a una planificación preventiva y que únicamente se aplicarían en función de la evolución de la calidad del agua bruta captada. En caso de que fuera necesario, la Estación de Tratamiento de Agua Potable ajustaría los distintos procesos de potabilización en función de las necesidades detectadas.
Las medidas previstas son:
– Refuerzo de los controles analíticos, incrementando la frecuencia de las analíticas preventivas tanto sobre el agua bruta como durante todas las fases del tratamiento. Se intensificará especialmente el seguimiento de parámetros como la turbidez, el color, la materia orgánica y los metales disueltos.
– Preoxidación intensiva, incrementando de forma controlada la dosificación inicial de ozono y cloro para favorecer la oxidación de la materia orgánica disuelta y facilitar la precipitación de determinados metales presentes en el agua.
– Optimización de la coagulación y la floculación, mediante el ajuste del pH y el incremento de las dosis de coagulantes cuando resulte necesario. Este proceso permite agrupar las partículas finas, las cenizas y la materia orgánica en flóculos de mayor tamaño que posteriormente son eliminados durante la decantación.
– Refuerzo de la decantación, realizando retiradas extraordinarias de los lodos generados, ya que un incremento de cenizas provocaría una mayor acumulación de sólidos en los decantadores y una saturación más rápida de esta fase del tratamiento.
– Control exhaustivo del proceso de filtración, intensificando la vigilancia sobre el rendimiento de los filtros de arena, aumentando su limpieza y reduciendo los intervalos entre lavados para asegurar la correcta retención de las partículas que pudieran atravesar la fase de decantación y minimizar posibles alteraciones del olor y el sabor del agua.
– Mayor control en la fase de desinfección, ajustando de forma más precisa la cloración, siempre dentro de los límites establecidos por la normativa sanitaria, para garantizar el tiempo de contacto necesario hasta la llegada del agua a los municipios abastecidos.
La MAS mantendrá un seguimiento permanente de la evolución de la situación
y, “si las circunstancias lo requieren”, ha insistido Martín, “se aplicarán todas las medidas técnicas necesarias”, señalando que “la prioridad absoluta de la
Mancomunidad es garantizar en todo momento un suministro de agua potable
seguro y de máxima calidad para la población”.