El humanismo médico comenzó en la Universidad de Alcalá
Desde la fundación de la Ciudad del Saber en el año 1499 por el Cardenal Cisneros, la Universidad de Alcalá fue una auténtica revolución en distintas disciplinas, también en la Medicina, cambiando para siempre la atención sanitaria en todo el mundo.
En la Universidad de Alcalá se creó un completo sistema formativo universitario de dos años, ya que hasta entonces los médicos solo se formaban durante seis meses en un título de Artes y Filosofía, se incluyeron lecturas de autores griegos en el programa, se obligaba a hacer entre 10 y 12 disecciones parciales o totales para poder obtener el título de bachiller y se desarrolló un sistema de prácticas en los hospitales de la ciudad.
Como ya adelantábamos, el humanismo da comienzo a una nueva forma de entender la medicina. Hasta ese entonces los enfermos iban a los hospitales a morir y ni siquiera se les alimentaba, pero esa dinámica cambia de la mano de la nueva corriente de pensamiento, que retomaba la lectura de los autores clásicos y colocaba al ser humano en el centro del universo. Su lema en el campo de la medicina, Dignidad y técnica, cambió para siempre el rumbo de esta disciplina al entender que su objetivo era ayudar a los enfermos a recuperar su dignidad.
Uno de esos médicos que devolvió la dignidad a los enfermos fue el Divino Vallés.
“Este alcalaíno que vivió cerca de donde ahora está el hospital que lleva su nombre,
fue alumno y profesor en la Universidad de Alcalá y llegó a ser protomédico”, explica
Julia Buján, catedrática de Histología y Medicina Tisular de la UAH y directora de la
Semana de la Medicina.
Francisco Valles, fue una figura que velaba y examinaba a los otros médicos para que pudieran ejercer. Sus restos descansan en la Capilla de San Ildefonso y su nombre es uno de los que ocupan un lugar destacado en el Paraninfo.
Por ello, su figura se merecía un tributo de la Universidad de Alcalá y, durante la
Semana de la Medicina, la capilla de San Ildefonso acogerá un acto homenaje al
doctor en el que se descubrirá una placa en su honor en el patio de Santo Tomás de
Villanueva de la universidad cisneriana. Todo ello será el 4 de octubre, fecha en la que se conmemoran los 500 años de su bautismo.
“Como médico, ex alumno y catedrático de Medicina de la Universidad de Alcalá, me siento heredero de aquellos excepcionales médicos humanistas de los siglos XVI y XVII. Su legado y su historia es inigualable. Y es mi deber preservarlo y hacer que evolucione y crezca”, detalla el rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz.