Alcalá de Henares, 19 de mayo de 2026.- Alcalá tiene ya registrados casi 10.200 perros dentro de su censo de ADN canino y las estimaciones existentes en la concejalía de Medio Ambiente que dirige el edil del Partido Popular, Vicente Pérez Palomar, establecen que el registro puede haber alcanzado el 60 por ciento de la población de canes en la ciudad complutense. Estas estimaciones, que son aproximadas en función de las altas de microchips que son obligatorias y que representan el DNI de cada perro, hablan de alrededor de 17.000 perros que viven en domicilios complutenses. El valor sería aproximado puesto que es obligatorio el alta del microchip pero no la baja por muerte del animal o por traslado a otra ciudad. El Ayuntamiento continúa desarrollando nuevas actuaciones dentro del proyecto de ADN Canino con el objetivo de mejorar la limpieza urbana y fomentar la convivencia ciudadana. En esta ocasión, los trabajos se están llevando a cabo en el barrio del Val, donde se ha realizado un nuevo muestreo de recogida de muestras de ADN de deyecciones caninas.
El concejal de Medio Ambiente y Limpieza, Vicente Pérez, acompañado por el responsable de la empresa ADN Canino, Enrique Perigüel, destacó la importancia de estas campañas para seguir avanzando hacia una ciudad más limpia y cívica. “Estas actuaciones se dirigen a concienciar a los vecinos sobre la importancia de recoger las deyecciones de sus mascotas y de tener a sus perros dados de alta en el censo de ADN”, señaló el concejal.
Más de 200 expedientes sancionadores
Desde la puesta en marcha del proyecto, el Ayuntamiento ha tramitado ya más de 200 expedientes sancionadores relacionados con incumplimientos de la normativa. Según explicó Vicente Pérez, la implantación progresiva del censo de ADN está permitiendo mejorar la convivencia y reforzar el compromiso ciudadano con el cuidado del espacio público. El objetivo se va cumpliendo puesto que es evidente que el sistema ha reducido desde su implantación el número de deyecciones caninas en las calles de Alcalá.
Son casi 10.200 perros los que ya están controlados en Alcalá en el censo de ADN canino. El Ayuntamiento subraya que el sistema avanza de forma significativa, pero recuerda que el objetivo es inequívoco: todos los perros de la ciudad deben estar identificados y registrados, sin excepción. “Cuantos más perros tengamos de alta en el censo de ADN, mejorará nuestra convivencia y será más fácil para todos tener una ciudad limpia y en mejores condiciones”, dijo Vicente Pérez Palomar.
El Ayuntamiento considera que los resultados del proyecto ya son visibles en distintos barrios de la ciudad y continuará desarrollando campañas informativas y de control para seguir incrementando el número de mascotas registradas.
Asimismo, el concejal mostró su confianza en que estas iniciativas contribuyan a lograr calles más limpias y un entorno urbano más agradable para toda la ciudadanía. “Estamos seguros de que, con las nuevas incorporaciones al censo y con las campañas que estamos haciendo en este barrio y en todos los barrios de la ciudad, la convivencia ciudadana va a mejorar y vamos a encontrar unas calles más limpias”, concluyó.
La campaña se desarrolla en colaboración con la Policía Local, que realiza controles y toma de muestras de forma periódica durante todo el año, consolidando un sistema continuo de verificación. El ADN canino permite identificar de forma inequívoca a cada animal, lo que refuerza la responsabilidad de los propietarios y facilita la actuación ante comportamientos incívicos, especialmente en lo relativo a la limpieza de la vía pública.
El Ayuntamiento recuerda con firmeza las obligaciones básicas de convivencia:
– Está totalmente prohibido dejar deposiciones en calles, parques y zonas verdes.
– Los excrementos deben recogerse siempre de forma inmediata.
– En el caso de los orines, es obligatorio que los propietarios lleven una botella de agua para diluir y limpiar la zona afectada.
Un sistema fiable
El censo canino municipal mediante ADN tiene por objeto facilitar la identificación y control de la población canina del municipio. Se trata de un sistema complementario al de identificación mediante microchip. Las mascotas quedan identificadas mediante al microchip (subcutáneo) así como con su ADN (muestra de saliva).
Lo más importante es que se garantiza una mejor protección de las mascotas. Además, mejora la convivencia vecinal en el municipio ya que ayuda a mantener las calles más limpias, salubres y con una mejor imagen por la ausencia de heces. En caso de pérdida o sustración de sus mascotas, maltrato animal o abandono, incluyendo las camadas y crías aun no censadas, la huella de ADN puede contribuir notablemente en la búsqueda de éstas.
La toma de la muestra de saliva a partir de la cual se analiza el ADN se debe realizar en cualquiera de las cínicas veterinarias colaboradoras, concertando cita previa. Consiste en una muestra de saliva que se toma de forma totalmente indolora para el animal y que se envía para su análisis a un laboratorio especializado.
Una vez se haya tomado la muestra y se introduzcan los datos en el censo, se hace entrega de una tarjeta de identificación por ADN del perro y una chapa con un código QR que deberá llevar la mascota siempre visible.
Al igual que la identificación por microchip, sólo se realiza una vez en la vida del animal. Los propietarios deberán mantener actualizados los datos que se incluyen en el censo, comunicando cualquier cambio.
El censo canino mediante ADN es obligatorio desde el 1 de julio de 2023 conforme a lo establecido en la Ordenanza Municipal reguladora de la tenencia y protección de animales de compañía, existiendo un plazo transitorio de tres meses desde esta fecha para realizarlo.
Será obligación del propietario del animal identificar a los animales mediante su ADN, utilizar la chapa identificativa de perros y actualizar los datos de los animales en el censo municipal de perros.
La inscripción en el censo municipal de perros debe recoger al menos los siguientes datos: fecha de inscripción, número de inscripción, código de identificación (microchip), código de referencia base de datos genética; raza; sexo; fecha de nacimiento; cartilla sanitaria; nombre del animal; domicilio habitual del animal: datos identificativos de la persona propietaria o poseedora: nombre y apellidos, domicilio, NIF o equivalente, y teléfono de contacto, e-mail, y referencia a la inclusión o no de dicho animal en la categoría de animal potencialmente peligroso así como posibles incidencias.