Alcalá de Henares, 5 de mayo de 2026.- Llevo más de veinte años militando en la agrupación socialista de Alcalá de Henares, y esa trayectoria me permite expresar mi profunda preocupación ante algunas actuaciones protagonizadas por varios concejales socialistas en las últimas semanas.
Por eso, me resulta muy difícil comprender que representantes públicos realicen declaraciones en medios de comunicación sin contar con el Grupo Municipal ni con el propio partido. Pero más sorprendente aún es la organización de lo que se ha presentado como un simulacro de asamblea, celebrada en un bar, y digo simulacro porque en una verdadera asamblea nunca se permitirían insultos hacia compañeros, ni hacia la dirección política, ni tampoco la presencia de medios de comunicación en deliberaciones que pertenecen al ámbito interno de la organización.
Especialmente llamativa resulta la actitud de quienes, habiendo ostentado responsabilidades relevantes dentro del partido, se presenten ahora como víctimas sin que quede claro de qué. En este sentido, la posición de Enrique Nogués, quien ha sido nuestro secretario de organización los últimos 10 años y con el que he compartido responsabilidades en la dirección política, es desde luego una muestra de hipocresía política de primer orden.
Quienes llevamos años compartiendo militancia creemos firmemente en la participación y en la democracia interna, pero en la real, en la que se construye desde el conocimiento mutuo, la confianza y el respeto a las normas y los procesos.
Por ello, resulta inquietante el incremento de afiliación registrado en los últimos meses en la agrupación de Alcalá de Henares, en más de un 40%. Un crecimiento de esta magnitud, que no tiene precedentes en otras agrupaciones de España, merece, cuanto menos, un análisis riguroso. A modo de comparación es como si en Alcalá de Henares, en 15 días, de repente se empadronaran 50.000 personas para votar en las próximas elecciones municipales, esto sin duda parecería un intento de pucherazo, y la Junta Electoral Central tomaría medidas al respecto, ya que inevitablemente generaría dudas sobre la legitimidad de estos empadronamientos.
En consecuencia, muchos pensamos que en nuestra agrupación ha pasado algo semejante, por ello, a mi juicio hay que analizar esta afiliación masiva, que parece el resultado de una operación para controlar los procesos internos más que el fruto de un brote entusiasta de socialismo complutense.
Los periodos de transición como el actual exigen responsabilidad, serenidad y respeto a los procedimientos. Las normas de nuestro partido no son un obstáculo, sino una garantía de igualdad y transparencia. En este contexto, conviene recordar que los estatutos del partido no solo recogen derechos, sino también obligaciones y mecanismos disciplinarios. Resulta incoherente reivindicar unos artículos mientras se desacreditan otros o se cuestiona a quienes deben aplicarlos.
Nuestro antiguo secretario de organización Enrique Nogués tiene abierto un expediente disciplinario, en reunión de la Comisión Ejecutiva nos transmitió el acuse de recibo de dicho expediente a todos sus compañeros, y posteriormente ha realizado numerosas declaraciones al respecto, afirmando que se le atribuye una falta grave, pero siempre enarbolando un tono de descrédito contra el instructor, contra la organización y afirmando que hay una conspiración contra su persona. No parece una conducta coherente poner en un altar algunos artículos de nuestros estatutos, y, sin embargo, denigrar y cuestionar otros.
La Comisión Gestora tiene un mandato claro y regulado, y le corresponde pilotar este proceso con todas las garantías. Sin embargo, la reciente afiliación “repentina”, que ha incrementado el censo en más de un 40%, dificulta seriamente que la celebración de una asamblea pueda desarrollarse en condiciones de transparencia y equidad. En este contexto, impulsar ahora una asamblea para consolidar ese aumento del censo genera dudas razonables sobre la limpieza del proceso. Frente a ello, muchos defendemos la democracia y la participación, sí, pero con garantías reales, con información clara y en un clima de confianza. De lo contrario, cualquier proceso corre el riesgo de nacer inevitablemente cuestionado.
Por último, se echa en falta una reflexión profunda sobre el proyecto político para Alcalá de Henares por parte de estos concejales. Se trata de definir qué proyecto queremos ofrecer a la ciudadanía y quién lo encabeza. Para muchos de nosotros ese camino está claro: el que permitió ganar las elecciones de 2023 y transformar la ciudad entre 2015 y 2023.
Estoy convencido de que esta etapa solo se superará desde la responsabilidad compartida, reforzando la confianza entre compañeros y garantizando un proceso limpio, transparente y con todas las garantías. Solo así podremos recuperar la cohesión interna, fortalecer nuestro proyecto político y volver a situar al partido en condiciones de servir con eficacia a la ciudadanía de Alcalá de Henares.

















































Querido Abraham, en ese “incremento masivo” que comentas, se afilió tu madre (ojo, hizo bien). Con este dato creo que todo queda dicho, y todo tu testimonio se cae por la borda. Un saludo.