Alcalá de Henares, 20 de septiembre de 2025-.- La palabra fútbol se escribe con la F de fatalidad, la que hoy ha tenido la Real Sociedad Deportiva Alcalá esta tarde en su partido ante el Moscardó en el estadio Román Valero de Usera. Si alguien ha merecido hoy la victoria en un estadio en el que se respira fútbol, ha sido sin lugar a dudas el Alcalá.
El fútbol son detalles; eso lo sabe todo el mundo. Los detalles pueden cambiar el rumbo de un partido y eso es lo que le ha ocurrido esta tarde al equipo de Ángel Vivar Dorado. Los rojillos, hoy de negro y oro, han sido incuestionablemente mejores que el Moscardó. Sin embargo ha habido dos detalles que han marcado un rumbo que parecía destinado a la victoria alcalaína.
El primer detalle ha sido en el minuto 79. El central Caste, el último jugador incorporado a la plantilla de Vivar Dorado, ha marcado el 0-2 en una jugada a balón parado. Un saque de esquina. El colegiado del partido ha anulado el tanto. Lástima. Hubiera sido la sentencia definitiva para que el Alcalá se trajera los tres puntos.
El segundo detalle ha llegado a los 97 minutos es decir a los siete de prolongación. Entonces el partido estaba roto no existía centro de campo y el Moscardó estaba buscando un empate a la desesperada dejando al Alcalá peligrosas contras. Pero el Moscardó es un equipo que sabe nadar en estas aguas turbulentas. No hay que olvidar que se salvó del descenso la pasada temporada con un gol in extremis en Guadalajara y que la pasada jornada se trajo también una victoria en los últimos minutos de Socuéllamos. Para el famoso exfutbolista y vicepresidente del Moscardó, Javi Poves, hay dos verdades esenciales: Que la tierra es plana y que los últimos minutos son oro para el Moscardó.
Si a alguien perjudicaba un partido roto por el centro del campo era al equipo más creativo y ese era el Alcalá. La razón no es otra que el Moscardó estaba jugando a la desesperada y le valía todo. Hasta entonces en Alcalá había sabido desarbolar el juego de los de Usera, un fútbol de defensa en bloque bajo y largos balones para ser aprovechados por su delantero Dani Segovia, cuarenta años, casi dos metros de estatura y noventa kilos. Un tanque que las mete fácilmente.
Sin embargo a los noventa y siete minutos ha llegado la jugada de la fatalidad para el Alcalá
Una acción aislada. Un rechace y el gol que entra en la portería pantoja golpeado por el defensa central Adrián Jiménez. No podía haber mayor crueldad porque si alguien me decía la victoria fue el Alcalá y así lo supo entender la afición rojilla que no dejó de apoyar al equipo en las gradas del Román Valero.
Hasta entonces el partido había sido del Alcalá con un primer tiempo muy bueno en el que el control del balón dio su fruto con el gol marcado por Javi Hernández -¡qué buen futbolista!- a los 44 minutos.
Pero había que contar con los detalles y con la fatalidad´. y con el oro de la buena fortuna del Moscardó en los últimos minutos.














































Al iluminado y maleducado terraplanista Javi Coves se le alinean también los astros. ¿Serán todos planos?