Alcalá de Henares, 8 de noviembre de 2025.- Si después de ver el primer tiempo a alguien en el descanso se le hubiera ocurrido decir que el Alcalá ganaría el partido ante el Intercity CF por 2-0, poco menos que se le hubiese dicho que si estaba de broma. Y no se trata de no creer, algo que la plantilla de Ángel Vivar Dorado tiene como algo que forma parte de su esencia. Es que parecía imposible que un auténtico equipazo como el Intercity, que prácticamente triplica el presupuesto del Alcalá y que tiene una plantilla en consecuencia con el dinero que han puesto sus inversores, pudiera perder en el Val y más cómo lo ha hecho. El Alcalá tiene un don que premia su trabajo en equipo frente a las individualidades, frente al talonario. Sólo así es posible entender que el Val se haya convertido en un campo inexpugnable hasta el momento, del que sólo el Getafe B ha conseguido arrancar un punto.
El del Alcalá es el fútbol del coraje. Pero sobre todo es un monumento al fútbol de equipo, en el que todos tienen muy claro lo que tienen que hacer. El Alcalá de Vivar Dorado funciona como una máquina. Puede fallar, sí, pero eso no cambia el sentido de las cosas. Puede tener bajas y de hecho las tiene. Los dos centrales, Chete y Caste, se han retirado hoy lesionados. Pero quienes les suplen lo dan todo y saben perfectamente lo que tienen que hacer. El Alcalá es un portento físico al que es muy difícil doblegar.
El Alcalá enamora a la afición
Hoy el Alcalá ha vencido por 2-0 al Intercity y ha vuelto a enamorar a la afición. Lo que no se entiende es que no vaya más público al Val porque el Alcalá conecta con el público. Hace creer a los aficionados que todo es posible.
El cuadro alcalaíno es como un motor diesel. Le cuesta coger velocidad pero es muy fiable. El primer tiempo ha sido una sinfonía de dominio y claras oportunidades por parte del Intercity. No es nada nuevo. Pasó en el partido ante el Conquense, en el del empate ante el Getafe B y ante el Tenerife B. Y sin embargo el Alcalá es capaz de repente de cambiar el guion del partido. En el segundo tiempo el equipo ha salido con otro aire. Ha conseguido el control del balón, algo que no había hecho hasta esos momentos y ha empezado a crear ocasiones.
Así ha llegado el minuto 53 en el que pegado a la banda derecha Borja Sánchez, -otra vez el incombustible Borja, ese portento físico que está a punto de cumplir 39 años- se ha sacado de la manga un pase al área hacia la demarcación de Aitor González que ha sido derribado. Penalty que se ha encargado de transformar Izan González.
El signo del partido había cambiado y el Intercity no sabía cómo lo había hecho. Pero ya nada iba a ser como en el primer tiempo. El Alcalá no ha dejado de defender con orden y en la brega, en la pugna por el balón se ve su coraje. El equipo alicantino ha sacado su arsenal, incluido al ecuatoguineano Emilio Nsue. El técnico Javi Moreno, aquel delantero que triunfó en el Atlético de Madrid y en el Milan entre el 2000 y el 2005 veía como el Alcalá se superaba conforme pasaban los minutos y cómo su equipo se iba diluyendo por mucho que volviera a recuperar el balón.
Apoteosis final
Los fantasmas de un mal arbitraje volvieron al Val y más cuando el vasco Asier Ugalde decidió prolongar el partido siete minutos que aún se convertirían en dos más. A los 98 minutos de partido el Intercity ha tenido un saque de esquina. El portero Ian Mackay se ha sumado al ataque pero el centro al área ha ido muy pasado hacia la otra esquina. Allí Borja Sánchez se ha sacado de la chistera un pase a Jesús Arribas quien con velocidad se ha marchado por su izquierda acompañado por Nico Sánchez. El pase al ex juvenil madridista de Alpedrete y la velocidad de este -después de 98 minuos de juego- ha permitido superar a defensa y portero para marcar a placer y sentenciar el partido. Definitivamente el Alcalá tiene un don y esta noche duerme feliz, tanto el equipo como los aficionados, viendo como están en posición de play off de ascenso y con un partido menos.















































