Alcalá de Henares, 7 de octubre de 2026.- Hay un momento en el que Alcalá deja de parecer la ciudad del siglo XXI. Ocurre cuando un pasacalles irrumpe en el centro histórico, cuando el sonido de un tambor, una gaita o un laúd se escucha entre las calles, cuando un artesano comienza a trabajar frente al público o cuando Don Quijote y Sancho Panza aparecen entre una multitud que, por unos instantes, acepta el juego y se deja transportar varios siglos atrás. Eso es fundamental el Mercado Cervantio que comenzó el 8 de octubre y acabará el festivo lunes 12 de octubre. Pero también es mucho más. Son decenas de miles de vivencias que atrapan al público. Es por supuesto una fiesta que este año estrena el mérito de ser de interés turístico internacional, como los sanfermines, como las fallas, la feria de abril sevillana o el Rocío. Y es también una cita que este año espera atraer a medio millón de personas… si el tiempo lo permite y no llueve.
Desde mañana 8 hasta el 12 de octubre, el centro histórico de Alcalá se ha convertido en un gigantesco escenario al aire libre. Las calles se han llenado de puestos de artesanía, aromas, música, espectáculos, personajes de época y miles de visitantes. Todo sucede alrededor de una figura que forma parte inseparable de la identidad de la ciudad: Miguel de Cervantes.
Todo ello es porque en Alcalá nació el autor de Don Quijote de la Mancha y aquí fue bautizado el 9 de octubre de 1547. Cada otoño, la ciudad convierte esa memoria en una celebración que une literatura, historia, patrimonio, artesanía y cultura popular. En torno a 400 puestos, más de 40 compañías y cerca de 300 actuaciones de música, teatro y pasatiempos infantiles forman el Mercado Cervantino de este año, que mueve a más de 1.000 personas, entre técnicos, comerciantes y artistas, para recrear un mercado de época del siglo XVI, el mayor de Europa. En total, cerca de dos kilómetros de ambientación histórica, con espacios de referencia como las plazas de San Diego, Cervantes y Palacio, además de la calle Mayor y el recinto amurallado.
Así dentro de este recinto conformado por la muralla, se celebran ñas Justas Medievales, el Campamento del siglo XVII, la aldea de los Orcos, la Escuela de Esgrima o las atracciones infantiles, es decir, una recreación histórica completa que atrae a miles de personas.
Y a los desfiles y pasacalles constantes entre los puestos del mercado, se sumará también, un año más, el Festival de Música Celta, en cuyo cartel aparece el legendario grupo Gwendal. Grimorium, Acibreira y Kinnia Band completarán el programa de conciertos.
Escenario
Alcalá no necesita inventarse un decorado para celebrar su Mercado Cervantino. La Plaza de Cervantes, la calle Mayor, la calle de San Juan, la Plaza de San Diego o la Plaza de Palacio forman parte de un casco histórico que conserva buena parte de las huellas de su pasado. Los edificios universitarios, las iglesias, los antiguos colegios, los soportales y las calles que conducen hacia los principales monumentos proporcionan un escenario excepcional para una celebración que busca recrear el ambiente del Siglo de Oro. Por eso, caminar por el Mercado es diferente a visitar una feria convencional. Aquí el escenario y el espectáculo se confunden. El visitante no entra en un recinto cerrado para contemplar una representación. Es la propia ciudad la que se transforma a su alrededor.
Un músico puede aparecer al doblar una esquina. Un grupo de actores puede detenerse en una plaza. Un artesano trabaja mientras los visitantes observan. Don Quijote y Sancho Panza como centros de atención atraviesan el centro histórico. Y, en cualquier momento, un pasacalles vuelve a poner en movimiento a toda la calle. La ciudad participa en el espectáculo.
La historia del Mercado está estrechamente vinculada a la Semana Cervantina, una celebración que tiene como fecha central el 9 de octubre, aniversario del bautismo de Miguel de Cervantes.
La partida bautismal conservada en Alcalá constituye uno de los documentos fundamentales para comprender la relación entre la ciudad y el escritor lo que refuta la aspiración de muchas ciudades de ser la cuna de Cervantes como así reivindican.
El Mercado Cervantino aporta a esa conmemoración su dimensión más popular. Nació en 1999 y, con el paso de los años, fue creciendo hasta convertirse en uno de los acontecimientos más multitudinarios de Alcalá. La celebración se ha extendido por las calles del centro histórico y ha incorporado cada vez más espectáculos, artesanos, compañías y actividades.
El crecimiento del Mercado ha ido acompañado, además, de la consolidación de Alcalá como destino cultural y patrimonial. En 1998, la ciudad fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. La Semana Cervantina obtuvo posteriormente la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional y Nacional y, en 2026, ha alcanzado la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional. El Mercado Cervantino es, en buena medida, la expresión más visible y multitudinaria de esa celebración.
Los artesanos
Entre la música, los personajes y el movimiento constante de las calles, hay otros protagonistas que trabajan con mucha más calma. Son los artesanos. La artesanía ocupa un lugar esencial en el Mercado porque permite acercarse a una forma de producción basada en el conocimiento de un oficio y en el trabajo manual.
Ceramistas, herreros, cesteros, panaderos, hosteleros, perfumistas e incluso orfebres, y otros profesionales muestran sus trabajos y, en muchos casos, permiten observar cómo se elaboran las piezas.
El visitante puede detenerse ante un puesto y contemplar el proceso. No se trata únicamente de comprar un objeto. La elaboración se convierte también en espectáculo. El golpe del martillo sobre el hierro, el movimiento de las manos, el torno que da forma a una pieza de barro o el trabajo paciente sobre distintos materiales recuerdan que, antes de la producción industrial, buena parte de los objetos cotidianos dependían directamente de la habilidad de quien los fabricaba.
Es una de las dimensiones más interesantes del Mercado: la historia se explica a través de los oficios.
Y esa aproximación resulta especialmente atractiva para los niños, que pueden descubrir que detrás de un objeto existe un proceso, un conocimiento y un tiempo de trabajo.
Pasacalles
Pero el Mercado Cervantino tiene una particularidad que lo diferencia de otras recreaciones históricas: nunca permanece quieto. La música anuncia que algo está a punto de ocurrir. Los pasacalles son uno de los grandes protagonistas de la celebración. Compañías procedentes de distintos lugares recorren las calles con espectáculos que mezclan teatro, música, humor, acrobacias y fantasía.
Los personajes cervantinos aparecen entre el público. Don Quijote y Sancho dejan de ser personajes de las páginas de una novela para convertirse en figuras que caminan por la ciudad. Junto a ellos aparecen músicos, bufones, soldados, criaturas fantásticas y personajes inspirados en diferentes épocas.
La calle se convierte entonces en escenario y el público, quiera o no, acaba formando parte de la representación. No existe una cuarta pared. No hay distancia entre el actor y el espectador. Ese carácter imprevisible forma parte de la magia del Mercado.
Una fiesta que también mueve la ciudad
El Mercado Cervantino tiene asimismo una importante dimensión económica y turística.
Miles de personas llegan a Alcalá atraídas por una celebración que ha adquirido una enorme capacidad para generar actividad en el centro histórico. El objetivo es llegar al medio millón de personas y para eso es necesario que haga buen tiempo, que no llueva. Hoteles, restaurantes, comercios y establecimientos hosteleros reciben durante estos días a un número elevado de visitantes.
Pero también los negocios locales participan directamente en la celebración. El Ayuntamiento contempla espacios específicos para el comercio alcalaíno y establece categorías para artesanos, productos alimentarios y restauración. De esta manera, la actividad extraordinaria que genera el Mercado encuentra también una vía de participación para profesionales y establecimientos de la propia ciudad.
La celebración se convierte así en una gran fiesta cultural, pero también en un importante acontecimiento turístico y comercial.
















































