Alcalá de Henares, 24 de octubre de 2026.- Crisis. Seis letras para una realidad tozuda que puede tener evidentes causas técnicas pero que tiene elementos psicológicos. El Alcalá se ha desvanecido atenazado por una inseguridad en las áreas que puede que no tenga que ver tanto con el fútbol como con la mente. Porque es indiscutible que el equipo tiene calidad. Es una plantilla mejor que la del año pasado por estas fechas, y que llegó a ilusionar tanto en la pretemporada como en los dos primeros partidos en casa. Sin embargo es una sombra de aquellas ilusionantes encuentros con un fútbol alegre, con un concepto muy dinámico en las transiciones. Y no, no es que en las últimas horas del mercado de fichajes de verano llegara el Mérida y se llevara a Koné pagando la cláusula de rescisión de contrato por muy bueno que sea el espigado delantero de origen costamarfileño.
El nuevo técnico, Jesús Muñoz, tampoco parece haber entendido al equipo que se encontró tras el cese de Vivar Dorado. Porque quizá tampoco el de Griñón lo entendió y se fue a lo fácil, a plantear que había que rebajar expectativas. Habría que ver también cuál son realmente las expectativas, Ojo; no se trata de rebajarlas sino de entender que en el fútbol hay que jugar con las máximas expectativas y pelear día a día para que sean las dinámicas y el trabajo lo que determine donde tiene que estar el equipo y no a las primeras de cambio partir de la base de que las expectativas y la ilusión hay que rebajarlas.
Pero también hay que diagnosticar cuál es el problema para este trastorno bipolar de un equipo que se ha olvidado del gol, que no sabe qué hacer cuando traspasa la línea de tres cuartos para encarar la portería contraria y que cuando el rival supera su propia línea de tres cuartos parece entrar en pánico y se desajusta en defensa. Este es un Alcalá que aparenta funcionar con normalidad en los cincuenta metros de la parcela ancha, y no siempre.
Alergia a las áreas
Es evidente que la crisis tiene que ver, más allá de ese factor de mentalidad y nerviosismo -el psicoanalisis no está extendido en el mundo del fútbol, con el mal desempeño del equipo en la parcela ofensiva y en su capacidad defensiva. El equipo se aturulla cuando se aproxima a las inmediaciones del área rival y paga caras sus imprecisiones puesto que lo hacen muy previsible e inocuo. Pero es más llamativo lo que le ocurre en defensa puesto que jugadores como Chete González, como Javi Jiménez, como Álvaro Santiago y el propio Edu Viaña -que a pesar de todo en estos momentos es el mejor jugador del equipo- parecen estar muy debajo de lo que ya han demostrado en el Alcalá. Es una especie de alergia en las áreas donde el equipo no se siente cómodo, ni en la propia ni en la ajena.
Los datos son tozudos: Desde el 20 de septiembre, en la jornada 3, el Alcalá no sabe lo que es la victoria. Pero es más: En cinco partidos sólo ha marcado dos goles y ninguno de ellos lo ha marcado un delantero porque ante el Navalcarnero anotó el centrocampista Ato, y hoy lo ha hecho el defensa lateral derecho Edu Viaña. Y por el contrario ha encajado ocho goles.
Hoy no vale que el San Sebastián de los Reyes va a dormir líder. Es buen equipo pero no es superior al Alcalá. De hecho el partido ha estado muy igualado y se ha resuelto, como siempre ocurre y más en esta competición, por detalles.
El Alcalá no ha sabido aprovechar el haber golpeado primero a los 63 minutos de partido tras una primera parte aburrida, de mucho control y demasiadas imprecisiones. Ha sido una primera parte en la que el elemento más desequilibrante ha sido el alcalaíno Jesús Arribas, que incomprensiblemente no continuó en el Alcalá tras la temporada pasada porque calidad tiene mucha. Mucho más incomprensible fue su sustitución cuando estaba siendo uno de los mejores de su nuevo equipo. Curioso algo que ya hemos dicho. El gol ha sido a balón parado, donde todo se iguala, se maquillan las carencias en ataque y se acrecientan los fallos en defensa. Y por si no fuera suficiente, lo ha marcado en defensa lateral como Edu Viaña.
Pero el Alcalá se ha acabado ahí. El Sanse tampoco ha tenido mucho que hacer para empatar, también a balón parado, y cuatro minutos después darle la vuelta al partido con un disparo en el área pequeña que revela la inseguridad defensiva del equipo.
Sí, los de San Sebastián de los Reyes duermen líderes. Mientras tanto, el Navalcarnero, que destruyó por primera vez la imagen del Val como un fortín, ha asaltado hoy mismo el estadio de Los Pajaritos, de Soria derrotando al Numancia. Los del suroeste están a sólo un punto del play off de ascenso a la espera de lo que ocurra mañana en el resto de la jornada, y el Alcalá puede caer mañana a puestos de descenso. Sí, hay crisis.
















































