Alcalá de Henares, 4 de diciembre de 2025.- Los casos de gripe en la Comunidad de Madrid han subido un 164% en la última semana y la tasa en la última semana de noviembre se dispara a 112 casos por cada 100.000 habitantes.
En concreto, en la semana 48 del año, del 24 al 30 de noviembre, se han notificado a través de la Red de Vigilancia del Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) un total de 7.872, es decir, 4.899 más con respecto a la semana anterior. El problema es que los casos aumentan según fuentes médicas consultadas por elpuerta.com por lo que se estima que en estos momentos la incidencia supera los 230 casos en Alcalá de Henares.
La Comisión de Salud Pública aprobó ayer miércoles un Documento Marco de Recomendaciones para el control de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs), que establece una serie de medidas a adoptar en función de la intensidad de los contagios, entre ellas, la de ponerse mascarilla siempre que se tengan síntomas, así como en hospitales y residencias.
La Comisión ha logrado alumbrar un nuevo plan después de que ayer la Comunidad de Madrid presentara un documento propio de recomendaciones que se debatieron en la reunión de ayer; ahora, deberán redactar el texto final con las modificaciones acordadas, que, según fuentes del organismo, apenas desvirtúan la propuesta original.
La Comunidad de Madrid consideró ayer que el documento de Sanidad de estrategias contra la gripe es “manifiestamente mejorable, pues presenta deficiencias técnicas que no pueden ser aceptadas” y por lo tanto harán una propuesta de texto que las “subsana” con medidas de recomendación “escalables”.Este miércoles hay una reunión de la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas para debatir un protocolo común de medidas, entre ellas, el uso de mascarilla en centros sanitarios y residencias, en las que “ante situaciones complicadas” se podrá incluso reducir o suspender visitas.La Comunidad de Madrid ha lamentado que Sanidad quiera convertir “un asunto tan serio como es la salud pública en un elemento de confrontación política” y en “ataques a la gestión del Ejecutivo presidido por Isabel Díaz Ayuso”.
La tasa en la última semana de noviembre se sitúa en 112,31 casos por 100.000 habitantes (42,42 la semana previa), muy por encima del umbral epidémico, cuyo valor numérico es 36 casos por 100.000 habitantes. Estas cifras han sido construidas a partir de las cinco temporadas anteriores (exceptuando la temporada 2020-2021 y 2021-2022 en las que apenas hubo casos).
Dos brotes en residencias
En Atención Primaria, la tasa ha sido de 112,24 casos por 100.000 habitantes. En la campaña anterior, el valor semanal más alto fue de 122,5 casos por 100.000 habitantes y se alcanzó en la semana 4, es decir, entre el 20 y el 26 de enero.
En este caso, la incidencia más alta se ha observado en los niños de 5 a 14 (491,10) y 0 a 4 (410,63), aunque el mayor incremento se ha registrado en el grupo de 5 a 14 años.
En Atención Hospitalaria, la incidencia ha sido 3,39 casos por 100.000 habitantes, un 30,2% más alta que la semana anterior. El grupo de 80 o más años es el que ha mostrado la cifra más alta (29,09).
Se ha detectado la circulación de virus de gripe A, cepas H3N2, H1N1 y H3, así como otros sin subtipar. En el caso de la vacunación, el 94% de los casos de gripe confirmados por laboratorio en Atención Primaria estaban vacunados, un porcentaje que bajaba a 67,2% entre los casos localizados en el ámbito hospitalario.
En la última semana, además, se han registrado dos brotes de gripe en residencias sociosanitarias y cinco en residencias de personas mayores. En todos los casos, se han aplicado medidas preventivas como aislamiento o uso de mascarilla.
En el acumulado del año, se elevan a 77.690 los casos de gripe notificados, frente a los 44.378 contabilizados en el mismo periodo de 2024, lo que supone un 75% más. El Índice Epidémico –los casos notificados hasta la semana correspondiente en el año actual entre los casos notificados en el mismo periodo del año anterior– es de 1,75, lo que se considera una incidencia alta.
Campaña de vacunación
La campaña de inmunización frente a la gripe se inició el 15 de octubre y está especialmente dirigida a adultos a partir de 60 años, personal sanitario y sociosanitario, niños desde los 6 meses hasta los 5 años y pacientes crónicos.
También está recomendada para los siguientes perfiles de población: embarazadas, enfermos con patología crónica cardiovascular, respiratoria, renal, diabetes, cuidadores de personas vulnerables, fumadores y docentes de guarderías y centros de Educación Infantil.
Esta medida preventiva se aconseja igualmente a personas con exposición laboral directa a aves domésticas o cerdos en granjas, así como o explotaciones avícolas o porcinas, y aquellas que realizan servicios públicos esenciales como miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bomberos o servicios de Protección Civil.
La campaña se extenderá hasta el 31 de enero de 2026, salvo que circunstancias epidemiológicas aconsejen prolongarla. Se lleva a cabo en más de 800 puntos, principalmente en los centros de salud y consultorios de Atención Primaria, hospitales públicos y residencias de mayores y de personas con discapacidad. Además se ha habilitado el hospital Zendal para acudir a vacunarse sin cita previa para los adultos.
Cuatro escenarios de riesgo
El nuevo plan define cuatro escenarios de riesgo en función de varios indicadores, que se extraen de la información proporcionada por distintas fuentes: el Sistema de Vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira), junto con la información procedente del sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo), las coberturas de vacunación del Sistema de Información de Vacunaciones (Sivamin) y los datos de ocupación hospitalaria y de UCIs.
Los cuatro escenarios son: de situación interepidémica o basal; de epidemia de nivel bajo o medio, de nivel alto o de nivel muy alto, que vendrán determinados por los niveles de transmisibilidad detectados junto a la evaluación del resto de indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible.
Cada uno lleva aparejadas una serie de medidas, cuya aplicación debe hacerse de forma escalonada e incremental, de modo que en cada nivel estén también en vigor las recomendaciones de los anteriores.
Mascarilla y reducir las interacciones, siempre ante síntomas
No obstante, hay una serie de recomendaciones generales para todos ellos, entre ellas, el uso de mascarilla quirúrgica cuando se tengan síntomas, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, o la reducción de interacciones sociales en esos casos.
También la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial, la ventilación adecuada de espacios y la higiene respiratoria y de manos.
Estas medidas deben comunicarse activamente a la ciudadanía a través de materiales informativos accesibles.
Medidas específicas por escenarios
En cuanto a las específicas, el documento marco establece las siguientes: En situación interepidémica o basal, se mantienen las generales, como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal. Se aconseja a las personas con síntomas ponerse mascarilla, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, así como su uso continuado por parte de trabajadores sintomáticos en centros sociosanitarios.
En el nivel bajo o medio, se intensifica esa recomendación de cubrebocas a las personas con síntomas y en entornos vulnerables.
En hospitales, se aconseja en áreas sensibles (como unidades oncológicas o de trasplantes) tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes; en centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas, y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.
Además, se refuerzan las actividades de coordinación interinstitucional y la comunicación activa con la ciudadanía.
En nivel alto, la mascarilla pasa a estar recomendada en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias.
Mientras, en las residencias se extenderá la recomendación de mascarilla a las personas vulnerables en espacios cerrados sin ventilación adecuada y se revisará la política de visitas.
Y en un nivel muy alto, se activa la coordinación extraordinaria entre territorios, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Las autoridades sanitarias podrán establecer medidas excepcionales para el control de la transmisión en determinados contextos o colectivos especialmente expuestos.















































