Alcalá de Henares, 25 de junio de 2026.- La crisis de las chinches en las urgencias del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares que se produjo a primeros del mes de junio, está resuelta de forma satisfactoria. Nadie duda que la gestión de la crisis que hizo dimitir a la coordinadora de urgencias nada más producirse, ha sido eficaz puesto que se solventó el problema de forma positiva con un tratamiento de choque realizado por una empresa especializada y evitando que la infestación llegara a otras zonas hospitalarias. Otra cosa es la gestión previa a la crisis, un problema que viene heredado de anteriores etapas y que en la actual no se llegó a solucionar. El problema fue llegar a la infestación sin un especialista en medicina preventiva. Con las chinches en urgencias se contrato a toda prisa a un prevenciólogo que tomó las medidas oportunas que impidieron que se extendieran las chinches fuera de las urgencias,
Pero también se ha tenido ocasión de saber en el hospital alcalaíno que la empresa especializada que realizó el tratamiento de choque había estado también trabajando en cuatro hospitales madrileños en esta misma primavera. Los cuatro centros tuvieron infestaciones pero éstas no trascendieron y se mantuvieron en secreto. Eso sí, existieron lo que obligó a tratamientos importantes de desinsectación.
La aparición de chinches en hospitales y centros de salud es un problema más común de lo que se piensa. Aunque estos insectos suelen asociarse con entornos domésticos, su presencia en espacios sanitarios representa un riesgo crítico tanto para los pacientes como para la reputación del centro.
Estos centros sanitarios son lugares de paso constante. Pacientes, visitantes, personal sanitario y proveedores entran y salen continuamente. Este tráfico humano facilita la llegada de chinches, ya sea adheridas a mochilas, abrigos, uniformes o equipajes…
Además, muchos centros médicos cuentan con zonas de espera con sillones tapizados, con camillas con fundas textiles reutilizables, con almacenes con ropa de cama, con habitaciones con sofás y butacas, etc. Todos estos elementos son hábitats ideales para las chinches, que se alimentan de sangre humana y se esconden en fisuras o tejidos durante el día.
Los primeros indicios de la presencia de chinches pueden ser sutiles. Estos son los signos más comunes: Manchas negras en colchones o tapicería (heces secas de chinches); picaduras en línea o grupos, especialmente en cuello, brazos o piernas; pequeñas gotas de sangre en sábanas o fundas; cáscaras vacías (exoesqueletos) en costuras o esquinas y por supuesto, chinches vivas: Insectos ovalados, marrones, de 5-7 mm de largo.
Existe un protocolo especial para centros sanitarios ante la aparición de chinches. Es necesario actuar rápido es clave para evitar que la plaga se extienda y eso fue lo que no ocurrió en las urgencias del hospital de Alcalá. Es necesario aislar la zona. Si el avistamiento ha sido en una sala específica (espera, consulta, habitación), debe cerrarse temporalmente para evitar que los insectos migren a otras zonas.
Lo importante también es notificar al equipo de gestión, lo que se hizo. Sin embargo en el hospital alcalaíno no había prevenciólogo desde hacia un año y eso complicó la gestión hasta que se contrató ya iniciada la crisis. Es fundamental no utilizar insecticidas domésticos puesto que provocan que las chinches se escondan más y compliquen su erradicación, y por supuesto, y esto así se hizo, se contrató a una empresa especializada que fue la que realizó el tratamiento con éxito.















































