Alcalá de Henares, 26 de abril de 2025.- Imagínense el guion que les vamos a contar para una película de temática deportiva: Un partido con dos equipos que nada se juegan, uno porque es campeón y ya tiene en sus manos el ascenso. El otro, porque está en mitad de la clasificación y ni tiene posibilidades de alcanzar los puestos de play off de ascenso, y ni puede caer en puestos de descenso. El escenario es un campo con poco público en el que la mayor parte de los pocos espectadores son chavales de la cantera que ocupan el lateral de la tribuna del estadio. Es además un horario inusual para los partidos de esta categoría.
El argumento lógico nos llevaría bien a un partido insulso con poca calidad en uno u otro equipo por la falta de tensión por no jugarse nada, bien a un partidazo sin reservas, un monumento al fútbol. Pero no, este no sería un buen guion para una película que fuera reseñable. Ahora bien, si llega un árbitro y decide erigirse en protagonista desconcertando a los dos equipos, eso ya es otra cosa. Si ya de por sí se dice que el mejor arbitraje es el que pasa desapercibido impartiendo justicia cuando hay que impartirla y dejando jugar al fútbol, en un partido en el que no hay nada en juego que el colegiado se convierta en protagonista es lo más ridículo que puede ocurrir.
Que el Alcalá haya perdido 0-4 contra el Alcorcón B en el estadio municipal del Val no es grave, ni siquiera importante. El equipo alcalaíno no quiere bajar los brazos en estos partidos intrascendentes y quiere acabar bien la temporada, pero con los deberes hechos la tensión deportiva es mucho menor y es más fácil que te salga un día tonto. Desde los primeros minutos de partido se veía que no iba a ser el día para el Alcalá pero no por ello hay que dejar de reconocer el mérito que tiene el equipo entrenado por Vivar Dorado. Todo lo contrario. Hay que saborear el éxito del campeonato y del ascenso, y ya está, se gane, se empate o se pierda.
Ahora bien, que llegue un árbitro como el designado, el colegiado Rafael Hidalgo Alejo, y se convierta en la noticia de un partido sin historia, es para hacérselo mirar. Para empezar ha pitado un penalti en contra del Alcalá que ni han visto los jugadores del Alcorcón, una mano dentro del área que sólo ha existido en su imaginación y que ha permitido al equipo visitante marcar el 0-1. Eso ha sido suficiente como para sacar al Alcalá del partido, y más cuando el árbitro ha sacado tarjetas a diestro y siniestro a los jugadores alcalaínos, la mayor parte de ellas por protestas que normalmente se toleran en un partido. Con tanto airear las cartulinas, el partido plácido se ha enrarecido.
Esto no quiere decir que el Alcalá mereciera no perder el partido. No ha sido el día de los de Vivar Dorado. Por ahí nada que objetar a la victoria del Alcorcón y más cuando al filo del descanso ha llegado el jugador del equipo alfarero Nicola di Domenico y se ha sacado un gol propio de Lamine Yamal llevando controlado el balón desde la banda hacia la frontal del área superando defensas dle Alcalá y chutando desde la frontal del área. Golazo.
Pero el virus del despropósito ya estaba metido en el terreno de juego para la segunda parte. Vivar Dorado ha metido cuatro cambios en el equipo para afrontar los segundos 45 minutos pero ni por esas. El 0-3 del Alcorcón ha llegado por un fallo de Sousa y el 0-4 por un fallo del meta Carlos Pantoja, posiblemente en ambos casos por verse deslumbrados por el sol de poniente. Nada que objetar y nada que criticar a jugadores por fallos cuando a lo largo de la temporada han tenido incontables aciertos.
El problema es que el árbitro ha venido a decir el ‘aquí estoy yo y me voy a lucir’. Ha dejado al Alcalá con diez al expulsar a Borja Sánchez por doble amonestación en apenas 25 minutos. La primera por protestar y la segunda por una falta que no era de tarjeta. Y el colmo de los colmos ha llegado cuando con el 0-4 ha decidido suspender momentáneamente el partido en el minuto 81 de juego cuando desde una grada vacía alguien supuestamente ha dicho algo al árbitro asistente, el cual ha sacado el banderín y ha decidido irse al centro del campo. Al parecer un espectador le había deseado algún mal. Los jugadores de ambos equipos no daban crédito y hasta los del Alcorcón le pedían que volviera.
El partido ha estado detenido durante diez minutos hasta que el trío arbitral ha regresado al campo y ha decidido continuar con los 9 minutos que quedaban de partido en los que ya nada ha ocurrido. Eso sí, el mencionado Rafael Hidalgo Alejo, ha pitado el final del partido y ha salido corriendo literalmente hacia el vestuario como perseguido sólo por sus fantasmas cuando, insistimos, no había apenas público y la mayor parte del mismo eran niños de la cantera, y por supuesto no existían un clima de invasión de terreno de juego ni de lanzamiento de objetos, además de que había agentes de la Policía Nacional en el estadio para su protección. Ridículo.
En definitiva, derrota del Alcalá por 0-4 pero ni los rojillos ni los alfareros han sido protagonistas. El premio Óscar al despropósito ha sido para el colegiado Rafael Hidalgo Alejo.

















































Que le endilguen el árbitro a Florentino ( presi del Real Madrid)