Alcalá de Henares, 8 de mayo de 2026.- Este domingo no habrá partido de liga para el primer equipo del Alcalá. Habrá partidos decisivos para la cantera, por ejemplo para el juvenil A con opciones de ascenso a la máxima categoría nacional, y para el filial, el Alcalá B, a un paso del ascenso a la primera división autonómica, pero no para el primer equipo puesto que para ellos ya ha terminado la temporada.
El Alcalá se quedó el domingo pasado sin play off de ascenso a primera división RFEF. Ese es el dato frío después de la victoria del CD Coria en un estadio municipal del Val lleno. Pero detrás de esa derrota hay elementos que permiten ver con optimismo el futuro. Es indiscutible que en el estadio municipal alcalaíno se ha creado un ambiente de fútbol envidiable, muy distinto al que ha habido en los últimos 20 años.
Ha sido muchas dificultades económicas, deportivas y de gestión en el pozo de la tercera división, con pocas alegrías y muchas decepciones encadenadas. El de esos años fue un Alcalá desnortado, sin un proyecto que lo identificara, con enormes dificultades económicas y aún así llego a jugar dos play off de ascenso en unas condiciones muy complicadas y todo ello con el exfutbolista Jorge Martín de San Pablo al frente del equipo como entrenador.
La llegada a la presidencia del doctor José Antonio Pareja con su junta directiva, y la adquisición de un importante paquete accionarial por parte del constructor Carlos Martín, han sido decisivas. También lo ha sido el trabajo realizado desde la dirección general por el propio Jorge Martín de San Pablo -su mérito en esta resurrección es tan grande como silenciosa es su labor lejos de los focos- o la dirección deportiva de Roberto Román Triguero ‘Tito’.
La clave estuvo en la definición de un proyecto para profesionalizar la gestión económica y deportiva del Alcalá. Y esa es la principal diferencia frente a lo que había antes. Por primera vez en el Alcalá priman unos criterios que están marcados por un proyecto serio y definido del que nadie se sale y en el que todo el mundo tiene un cometido claro que se coordina con las demás parcelas de gestión. Esto es lo que diferencia una entidad deportiva moderna y profesional de un club modesto de aficionados que es lo que hubo en el periodo más triste de la historia del Alcalá.
Revolución
Desde ese punto de vista el Alcalá ha protagonizado una importante revolución en su gestión. El fútbol es algo muy particular puesto que el éxito depende en gran medida de que entre el gol y si este no entra todo se vuelve un poco más difícil. Pero para que entre la pelota en la portería contraria es fundamental tener una serie de bases sólidas y eso es lo que hay en estos momentos. La llegada de Carlos Martín a la propiedad de la sociedad anónima deportiva ha supuesto el punto de inflexión y es evidente que esa llegada marca un antes y un después por lo que suponen a la hora de aplicar al Alcalá criterios empresariales que eran muy necesarios. Se consiguio el ascenso hace un año de tercera a segunda división RFEF y la primera temporada en segunda división RFEF se ha saldado con unas cuentas saneadas, que no es poco.
También ha tenido mucho que ver la explotación comercial que se ha realizado en la entidad aprovechando lo poco que se puede aprovechar en el estadio municipal del Val, que desgraciadamente es el talón de aquiles en estos momentos debido a la peculiar situación administrativa en que se encuentra. El estadio es municipal y la concesión al Alcalá acabó en 2023 sin que se haya renovado.
Como decíamos, desde la dirección general de la entidad Jorge Martín de San Pablo está desarrollando una labor decisiva en el desarrollo del proyecto mientras que en la parcela deportiva un hombre que lleva el fútbol en la sangre como es Tito es enorme. La llegada como entrenador hace ya dos años del exfutbolista Ángel Vivar Dorado, un hombre de prestigio tras su paso por el Leganés, Tenerife, Racing de Santander, Rayo Vallecano, Getafe, Real Valladolid y Albacete, fue una apuesta llamativa puesto que como entrenador llegó siendo prácticamente un novato. Pero a Vivar Dorado se le puso en la manos ese proyecto y ha sabido aprovecharlo a la perfección. Para empezar el míster le ha dado al equipo un estilo inconfundible en el que el buen fútbol es seña de identidad. Él como entrenador y los futbolistas con los que ha contado en estas dos temporadas han hecho el resto.
Es evidente que hoy el Alcalá está en condiciones de hacer un equipo para la próxima temporada con mayores garantías después de haberse quedado a las puertas de jugar el play off al ascenso, que si lo hubiera tenido que hacer salvando la categoría in extremis, y más aún habida cuenta de lo saneadas que están sus cuentas.
En el Val se respira futbol.
El 1 de mayo el Alcalá celebró 102 años de historia y dos días después llegó el ‘valazo’ sufrido en el corazón con la victoria del Coria. Pero no se puede hablar de decepción más que por el hecho puntual de una derrota que no debe ocultar lo más esencial, las bases que rigen el proyecto.. Lo conseguido en estas dos últimas temporadas, con cuatro llenos en el Val que no se recordaban desde aquella fatídica tarde ante el Hércules de Alicante en 2005, es quizá más importante que el que por circunstancias el balón no entrara y el rival extremeño del domingo planteara un partido muy inteligente que dejo con la miel en los labios a más de 4.000 espectadores.
En el estadio municipal del Val se respira fútbol. En esta temporada en segunda división RFEF ha llegado a haber casi 2.000 abonados lo que ya supone una masa social importante y envidiable para muchos clubes de la categoría. La política de precios bajos para el abono de temporada y en las entradas han sido medidas muy acertadas y entre eso, el buen futbol y los resultados es reconfortante ver una presencia de público constante en el estadio. Mientras que el público respalde al Alcalá con su presencia habitual en el estadio, es difícil retroceder a tiempos pasados y tristes. Haya o no éxitos en el futuro, lo esencial es que se presenta para el Alcalá un horizonte más esperanzador que lo que hubo durante 20 años.

















































