Alcalá de Henares, 17 de septiembre de 2026.- El atasco crónico que se produce en el entorno del campus externo de la Universidad de Alcalá y del hospital Príncipe de Asturias en su conexión con la avenida de Meco, unido al que se da por las mañanas entre la avenida de Meco y su conexión con Ciudad 10 y los Espartales Sur y Norte, es un problema grave que no va a hacer más que ir en aumento en un futuro a corto y medio plazo.
Se trata de un grave problema en la movilidad ciudadana en el nordeste de Alcalá de Henares, primero por las consecuencias que tiene, ya que circular por allí a determinadas horas del día se ha convertido en un ejercicio de paciencia y una sensación creciente de malestar para miles de personas, además de una preocupación añadida en cuanto a las emergencias hospitalarias. Pero también por la difícil solución que tiene ya que en ella deberían intervenir las tres administraciones, la local, la regional y la nacional, además de que su influencia se extiende a los vecinos de Meco.
Para empezar está el enorme atasco que se produce por las mañanas de los días laborables coincidiendo con los horarios de desplazamiento a los colegios y a la propia universidad. Este atasco se produce fundamentalmente en la carretera de Meco en el tramo que pasa ante la Ciudad 10 y afecta a los vecinos de esta barriada, además de a la línea 3 de autobuses urbanos. Pero también afecta a la incorporación desde Ciudad 10 y Espartales a la avenida de Meco por la calle Villamalea, a la entrada al campus de la Universidad, y al hospital con una rotonda ovalada que es todo un quebradero de cabeza. También afecta a la glorieta entre las calles Villamalea y Gustavo Adolfo Bécquer, a la avenida de los Jesuitas a la altura de la Ciudad Deportiva de Espartales y al Complejo Deportivo del Atlético de Madrid. En esta rotonda se extiende el problema de atascos cuando hay partidos en el estadio de fútbol.
Pero también está el atasco de salida desde el campus externo de la ciudad con miles de docentes, funcionarios y estudiantes, el parque científico tecnológico de la Universidad de Alcalá con cientos de trabajadores y el hospital de Alcalá con sus empleados, pacientes y familiares. Llama la atención, y no hemos encontrado una explicación definitiva sobre el tema, que este atasco se incrementa sobre todo los miércoles, jueves y viernes. Este atasco es el que se forma en las dos salidas hacia la avenida de Daganzo, la de Ciudad 10 y la de la Ciudad del Aire, entre las dos y las tres y media de la tarde y que desespera a miles de personas.
Por si no fuera suficiente, el problema afecta de lleno a tres líneas de autobuses urbanos, las dos circulares y la línea 3, en el atasco vespertino. A ello hay que añadir la afección del atasco matinal a otras dos líneas, la 7 y la 10, puesto que utilizan la avenida de los Jesuitas.
Diagnosticada la enfermedad es necesario acometer su tratamiento y cura. Pero ésta, siguiendo el símil médico, es una enfermedad crónica con difícil tratamiento. A diario el problema afecta a decenas de miles de personas y a ello hay que añadir que las previsiones de crecimiento urbano de Alcalá en el nordeste va a agravar la situación puesto que hay desarrollos urbanísticos que no se han completado, como los de Ciudad 10 y los de Espartales Norte, además de Las Sedas, cuyos vecinos utilizarán para salir no sólo la nueva avenida de Camarma, sino que saldrán por la calle Gustavo Adolfo Bécquer, la que separa Espartales Norte y Sur, y cuando ésta tenga un tráfico muy denso lo harán por la avenida Víctimas del Terrorismo y la calle José Ortega y Gasset, en Ciudad 10.
Las soluciones pasan necesariamente por un diálogo y acuerdos entre las administraciones. Intervienen el Ayuntamiento de Alcalá por los tramos urbanos afectados, pero también la Comunidad de Madrid puesto que la carretera M-121 forma parte de su red de carreteras. Y además interviene el gobierno de España porque la rotonda ovalada de Ciudad 10 está en la zona de influencia de la A-2 en cuanto a entradas y salidas.
Afectados, además de decenas de miles de personas, están la propia Universidad de Alcalá, las empresas del Parque Científico Tecnológico, el Hospital Príncipe de Asturias, los autobuses urbanos de la ciudad complutense y el municipio de Meco puesto que muchos de sus vecinos sufren a diario las consecuencias de estos embudos.

















































