Alcalá de Henares, 16 de junio de 2026.- El comisario Vicente García ha puesto fin a su carrera policial jubilándose como jefe de la comisaría local de Alcalá a la que llegó hace justo cuatro años. Su paso por la ciudad complutense ha dejado indiscutible huella convirtiéndose en uno de los mejores jefes que ha tenido la Policía Nacional en la ciudad complutense desde que se inauguró la comisaría en febrero de 1973. Su profesionalidad y cercanía tanto a nivel interno de la propia institución policial como con la sociedad complutense, no pasaron desapercibidas en el momento de su despedida el día de la celebración de la jubilación. El 5 de junio entregó su placa, su carnet profesional y el arma. Posteriormente celebró una fiesta de despedida en la que participaron 130 personas entre policías y funcionarios de la comisaría, y representantes de la sociedad complutense que le despidieron con mucho cariño deseándole lo mejor en su vida como jubilado pero también con cierta tristeza porque su paso por Alcalá ha sido reconocido por mucha gente.
“Ese día fue para mí uno de los días más importantes de mi carrera profesional. No tanto por el hecho de jubilarme, que lógicamente también, como por estar tan arropado. Hubo 130 personas en esa despedida y eso fue algo que me llenó de satisfacción, de orgullo. Fue para mí un honor. Realmente yo nunca había pensado que el día que me jubilara iba a estar rodeado de tantísima gente, de dentro y de fuera de la comisaría”, reconoció Vicente García días después a PUERTA DE MADRID añadiendo que “fue muy emotivo y la verdad es que me siento muy agradecido por el trato que se me ha dado estos cuatro años por parte de todo el mundo, que he visto reflejado en ese día de celebración de la jubilación. Por lo tanto, la verdad es que yo me siento muy halagado y mi gratitud es eterna por esa despedida tan emotiva que me han dedicado”.
Policía vocacional
Hay funcionarios policiales que llegan al Cuerpo tras aprobar esa oposición como podrían haber aprobado otra de funcionario en cualquier organismo del Estado. Pero también hay otros que siendo niños soñaron con ser policías. Es el caso de Vicente García, que se reconoce como un policía vocacional y por eso ha tenido la ocasión de disfrutar de una larga carrera profesional de 45 años, 8 meses y 5 días. Ser policía le ha llenado profesionalmente y aunque solo han pasado unos días de su jubilación ya echa de menos la actividad profesional: “Claro que lo echo de menos; sin ninguna duda.
Uno no deja de ser policía. Yo desde muy joven quise serlo. Me entró el gusanillo posiblemente viendo las películas y series americanas de policías, como el teniente Colombo, el comisario McMillan, Starsky y Hutch… Poco a poco uno va informándose sobre esa profesión, de principio desconocida, y bueno, pues decidí dar el paso. Desde entonces, desde los 18 años, estoy integrado en la Policía”.
El comisario añadió que “por supuesto que se echa de menos, aunque se dice que todo policía jubilado sigue siendo policía. Pero sí, se echa de menos. Sobre todo lo que más de menos se va a echar es el trato con los compañeros, el día a día, el trato también con las distintas autoridades del municipio, el trato con el resto de personas que he tenido la suerte de conocer durante estos cuatro años. Eso por supuesto que se va a echar de menos. Pero las amistades no se pierden, las relaciones tampoco, y aunque nos hayamos alejado desde el punto de vista profesional, desde el punto de vista social, seguimos estando ahí”.
Carrera profesional
Aprobó la oposición para ser policía y cumplir su sueño apenas acabó el antiguo curso preuniversitario el COU. Tenía 18 años: “En octubre de 1980, ingresé en la Escuela Superior de Policía, que fue la primera que establecieron en Ávila. Allí iniciamos un nuevo procedimiento, un nuevo periodo de estudio de tres cursos. Y posteriormente, en el año 82 salimos destinados, yo fui a Barcelona, donde permanecí 6 años, hasta verano del 88. Allí estuve en la comisaría de Santa Coloma de Gramanet y San Adrián de Besós. Cogí el tren a última hora porque ya estaban preparando las Olimpiadas. No dejaban salir ya prácticamente a nadie porque se necesitaba mucho personal policial para afrontar las Olimpiadas. El caso es que regresé a Madrid en 1988”.
En Madrid ingresó en la Comisaría General de Información, donde permaneció cuatro años ya que en 1992 pasó al grupo de homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial hasta el año 2001. Ese año se fue a la División de Cooperación Internacional para reforzar los servicios de preparación de la Presidencia Española de la Unión Europea, del Consejo de la Unión Europea que tuvo lugar en el primer semestre de 2002: “Fue un semestre duro, de mucho trabajo, pero bueno, la Presidencia fue un éxito, al menos en el ámbito de Interior”.
Posteriormente se trasladó a la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, que en 2004 cambió de nombre y pasó al Ministerio de Sanidad. Con ese cambio no se entendía que tantos policías y guardias civiles que formaban parte de la delegación, estuvieran en el ministerio de Sanidad.
En 2006 se creó el Centro de Inteligencia Control del Crimen Organizado sobre la misma base de lo que era la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas. Y ahí permaneció hasta el año 2009 en que se fue a la Dirección General de Relaciones Internacionales hasta el año 2014: “Allí nos encargábamos de temas de inmigración y extranjería y junto con diplomáticos y técnicos de la Administración del Estado formábamos parte policías y guardias civiles. Llevábamos temas migratorios. Fue muy interesante porque fue cuando coincidió con la crisis de los cayucos, en 2006, aquella avalancha de 32.000 inmigrantes que llegaron a Canarias. Por parte del Ministerio de Interior se estuvo negociando con los países de África Occidental para tratar de solucionar esas salidas masivas. Fue un éxito porque en 2009-2010 la llegada se redujo a 196 personas nada más. Fue un éxito y otros países de recepción de inmigrantes siempre consultaban con el Ministerio de Interior para saber cómo se habían hecho las cosas para lograr esa reducción”.
En el año 2014, fue destinado como agregado de Interior a la Embajada de España en Polonia, acreditado en siete países, en los tres Bálticos, en Finlandia, en Eslovaquia, en la República Checa y en Polonia. Ahí permaneció hasta 2019. “Fue una época apasionante porque es una nueva experiencia donde tú eres el representante del Ministerio del Interior en esos países”.
En 2019 siendo inspector jefe regresó a España y decidió presentarse a comisario. Aprobó y fue destinado a la comisaría provincial de Castellón: “Allí permanecí el año completo del COVID hasta diciembre del 2020. Fue también una experiencia apasionante porque fue mi primer año de comisario y en una comisaría provincial, que si bien no es tan importante como pueda ser la de Madrid o la de Barcelona, pero realmente el papel era de jefe de los servicios operativos”.
En diciembre del 2020 publicaron una serie de plazas que salieron a concurso, entre ellas la jefatura de la comisaría de Coslada y allí fue donde recaló hasta que en 2022 el Jefe Superior de Policía Nacional en Madrid le ofreció la posibilidad de venirse a Alcalá como jefe.
Alcalá
“Para mí fue un honor que contaran conmigo para tamaña empresa, porque la Comisaría de Alcalá de Henares es la más importante, a mi modo de ver, de la Comunidad de Madrid. De hecho, el jefe superior dijo que era la joya de la corona y realmente lo es, tanto por la ciudad en sí, más de 200.000 habitantes, como por el número elevado de instituciones que tiene esta ciudad y luego porque también es la comisaría que tiene más funcionarios. Somos en torno a 500, entre policías, cuerpos generales…”
De hecho la comisaría local de Alcalá fue la primera que se creó fuera de la capital y de las 12 que hay en la región la más importante en número de funcionarios.
“La de Alcalá ha sido una experiencia formidable porque, primero, he tenido el honor de dirigir una comisaría muy importante como es la de Alcalá de Henares, una de las más importantes de las locales de toda España. La experiencia ha sido muy enriquecedora porque me ha dado la oportunidad de dirigir a un grupo humano de grandes profesionales que, la mayor parte de ellos son ya veteranos, conocen muy bien su trabajo y que me lo han puesto realmente muy fácil. Solamente he tenido que hacer, de vez en cuando, alguna microcorrección para que la maquinaria siguiera funcionando perfectamente”.
Y no solamente en el ámbito policial ha sido para él una grata experiencia: “También ha sido muy enriquecedora porque yo la extiendo al ámbito institucional. Las excelentes relaciones que hemos mantenido con el Ayuntamiento, con la Policía Local, con la Universidad, la Sociedad de Condueños, los tres ejércitos de tierra, mar y aire… A este respecto quiero destacar la magnífica acogida que tuve por parte de la alcaldesa Judith Piquet. Fue particularmente emotivo el día que se puso el nombre de la Policía Nacional a los jardines que hay entre la comisaría y el centro comercial con la inauguración del monumento, algo que siempre recordaré con orgullo”.
















































Una ” joya de la corona” en la Policía Nacional. Con 10 Comisarios así estaríamos, sin duda alguna, a la cabeza del mundo en eficiencia y seguridad.