Alcalá de Henares, 5 de abril de 2026.- Las adversidades fortalecen. Se aprende de ellas y se resuelven las situaciones que se producen con un espíritu de superación y de fuerza. Las cofradías penitenciales de Alcalá de Henares saben mucho de adversidades. ¡Vaya si las han conocido, sobre todo en los últimos años! Pero a poco que el buen tiempo les ha permitido salir a la calle, lo han hecho superándose.
Esto es lo que ha ocurrido con la hermandad de Cristo Resucitado, la Virgen de la Salud y el Perpetuo Socorro y San Diego de Alcalá. Esta mañana tenía ante sí el superar un listón que el resto de las cofradías había puesto muy alto. Ha sido la mejor Semana Santa de los últimos años y una de las mejores de la historia, y no sólo porque no ha caído ni una sola gota de agua, que eso es esencial para poder sacar los pasos a la calle, Ha habido mucho más detrás, como por ejemplo, un crecimiento de muchas de ellas en número de penitentes en las filas y de costaleros y anderos en aquellas que no llevan sus pasos sobre ruedas.
A la cofradía del Resucitado le cayó como un jarro de agua fría la ejecución de las obras en la plaza de los Santos Niños por el obligado desplazamiento de su acto más multitudinario, el encuentro entre Cristo y la Madre como culminación del misterio pascual. Ya se sabe que cuando uno tiene sus automatismos perfectamente consolidados cualquier variación supone un trastorno que hay que afrontar.
Pues bien, la hermandad lo ha hecho superándose ya que le ha dado al Encuentro una nueva perspectiva. Miles de personas han podido contemplar la unión del Hijo con la Madre ante la fachada del palacio arzobispal en un momento que va a pasar a la historia de la Semana Santa de Alcalá por su calidad y emotividad. No es extraño que muchos asistentes ante la belleza del momento propongan que ese momento de tanta belleza se quede allí para las próximas ediciones de la Semana Santa. Ante la adversidad la cofradía se creció y el éxito se hizo patente. Ahora depende de ella tomar la decisión de volver a hacer el encuentro el año que viene en la plaza de los Santos Niños o en el patio de armas del Palacio Arzobispal. Mejorar lo de hoy el año que viene junto a la Catedral Magistral va a ser difícil.
Dicho esto la procesión discurrió con ejemplar cadencia. Incluso hubo que hacer una espera antes de la llegada al patio del Palacio Arzobispal porque discurrió con adelanto sobre el horario previsto.
Dos menciones que merecen ser tenidas en cuenta. En primer lugar los acompañamientos musicales de ambos pasos. La Agrupación Musical de la Hermandad Amor y Paz de Guadalajara acompañó al Resucitado poniendo calidad y emoción en sus marchas. Todo un descubrimiento. La Banda de Palio de Juventudes Musicales con la Virgen de la Salud no es una sorpresa. Es toda una realidad para una Semana Santa que ha hecho de la música uno de sus grandes atractivos.
En segundo lugar, para la historia queda que esta procesión es la última en la que la cofradía saca la imagen del Resucitado que adquirida por el Ayuntamiento de Alcalá fue donada la Junta de Cofradías. En la Semana Santa de 2027 la hermandad franciscana estrenará su nueva imagen de Cristo en su gloriosa Resurrección.

















































