Llevamos años escuchando promesas sobre el carril Bus-VAO de la A-2, presentado como la solución definitiva a los atascos diarios. Sin embargo, ¿realmente sabemos en qué consiste y a quién beneficia?
A diferencia del carril Bus-VAO de la A-6, que cuenta con separación física y una operativa consolidada, el de la A-2 será un carril izquierdo sin separación, activado solo en horas punta y limitado, en su primera fase, hasta Torrejón de Ardoz. Su funcionamiento, previsto para el primer trimestre del 2026, restringe el acceso a autobuses, turismos con dos o más ocupantes, motocicletas y vehículos de emergencia. Fuera de ese horario, será un carril de libre circulación. La diferencia entre el de la A-6, que cuenta con dos carriles extra, y el de la A-2, que quita un carril a los tres existentes, es notable.
El problema fundamental radica en su diseño: en sentido entrada a Madrid, la única salida posible es en Avenida de América. Esto significa que ni los autobuses interurbanos que no tengan parada allí y/o que tengan paradas intermedias, ni los turismos de alta ocupación que necesiten salir antes, podrán beneficiarse del carril. Los usuarios con destinos intermedios verán cómo su trayecto se complica y alarga, mientras que solo unos pocos podrán disfrutar de la supuesta mejora.
La inversión, cercana a los 14 millones de euros y sufragada por varias administraciones, se justifica con argumentos de eficiencia y sostenibilidad, pero, ¿cómo se puede defender que quitar un carril a una vía ya saturada mejorará la movilidad? Si actualmente se tarda una hora en recorrer lo que se debería realizar en menos de treinta minutos, ¿qué ocurrirá cuando se reduzca la capacidad de la vía? Cuando funcione el carril Bus-VAO en la A-2 nos van a quitar un carril. Los que ahora vamos en tres carriles, mañana será solo en dos. La semana pasada en el editorial del PUERTA ya se empezó a hablar del carril Bus-CAOS, pero yo creo que el caos ya lo tenemos actualmente y lo que está por venir es mucho peor.
EL PAPEL DE NUESTROS POLÍTICOS
Esta medida parece ideada por quienes no sufren la A-2 en hora punta, ni en transporte público ni privado. Los ciudadanos, una vez más, pagaremos las consecuencias de decisiones tomadas desde despachos lejanos a la realidad, por políticos que rara vez pisan la carretera que pretenden “mejorar”. Todos los políticos, de todos los partidos, hasta ahora han celebrado la implementación de este carril. Remarco lo de “hasta ahora” porque la semana pasada, la concejala de Urbanismo, Infraestructuras, Vivienda y Movilidad de la ciudad complutense, Cristina Alcañiz, hizo unas declaraciones criticando este modelo de carril Bus VAO. Bienvenida ella y todos lo que se estén dando cuenta “ahora” de que este proyecto, que nos lo vamos a tener que comer con patatas, salvo que de verdad se opongan a él y pongan todos los medios para impedirlo, solo va a perjudicar la movilidad en la A-2. Conviene recordar que ella misma, tras la reunión de la última mesa de movilidad a finales del pasado mes de junio, celebró que les habían informado de la puesta en marcha inminente de este carril para después del verano. Y también anunció un autobús exprés directo que saldrá de la nueva estación de autobuses desde Alcalá hasta Madrid en la presentación de la nueva terminal cuyas obras están previstas que concluyan para finales del año 2027. Todos los responsables políticos, no solo ella, también Javier Palacios, quien no ha dudado en arrogarse el mérito de haber hecho gestiones para la puesta en marcha de este carril desde su posición de diputado en el Congreso, llevan años celebrando su implantación con entusiasmo, presentándola como una solución ejemplar para la movilidad en el corredor del Henares. En este punto he de decir que las hemerotecas tienen la costumbre de recordar lo que nuestros políticos van a preferir olvidar.
SALIDA SOLO EN AVENIDA DE AMÉRICA
Uno de los aspectos más preocupantes del nuevo carril Bus-VAO de la A-2, y que la Dirección General de Tráfico apenas menciona en sus comunicados, es que solo podrán beneficiarse de este carril quienes tengan como destino la Avenida de América. No existen salidas intermedias: los vehículos que accedan al carril en Torrejón, Rejas o Canillejas deberán continuar hasta el final (avenida de América), sin posibilidad de abandonar el carril antes si su destino está en otra zona de Madrid.
Esta restricción, que afecta tanto a autobuses interurbanos como a turismos de alta ocupación, limita gravemente la utilidad real del carril. Los usuarios que necesiten salir en puntos intermedios, como M40, Canillejas, Arturo Soria, M30, etc., no podrán aprovechar la supuesta mejora en tiempos de viaje. Sin embargo, este detalle crucial apenas se menciona en la información oficial, lo que puede llevar a muchos ciudadanos a pensar que el carril será útil para todos los desplazamientos hacia Madrid, cuando en realidad solo beneficiará a una minoría.
Es imprescindible que las autoridades informen con total transparencia sobre esta limitación, para que los usuarios puedan valorar el impacto real de la medida y no se creen falsas expectativas. La falta de claridad en la comunicación oficial es, en sí misma, motivo de crítica y de preocupación. En los anuncios de la DGT se dice que este carril va a beneficiar a los usuarios del transporte público, pero esto es mentira porque hoy en día ninguno de los autobuses que operan desde Alcalá hasta Madrid (líneas 223, 227, 229 y N202), podrá utilizar el carril Bus VAO porque tienen paradas intermedias y esto les impide entrar en un carril en el que una vez dentro, solo puedes salir en avenida de América. El único que hace el trayecto directo, sin paradas intermedias, es el 227, desde el campus externo de la Universidad directo a avenida de América, y viceversa, y lo hace en unos horarios en los que, a priori, con los horarios anunciados, el carril no va a estar operativo.
Por todo lo expuesto, estimo que esta medida está destinada a convertirse en un rotundo fracaso ya que solo va a añadir problemas de movilidad a los que ya tenemos. La falta de utilidad para la mayoría de los usuarios, la ausencia de salidas intermedias y la desconexión de los responsables políticos con la realidad del corredor del Henares auguran que, tarde o temprano, se verán obligados a anular el carril Bus-VAO. Esto supondrá una pérdida millonaria para las arcas públicas, un coste que pagaremos todos los ciudadanos y que podría haberse evitado con una planificación más sensata y una escucha real a quienes sufren cada día los atascos de la A-2.
PROPUESTAS DE SOLUCIÓN
Si realmente se quiere mejorar la movilidad y reducir los atascos, la solución pasa por diseñar un carril Bus-VAO como el de la A-6: un carril segregado físicamente, que no reste capacidad al resto de usuarios. De este modo, todos los viajeros —tanto los que van hasta Avenida de América como los que tienen destinos intermedios— podrían beneficiarse de una infraestructura eficiente y justa. Además, sería imprescindible aumentar la frecuencia y la oferta de autobuses directos y exprés (aunque se han anunciado, aún no existen). No puede ser que muchos días haya viajeros que no pueden subirse al autobús porque este está completo y tiene que esperar al siguiente. Aumentar la flota de autobuses y las frecuencias es algo que debería llevar años funcionando y no el transporte gratis como han estado haciendo, cuando ya sabemos que gratis no hay nada.
La gratuidad temporal del transporte público, lejos de mejorar la movilidad, no ha supuesto ningún avance real en la reducción de atascos ni en la eficiencia de los desplazamientos. Esta medida, más allá de su efecto mediático, ha generado un agujero aún mayor en las cuentas públicas, que además han estado años sin invertir en mejoras estructurales del transporte. Al final, todos los ciudadanos sufrimos las consecuencias de una gestión que prioriza el impacto político sobre las soluciones reales y sostenibles.
Asimismo, si realmente se quiere mejorar la movilidad en el corredor del Henares, resulta imprescindible apostar por el transporte ferroviario. Mejorar el servicio de Cercanías Renfe, volver a abrir la estación que hay cerca de Canillejas (ya prevista en anteriores proyectos), aumentar el número de trenes Civis y dotar a cada una de las tres estaciones de tren de Alcalá de Henares de aparcamientos disuasorios amplios y funcionales —y no los espacios insuficientes que existen actualmente— permitiría a muchos ciudadanos dejar el coche y optar por el tren para sus desplazamientos diarios. Acabar de una vez con las obras de la estación principal de Alcalá, dotarla de acceso norte, mejorar sus accesos tanto a pie, como en vehículo, la limpieza del entorno a las estaciones para que llegar a ella sea una experiencia agradable y no provoque la sensación de malestar que genera la imagen de abandono de nuestra ciudad, recuperar la puntualidad que tenía Cercanías y que ha pasado a formar parte de la historia de los abuelos cebolletas…todo eso es necesario para mejorar la movilidad.
El problema de fondo es el modelo de ciudad dormitorio que se ha consolidado en Alcalá de Henares, donde la pérdida de industria ha dejado paso a una urbanización constante, sin planificación que favorezca el empleo local. El intenso tráfico diario, a pesar de que cada vez más personas pueden teletrabajar algún día, demuestra que la mayoría sigue desplazándose a Madrid para trabajar, porque no puede desarrollar su profesión en su propia ciudad o porque no se puede permitir vivir donde trabaja. Esta realidad, agravada por el problema del acceso a la vivienda, es la que está detrás de los atascos y la saturación de las infraestructuras, y debería ser el verdadero foco de las políticas públicas.
Estas medidas, junto a una planificación coordinada del transporte público, sí contribuirían de manera efectiva a reducir los atascos y mejorar la calidad de vida de los usuarios. Solo así se podrá garantizar una movilidad eficiente, equitativa y adaptada a las necesidades reales de los ciudadanos.
José Antonio Rodríguez González
















































El problema es que el tren tampoco vale como opción. Con cada vez mas paradas, el Civis que tardaba 39 minutos desde Guadalajara se va a una hora, y lo normal es tener que hacer trasbordo, lo que convierte ese desplazamiento en un mínimo de 3 h diarias. Las únicas posibilidades que veo:
– Gratuidad de la R2
– Fomentar el teletrabajo con leyes y bonificaciones lógicas, y no lo que han hecho, que provoca que las empresas no lo concedan para no pagar a los empleados la línea, luz, etc, cuando muchos renunciarían a ello, ya que el ahorro en desplazamiento (y no digamos del “valor” del tiempo) supera con creces ese gasto en luz que asumiriamos gustosamente.