Alcalá de Henares, 25 de septiembre de 2025.- El frutero de Valdeavero ha aceptado una condena de 98 años de prisión tras admitir durante el juicio haber abusado sexualmente de varios niños en la frutería que administraba en Valdeavero y en su propia casa, aprovechándose de la confianza que depositaban en él los amigos de su hijo. La vista se celebró ayer miércoles en la Audiencia Provincial de Madrid si bien la instrucción del procedimiento se realizó en Alcalá, en el juzgado número 5 de instrucción.
Se ha logrado un acuerdo de conformidad con la fiscal tras manifestar el acusado a su abogada su disposición a llegar a un pacto, algo que había rechazado previamente. De esta manera, se ha evitado que las víctimas revivan sus experiencias y se ha producido la cancelación del juicio.
Los afectados, que ya son mayores de edad, expresaron a la Sala su deseo de declarar sin biombo para poder confrontar a su depredador sexual. La mayoría de ellos continúa recibiendo tratamiento psicológico debido a los abusos que padecieron en su gran mayoría durante años.
Luego de que los magistrados le solicitaran quitarse la mascarilla que cubría su rostro, ‘El Toba’ se ha limitado a aceptar la pena de 98 años de prisión solicitada por la fiscal, a la que también se han adherido las acusaciones particulares. En la sentencia que se emita, se indicará que el máximo tiempo de cumplimiento será de 20 años en prisión.
Las familias se han mostrado satisfechas y contentas tras declararse culpable. “Ya le podemos llamar pederasta”, ha manifestado uno de los padres de las víctimas. “Los niños van a escuchar o leer que han reconocido la culpabilidad, que todo era cierto y que jamás han mentido. Es culpable. Es un pederasta y un cerdo con todas sus letras”, ha aseverado Nines, abuela de una de las víctimas, quien ha relatado que su nieto ha sufrido episodios de autolesiones, intento de suicidio e internamientos.
El abogado Juan Manuel Medina, quien representa a cinco familias, ha expresado su desacuerdo con la decisión de no considerar las declaraciones de los menores como prueba preconstituida durante la instrucción.
Condenado por violación
En octubre de 2023, ya se impuso una condena de 19 años de prisión a ‘El Toba’ por haber cometido una agresión sexual en agosto de 2022 contra un menor de 15 años en su hogar.
En enero de 2024, otro juicio por un caso de corrupción de menores tuvo lugar, del cual salió absuelto. Durante la vista, afirmó que sus hijos o un amigo que los cuidaba podrían haberlo involucrado en un chat sexual que contenía fotos de menores.
En el juicio, el fiscal sostenía que los abusos ocurrían en la frutería que el acusado gestionaba en Valdeavero o en su propia casa. Las víctimas, un grupo de diez menores con edades entre tres y 13 años, eran amigos de uno de los hijos del acusado y pertenecían a su círculo cercano.
Denuncia de una de las víctimas
Detenido en diciembre de 2020, el presunto pederasta fue arrestado tras la denuncia que presentó la madre de una de las víctimas, quien reveló los abusos a pesar de las amenazas que el hombre profería contra los niños implicados.
Las investigaciones realizadas por la Guardia Civil indican que ‘El Toba’ se aprovechaba de la situación en la que los menores ingresaban a la tienda, donde les ofrecían golosinas, refrescos y bolsas de frutos secos sin costo alguno, para tocar sus zonas íntimas introduciendo la mano dentro de sus pantalones.
El fiscal, en un documento al que Europa Press ha tenido acceso, narra que desde octubre de 2018, Cristóbal gestionaba la frutería denominada KEAI, ubicada en la Plaza Víctimas del Terrorismo, en el municipio de Valdeavero.
En el municipio residía el acusado junto a sus dos hijos. Uno de estos niños tenía en Valdeavero un grupo de amigos con quienes disfrutaba jugando al fútbol y solía visitar la plaza del pueblo, donde se encontraba la frutería de su padre. Este local era también un punto de encuentro habitual para muchos padres de los menores mencionados.
La mayoría de los progenitores mantenía con el procesado una relación de amistad y confianza que era “extensiva de alguna manera a los propios menores en base a la relaciones existentes entre estos y su hijo”.
Bajo estas circunstancias, el procesado abusó de los menores, impulsado por “una pulsión sexual depredatoria” hacia el grupo de amigos de su hijo. El fiscal indicó que les mostraba a los niños vídeos pornográficos con el fin de enseñarles sobre relaciones sexuales y los amenazaba con dispararles con una escopeta si revelaban lo que estaba ocurriendo.
Como consecuencia de estos episodios, han surgido problemas emocionales en las víctimas, quienes presentan síntomas de ansiedad postraumática que son compatibles con una experiencia de abuso sexual infantil. Esto ha llevado a que enfrenten serios trastornos del sueño y requieran tratamiento psicológico.
















































