Alcalá de Henares, 19 de septiembre de 2025.- La Catedral-Magistral de Alcalá acogió un acto con motivo de la inauguración del curso académico 2025-2026 en la Universidad de Alcalá (UAH). Acudió un amplio número de doctores universitarios, el rector de la UAH y otras autoridades civiles.
En este acto, tras la interpretación de varias piezas musicales, el obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, Mons. Antonio Prieto Lucena, dirigió unas palabras a los presentes.
Tras ello, la comitiva, se dirigió hacia la plaza de San Diego, sede del rectorado de la Universidad, por la calle Mayor de la ciudad complutense, para continuar con los actos de inauguración del curso académico.
Palabras del obispo de Alcalá:
Excmo. Señor Rector Magnífico de la Universidad de Alcalá de Henares, vicerrectores, profesores, autoridades académicas, Sra. Alcaldesa y autoridades civiles aquí presentes, respetado auditorio: Es un honor para mí recibirles en nuestra Catedral-Magistral, para inaugurar un nuevo curso académico.
En griego existen dos palabras para referirse al tiempo: la palabra “Chronos”, que se refiere al tiempo cuantitativo, secuencial, que puede medirse y que pasa con toda rapidez. Y la palabra “Kairós”, que se refiere al tiempo cualitativo, al tiempo oportuno y adecuado para realizar una gran obra. Habitualmente, nos dejamos llevar por el “Chronos”. Las prisas nos devoran, siempre vamos tarde. No en vano, en la mitología griega, el dios “Chronos” devoraba a sus hijos, para que ninguno llegara a derrocarle. En nuestros días, el estrés es una de las enfermedades que más nos afectan a todos. Nuestras agendas siempre están llenas, vamos “contra reloj” y esto nos pasa factura en muchas facetas de nuestra vida. Ante esta problemática, se publican libros y se celebran seminarios para aprender a gestionar el tiempo, para identificar a los perversos “ladrones del tiempo”, y para sacar tiempo de donde no lo hay.
Son reflexiones muy útiles, porque el tiempo es un bien escaso y no debemos perderlo, pero, al final, la conclusión es que el problema no es el tiempo, sino nuestras prioridades personales. En efecto, a pesar de la presión que nos ejercen nuestras obligaciones, siempre tenemos tiempo para lo que amamos. Siempre encontramos tiempo para nuestros proyectos más íntimos, para lo que nos gusta y nos apasiona. Es aquí cuando el “Chronos” da paso al “Kairós”, cuando el “tiempo cronológico” da paso al “tiempo de calidad”. Si en el “Chronos” somos llevados por el tiempo, como una hoja es llevada por el viento; en el “Kairós” la iniciativa la tomamos nosotros. Somos nosotros los que establecemos las prioridades a las que hay que dedicar el tiempo preferencial.
El lema episcopal del Cardenal Cisneros era: “el servicio de Dios primeramente”. Con este lema, el Cardenal quería fijar su prioridad, que era el servicio de Dios, y, en torno a esta prioridad, organizaba el resto el tiempo. Su segunda prioridad, era el servicio a la Corona, para conseguir el bien y la paz en los reinos. Como sabemos, el Cardenal Cisneros no se caracterizó por perder el tiempo, sino que lo aprovechó al máximo. Se podría decir de él lo que afirmaba Napoleón: “puedo perder una batalla, pero no puedo perder un minuto”. Nos admira cómo, en su época, Cisneros pudo hacer tantas cosas en tan poco tiempo. Tenía claras sus prioridades. Vivía el tiempo no tanto como ”Chronos”, sino como “Kairós”, aprovechando cada minuto para responder a lo que entendía que Dios le pedía.
Estimado auditorio: Me atrevo a invitarles a comenzar un nuevo curso académico, no como un punto más en la sucesión del “Chronos”, sino como un verdadero “Kairós”, es decir, como un tiempo favorable para construir algo grande. Al fundar nuestra Universidad, Cisneros pensó en un gran “centro del saber” que sirviera para renovar la sociedad entera. Creo que su ideal sigue vivo en nuestros días.
Algún sociólogo ha dicho que vivimos en la cultura de las tres “P”: populismo, polarización y posverdad. En este contexto, urge renovar nuestra sociedad con una cuarta “P”, la “P” de la paz. La paz en Gaza, la paz en Ucrania y en otros lugares lacerados por la guerra. Santo Tomás de Aquino decía que la paz es la “tranquilidad en el orden”. Cada uno, desde nuestro lugar, podemos ser constructores de paz, de esa paz “desarmada y desarmante” de la que nos habla el Papa León XIV. Si trabajamos por la paz, el nuevo curso que comienza podrá ser un verdadero “Kairós”. Junto a mis mejores augurios, reciban mi saludo y mi bendición. Muchas gracias.
+ Antonio Prieto Lucena, Obispo complutense

















































