Alcalá de Henares, 31 de mayo de 2025.- La ciudad de Alcalá de Henares y la aldea rociera de Almonte (Huelva) están a una distancia la una de la otra de 630 kilómetros. Parece mucho; de hecho es una de las distancias más largas que se pueden recorrer desde la ciudad complutense hasta cualquier punto de la España peninsular. Y sin embargo la Hermandad del Rocío de Alcalá de Henares hace que cada año esa distancia se estreche en días como hoy, cuando los romeros alcalaínos inician oficialmente su peregrinación al santuario de la Virgen, la Blanca Paloma, la Reina de las Marismas del Guadalquivir.
Allí participarán del 7 al 10 de junio en la romería en la que habrá más de un millón de personas celebrando la fiesta rociera por excelencia y los romeros complutenses se presentarán ante la Madre de Dios con devoción y alegría en una celebración que todos los años se realiza en torno al Domingo de Pentecostés.
Pero todo tiene su inicio en Alcalá de Henares. Tras el pregón de la Hermandad y un triduo de preparación, esta mañana ha empezado el camino para la Hermandad alcalaína. Lo ha hecho en su sede canónica, el convento de las religiosas claras de Nuestra Señora de la Esperanza donde han celebrado la misa de despedida para salir a las calles de Alcalá. Lo han hecho con sus trajes y vestidos, con su alegría, con sus cánticos y con el Simpecado de la Hermandad en una carreta, la representación de la Virgen con la que se presentarán en la Casa de Hermandad de la aldea almonteña y ante la imagen de la Virgen del Rocío en el santuario.
En la salida de romeros han discurrido por las calles del centro de Alcalá para estrechar esa distancia con las tierras marismeñas y han llegado al parque O’Donnell donde han celebrado su gran fiesta preparatoria.

















































