Alcalá de Henares, 25 de mayo de 2025.- El sol nos da la vida pero también nos la puede quitar. Dermatólogos y oncólogos están de acuerdo en que hay que protegerse del sol debidamente para prevenir el melanoma, el peor cáncer de piel, cuya incidencia sigue creciendo. Se aproxima el verano, llegan días soleados que invitan a pasear al aire libro y a tomar el sol después de un invierno y una primavera muy lluviosa. Pero hay que hacerlo con protección para prevenir un tumor cancerígeno en la piel, tal y como ha recordado la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Melanoma, que tuvo lugar el 23 de mayo.
El melanoma es uno de los tumores malignos cuya incidencia ha aumentado más rápidamente en los últimos años. Para 2025, en España se estima un total de 4.336 casos nuevos en varones y 5.072 casos nuevos en mujeres por lo que la cifra total asciende a 9.408 casos estimados, según el informe de SEOM ‘Las cifras del cáncer en España 2025’, lo que supone un incremento significativo con respecto a años previos. Baste decir que en 2024 las estimaciones fueron de 7.881 casos y se quedaron cortos con respecto a la realidad nacional de ahí que este año las estimaciones sea superiores.
Hay que tener en cuenta que los datos infraestiman la situación real de la patología dado que muchos casos de buen pronóstico no se incluyen en los registros académicos oficiales. El melanoma es, además, una de las principales causas de años perdidos de vida por causa oncológica.
Y es una patología preocupante puesto que se estima que este año 2025 se diagnostiquen en Alcalá entre 25 y 30 casos nuevos en una estimación optimista ya que pueden superarse estas cifras que son las oficiales de la SEOM según la incidencia del melanoma en España por cada 100.000 habitantes, que es de 15 casos. Es llamativo que el incremento de esta patología cada año es de un 1’2 por ciento con tendencia al alza.
La supervivencia avanza
Pero no todo son malas noticias. La supervivencia de los pacientes con melanoma, tanto en la enfermedad temprana como en aquellos con melanomas avanzados, ha mejorado de forma significativa en la última década. Esta ganancia en supervivencia se debe a múltiples factores como la detección precoz, tratamientos adyuvantes con la inmunoterapia y terapias dirigidas, y en la enfermedad avanzada, tratamientos de inmunoterapia y terapias dirigidas.
La supervivencia a cinco años desde el diagnóstico ha mejorado de forma muy significativa en las últimas décadas, superando el 90% de los pacientes diagnosticados en estadios tempranos de la enfermedad. También el pronóstico en fases avanzadas de diseminación ha cambiado por completo.
Enfermedad localizada
Los avances en el tratamiento del melanoma se han producido desde las técnicas quirúrgicas, al poder reducirse los márgenes quirúrgicos necesarios, y, sobre todo, con la incorporación del ganglio centinela (extirpación únicamente de los primeros ganglios de drenaje linfático), reduciendo de forma significativa la morbilidad de los pacientes, al reducir los casos de linfedema.
Sin embargo, el gran cambio se ha producido en los tratamientos adyuvantes, dirigidos a prevenir las recaídas. Hasta 2016, el único tratamiento disponible en esta situación era el interferón alfa a dosis altas, que aunque demostró un beneficio, éste era a costa de una toxicidad muy elevada.
A partir de 2016 se ha producido un cambio en el paradigma de tratamiento de estos pacientes, tras objetivarse beneficios tanto de la supervivencia libre de enfermedad como de la supervivencia global de los pacientes con la inmunoterapia, y, en especial, con los inhibidores y otras combinaciones farmacológicas.
Es importante tener en cuenta que estos tratamientos conllevan un riesgo de toxicidad no desdeñable para pacientes potencialmente curados, lo que debe considerarse a la hora de pautarlos en la práctica clínica diaria.
En los últimos años ha ganado interés el escenario neoadyuvante para la administración de inmunoterapia, ya que se ha objetivado un mayor beneficio con este tratamiento cuando se administra antes de la cirugía en vez de tras la misma, con una reducción significativa en las recidivas.
A pesar de los avances realizados en el tratamiento adyuvante del melanoma hoy en día continúa siendo fundamental la detección precoz, que incrementa de modo muy considerable la posibilidad de curación definitiva de esta enfermedad.
Enfermedad avanzada
El cambio de paradigma en el tratamiento del melanoma metastásico se produce con los avances realizados en el campo de la inmunoncología tras el descubrimiento por Allison y Honjo de los receptores implicados en los puntos de control inmune CTLA-4 y PD-1, hallazgo que les valió el Premio Nobel. La utilización de virus oncolíticos también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del melanoma.
Otra de las vías clave para mejorar el pronóstico de los pacientes con melanoma avanzado ha sido un mejor conocimiento de otras vías moleculares implicadas en la aparición y progresión del melanoma.
Sin embargo, es importante saber que el éxito de las terapias dirigidas y de la inmunoterapia no ha sido tan rotundo en el manejo de los pacientes con otro tipo de melanomas como los melanomas de mucosas, el melanoma acral o el melanoma uveal y el desarrollo de fármacos eficaces en el tratamiento de estos tumores continúa siendo una actividad pendiente.
Los pequeños avances, tomados de forma conjunta sí son relevantes. De aquí el lema de la campaña de comunicación que SEOM inició en 2013 En Oncología, cada avance se escribe con mayúsculas. Estos pequeños avances, considerados cada uno de ellos de manera aislada, podrían haber sido considerados de escasa relevancia, pero acumulados entre sí han llevado a cambiar en muchos casos de una manera notable el pronóstico y la calidad de vida de muchos pacientes.
Entre tres y cuatro posibles muertes en Alcalá
Respecto a la mortalidad cabe destacar que en 2021 se contabilizaron 1.056 defunciones (2 por cada 100.000 personas/año), 586 en hombres y 471 en mujeres. Esto nos daría una proyección para Alcalá de entre tres y cuatro muertes relacionadas con el melanoma, que sitúan a esta patología tumoral en el 17º lugar como el cáncer más mortal entre los hombres, y en el 18º entre las mujeres.
Además, se observa que en los hombres la tasa ha crecido un 0,1% de forma anual entre 2003 y 2021 mientras en las mujeres ha bajado un 0,4%. Por edades son los mayores de 80 años los que tienen la cifra más alta de defunciones, un 37,0% frente al grupo de 50 a 69 años, con un 28,0%, el de 70 a 79 años, con un 26,4% y el de 0 a 49, con un 8,6%.
Por último, se puede observar que la supervivencia en este tipo de cáncer, según los últimos datos que se manejan (2008-2013) ha crecido tanto en hombres como en mujeres.
La SEOM recuerda que para reducir el riesgo de desarrollar un melanoma cutáneo se deben evitar las quemaduras solares así como una exposición excesiva al sol, especialmente en niños y en horas centrales del día. Además, se recomienda proteger el cuerpo con ropa adecuada y gafas de sol, utilizar fotoprotectores solares y no usar cabinas de bronceado.
No hay que olvidar asimismo explorar con frecuencia la piel y prestar especial atención a la aparición de nuevos lunares o cambios en el tamaño, forma o color de lunares ya existentes. Y, si en la familia hay antecedentes de melanoma o tiene muchos lunares, conviene considerar realizar revisiones dermatológicas de forma periódica.
















































