Alcalá de Henares, 22 de octubre de 2025.- Hoy 22 de octubre, la Iglesia católica celebra la festividad de San Juan Pablo II. Siendo Papa visitó España en cinco ocasiones. Una de ellas estuvo en Sevilla, donde, el 12 de junio de 1993, ordenó a varios presbíteros. Entre ellos, a César Alzola, actual párroco en San Pedro y San Pablo, en Coslada, y administrador parroquial de Nuestra Señora de Covadonga, en el mismo municipio. Alzola fue destinado a la parroquia de Santa María en Alcalá, y estuvo varios años en la parroquia complutense de San Isidro, donde dejó huella.
En realidad aquel día también fue ordenado por el Papa otro sacerdote diocesano complutense, José Antúnez, que por entonces estaba adscrito a la parroquia de Nuestra Señora del Val. Antúnez ya no forma parte de la diócesis complutense sino de la Archidiócesis de Madrid donde es catedrático de Filosofía en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso.
En aquella visita del Papa a Sevilla también estuvo presente el entonces obispo complutense monseñor Manuel Ureña, hoy arzobispo emérito de Zaragoza.
La historia de cómo César Alzola llegó a ser ordenado por el Papa es un tanto curiosa y providencial. «Desde muy chaval, cuando me metí en el seminario, les dije a mis compañeros: ‘a mí me tiene que ordenar el Papa Juan Pablo II’. Se lo dije porque pensaba que el año 1992 vendría el Papa porque era el gran año de España y entonces adelantarían la ordenación de 1993 a 1992 para hacer una magna ordenación como hicieron en Valencia en 1982″, explica Alzola.
Al haber importantes eventos en 1992 como la Exposición Universal de Sevilla o los Juegos Olímpicos de Barcelona, se decidió retrasar la visita del Pontífice a España. En junio de 1993 se celebró en Sevilla el Congreso Eucarístico Internacional. Juan Pablo II vino a clausurarlo y presidió un ordenación sacerdotal. «Esta vez más limitada porque el Papa ya estaba delicado, había tenido una caída, se había roto la cadera y decidieron un número más reducido de ordenandos. Entre ellos me tocó a mí porque en Madrid pidieron voluntarios. Cinco dijimos que sí y los cinco fuimos ordenados por San Juan Pablo II«, destaca el párroco en San Pedro y San Pablo.
Una ordenación sacerdotal ‘escalofriante’
El pabellón municipal de Sevilla que sirvió de espacio para estas ordenaciones sacerdotales estaba abarrotado para la ocasión. César Alzola rememora aquel día de forma muy especial ya que «cuando uno es ordenado sacerdote recuerda eso para siempre. Ya le ordene el Papa, ya le ordene el obispo, porque es la misma ordenación. Pero claro, si te ordena un santo que ya tenía casi olor de santidad en esa época, si te ordena un gran hombre como era San Juan Pablo II es escalofriante en el mejor sentido de la palabra. Te llena el corazón de una grandísima alegría y de una profundísima gratitud, una gratitud que se da por ser sacerdote, que se da porque recibes de las manos del Papa la ordenación. Y, además, el que ordena se vincula espiritualmente con el ordenado. Y de algún modo, él intercede por mí ahora en el cielo por ser yo ordenado por él. Es precioso».
César Alzola pudo ver a Juan Pablo II años antes en Santiago de Compostela en 1989 y también en Czestochowa, en Polonia, donde pudo darle la mano. «San Juan Pablo II transparentaba a Cristo en todos sus actos, en todas sus palabras. Y por eso comenzó con ese ‘abrid las puertas a Cristo’. Me parece que eso es lo más significativo del encuentro con el Papa: ver a Cristo presente en medio de la Iglesia».
Una estación de Metro con el nombre de Juan Pablo II
La figura de Juan Pablo II siendo Papa o ahora como santo ha acompañado la vida de millones de personas en todo el mundo. También está muy presente en la vida de este sacerdote diocesano que tuvo el privilegio de ser ordenado por él. De hecho, «cuando estaba de sacerdote en la parroquia Santos Juan y Pablo, en San Fernando de Henares, quería que una estación de Metro se llamara Juan Pablo II. Estuve a punto de conseguirlo pero al final por problemas políticos no se dio. Siempre le he tenido presente, de hecho hacemos fiesta en mi parroquia cuando es la memoria de San Juan Pablo II, tenemos una imagen del Papa santo y todos los días me encomiendo a él porque creo que él, junto a la Virgen María, me va a empujar hacia la santidad. Porque el lema ‘Totus tuus’ de San Juan Pablo II era clave. ‘Todo tuyo, María’ es el modelo que me ha dado el Papa y yo lo sigo fielmente».
«Tú reza el Rosario en Estados Unidos, yo lo rezaré en España»
«Yo hago el Rosario todos los días y gracias a eso también mi cercanía a San Juan Pablo II es mayor. Yo empecé a rezar el Rosario cuando tenía 24 años. Fui a Estados Unidos por primera vez, no sabía nada de inglés y estaba más solo que la una. Y mi madre me dijo ‘hijo, tú reza el Rosario en Estados Unidos, yo lo rezaré en España y así nos mantendremos juntos en comunión’. Me quedé sorprendido, lo hice y a partir de ahí no lo he dejado de rezar. Entré en el seminario ese año y en ese momento cuando estaba en Estados Unidos tuve la conciencia de que me iba a ordenar San Juan Pablo II», afirma Alzola.















































