Alcalá de Henares, 11 de junio de 2026.- “Tenemos un barrio que es ideal para vivir pero cada vez está peor porque se ha ido permitiendo que la inseguridad aumente”. Quien así se expresa es José Antonio Jiménez, quien expresó la indignación del Barrio Venecia y en especial de la calle Gran Canal por una situación que ha provocado que surja la iniciativa de muchos vecinos de constituirse en asociación que pueda representarlos y llegar a las administraciones para pedir soluciones. Se trata de las molestias en forma de ruidos, suciedad, desórdenes de la convivencia y, en última instancia, inseguridad, que provoca una mujer sin techo que se ha instalado en la zona ajardinada junto a la pista deportiva de la calle Gran Canal, pero que en opinión de los propios vecinos no es más que la punta de lanza de una situación de degradación del barrio.
“Muchos de los que aquí vivimos nos hemos criado en el barrio y aquí hemos construido nuestra familia”, apuntó este vecino para describir los principales problemas. “Con el paso de los años se ha ido permitiendo que la inseguridad vaya a más y acabe provocando situaciones como las que tenemos: mendigos por el barrio, en los bancos, gente que se mete en los portales a dormir, que duerme en la puerta de la iglesia del barrio y ya el último caso es el de esta persona que está viviendo junto a la pista deportiva de la calle Gran Canal”.
El problema para este vecino que se puso en contacto con PUERTA DE MADRID “no es que estas personas estén aquí. Es que se comportan en tono amenazante, se han producido robos, le piden a la gente ejerciendo una sensación de intimidación. Sobre todo hay gente mayor que se asusta porque notan un cierto tono intimidatorio”.
Acumulación de basura
Pero el problema se ha agravado desde el mes de noviembre con la llegada de una persona sin techo,
una mujer que según los vecinos tiene las facultades mentales perturbadas y que se instaló en un principio en la calle San Marcos y que ahora está en la zona ajardinada junto a la pista polideportiva de Gran Canal.
Desde su llegada al barrio los incidentes con intervención policial se han ido sucediendo al mismo nivel que crece la indignación. “Esta persona habita en los bancos y lo peor es que va sacando basura de los contenedores y la va depositando alrededor de los bancos. Llega a un punto en el que no se puede ni pasar por la acera o por el parque donde está ahora. Cuando pasas al lado de ella te insulta y te chilla. Se abalanza sobre las mujeres mayores para pedirles dinero y ellas se sienten intimidadas”.
Los casos son cada vez más sorprendentes: “A los niños que juegan en la pista les quiere quitar la pelota. Allí hay una fuente en la que se lava, pero no las manos y la cara sino todo el cuerpo, literalmente se desnuda y se baña. Tenemos vídeos en los que se la puede ver cambiándose, limpiándose y lavándose de la menstruación. Lo peor de todo es que si fuera una persona limpia, trataría de que no se la viera y de recogcer todo. Sin embargo, una vez que ha terminado tira todo al suelo entre los coches”.
Los vecinos se quejan de que no pueden decirle nada: “Le dices que no tire al suelo lo que se ha quitado y te grita, se revuelve contra ti. El otro día llamé a la Policía porque vi cómo iba guardando en una bolsa piedras. Pero no piedras chiquititas sino piedras grandes, y estaba cogiendo también trozos de escombro de los contenedores de la obra. Cuando vino la Policía se volvió como loca. Los agentes alucinaron cuando vieron las piedras que había recogido.
“Sabemos que no está bien de la cabeza pero es curioso que sabe medirte. Cuando le plantas cara,
recula, pero si te acobardas se crece y puede llegar a la agresión, como hizo con una vecina que iba
con su hija y, tratando de proteger a la niña, acabó agredida. Montó tal incidente que al final se llevaron sedada a la agresora” –dijo el vecino, que reveló que les ha llegado a decir que si quieren que se vaya le tienen que pagar: “Yo le he dicho que a ver si se marcha y nos deja tranquilos y la respuesta unas veces es que si queremos que se marche le demos mil euros. Otras veces nos dice que le demos 600 euros y se va y otra vez llegó a decir que se iría cuando le devolviéramos los 15.000 euros que le habíamos robado aquí. Sabemos la echaran de San Fernando o de Coslada y con orden de alejamiento”.
Protección policial
Como curiosidad los vecinos afirman que cuando llegan los trabajadores de la limpieza o los de parques y servicios lo hacen acompañados por la Policía Local: “Porque los insulta, se mete con ellos, les grita y les tira objetos. Si vienen solos, limpian, pero no en donde está ella”.
La acumulación de enseres y suciedad hace pensar en un síndrome de Diógenes, pero en la calle. Además los vecinos sospechan que ha ejercido allí la prostitución, al lado de la pista donde juegan los niños. “También ha agredido a varias personas más y los ruidos que provoca a voces o poniendo música con el teléfono móvil y un altavoz son horribles. Se pone a dar voces por la noche y de madrugada. Además ha roto espejos de coches aparcados y ha provocado daños en otros. En un bar suele entrar a robar las cucharillas y la cubertería. Estás tomándote el café y en cuanto utilizas la cucharilla se la lleva el camarero porque dice que entra esta mujer y la roba. Ayer estaba con el palo de un toldo y claro, piensas que si te agrede con el palo te puede llegar a matar”.
Por todo ello los vecinos piden a las autoridades que intervengan para que se recupere la tranquilidad en la calle Gran Canal.


















































Traen tercer mundo, tenemos tercer mundo, pero a la Moncloa o a la casita de los Marqueses de Galapagar no se los llevan.