Alcalá de Henares, 8 de febrero de 2026.- La mujer tiene el poder en Alcalá de Henares y lo reparte. Tiene el poder administrativo municipal y la máxima autoridad de la ciudad, y el de la tradición de las águedas. La alcaldesa de Alcalá, Judith Piquet, ha vuelto a cumplir esta mañanacon la tradición de la festividad de Santa Águeda y ha cedido simbólicamente la vara de mando a la alcaldesa nombrada por la Cofradía, Marina Pinto Martín, acompañada por la Mayordoma, Toñi Martín Alonso. El acto ha tenido lugar en el salón de actos del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, en el que también han estado presentes la teniente de alcaldesa Isabel Ruiz Maldonado, los concejales Santiago Alonso, Antonio Saldaña, Orlena de Miguel, Esther de Andrés, Víctor Cobo, y otros miembros de la Corporación Municipal.
Previamente ha tenido lugar una eucaristía en la Iglesia de las Agustinas y una degustación de vino y dulces de tierras castellanas, a la que ha seguido la procesión con la imagen de Santa Águeda, acompañada por música de dulzainas y bailes tradicionales del Centro Castellano-Leonés, por las principales calles del Centro Histórico. Al paso por la puerta del Ayuntamiento se ha unido la alcaldesa y la comitiva municipal y la procesión ha continuado hasta Santa María la Rica, donde ha tenido lugar la ceremonia este año en lugar de en el Salón de Plenos, como es lo habitual, por las obras que se están desarrollando en la Casa Consistorial. En la plaza de Cervantes se ha realizado el manteo del pelele
Allí, Piquet ha expresado su “alegría y emoción” por participar en un acto “que representa de una manera tan especial la convivencia entre lo tradicional y lo auténtico con la modernidad y lo más nuevo”. “Es una celebración que, por muy testimonial y festiva que sea, también sirve para reivindicar y poner en valor el papel protagonista de la mujer. De ahí también mi agradecimiento, porque gracias a vuestros esfuerzos y sacrificios, a vuestra valentía y generosidad, y al de las mujeres que os precedieron, hoy es posible que estamos aquí disfrutando este acto tan hermoso y viviendo un presente y construyendo un futuro con libertad e igualdad”, ha añadido la alcaldesa.
Judith Piquet también ha querido agradecer a la Cofradía de Santa Águeda y al Centro Castellano-Leonés su labor de recuperación y de difusión, ya que “no solo contribuís a mantener y a difundir una tradición y un folclore que forman parte del rico y diverso patrimonio cultural de nuestra gran nación que es España. También hacéis igual de rica, diversa y especial a Alcalá, celebrando y compartiendo con vecinos y visitantes costumbres tan hermosas como esta de las Águedas”.
De fiesta de interés turístico nacional a celebrarse en toda España
Alrededor del 5 de febrero, día de Santa Águeda, y durante un largo fin de semana tienen lugar en la localidad de Zamarramala (Segovia) unas fiestas con un marcado protagonismo femenino. La Fiesta de las Águedas de esta villa segoviana ha sido declarada de Interés Turístico Nacional y ya es conocida en toda España celebrándose en muchos lugares la toma del poder por parte de las mujeres.
Según la leyenda, las mujeres de Zamarramala se valieron de una argucia para rescatar el Alcázar de Segovia del poder musulmán. Ataviadas con sus mejores vestimentas y joyas, entraron en el cuerpo de guardia al anochecer. Allí bailaron provocando la esperada distracción de los defensores de la fortaleza ante tan bonito espectáculo.
El momento fue aprovechado por los hombres del pueblo que atacaron a los indefensos soldados y así los cristianos recuperaron el Alcázar. Dice la tradición que la acción femenina tuvo sus consecuencias y los musulmanes apresaron a la cabecilla de las mujeres. Como escarmiento, le cortaron los senos. El castigo fue el mismo que soportó Santa Águeda, mártir cristiana de mediados del siglo III d. C., en Catania (Sicilia).
Estos hechos se rememoran desde el año 1227 con la fiesta conocida como Las Águedas de Zamarramala. Las protagonistas del evento son dos mujeres, una elegida como alcaldesa y la otra como mayordoma. Asumen el poder municipal portando la vara de mando.
El manteo del pelele es una tradición que se celebra en Zamarramala durante las Águedas, donde se mantienen muñecos de trapo, rellenos de paja, que simbolizan la autoridad del lugar que no ha cumplido con su deber. Este acto de manteo es una forma de castigo y condena, donde las mujeres, con la ayuda de una manta, hacen volar sus creaciones y los hombres tratan de arrebatárselas.

















































