Alcalá de Henares, 26 de enero de 2026.- Dice el viejo refrán castellano que el buey es de donde pace, no de dónde nace. Sobre el mismo hay muchas variaciones una de las cuales podemos acuñarla para la Brigada Paracaidista, la unidad militar que tiene en su seña de identidad y su origen a Alcalá de Henares. Así, podemos asegurar de esta fuerza armada que es ‘de donde nace y de donde yace’ es decir, la ciudad complutense puesto que aquí también se encuentra su panteón de fallecidos, el lugar donde reposan tras su muerte destacados soldados y caídos en actos de servicio que quisieron recibir sepultura con compañeros de armas.
Su base militar puede estar en Paracuellos de Jarama adonde se trasladó al no tener en la base Primo de Rivera las condiciones logísticas adecuadas para una unidad de élite de las Fuerzas Armadas españolas. Quizá dentro de 30 o de 50 años la Brigada Paracaidista tenga su acuartelamiento en otro lugar pero lo que siempre permanecerá será el lugar en el que descansan eternamente muchos de quienes escribieron con letras de oro su historia, bien por su desempeño, bien por haber muerto en acto de servicio. Los caídos son para el ejército todo un ejemplo y un símbolo identitario y los de la Brigada Paracaidista están y estarán siempre en Alcalá por lo que la unidad siempre estará unjida a la ciudad complutense.
La noticia es que durante estos días se está trabajando por parte de personal funerario en la reducción de restos a fin de que ese panteón, el monumento fúnebre situado en el antiguo cementerio municipal de San Roque, pueda seguir acogiendo paracaidistas fallecidos. Esto supone toda una declaración de intenciones por parte de la unidad de permanecer eterna y estrechamente vinculada a Alcalá. Aquí está parte de su historia y aquí seguirá escribiéndose durante muchos años más porque la tierra complutense continuará acogiendo en su lecho a sus soldados caídos que hayan mostrado su deseo de ser aquí enterrados.
Con las reducciones que se están realizando, que no son más que lo que cualquier familia que tenga una sepultura hace cuando ésta llega al límite de capacidad para ganar espacio y acoger a más miembros fallecidos, lo que pretende la Brigada Paracaidista es conseguir espacio para varias decenas de cuerpos, unos 60 lo que asegura para muchos años que este panteón seguirá teniendo vida. Al final el cementerio en nuestra cultura es un espacio de vida en el que descansan los fallecidos a quienes se recuerda de forma permanente.
Entre los soldados enterrados en el panteón de la Brigada Paracaidista está su fundador, el teniente general Tomás Pallás Sierra, el también teniente general Máximo de Miguel Page y los generales de división Antonio Muñoz Manero y Antonio Vicente Martínez. Pero además están también enterrados los tenientes coroneles Juan Romero Álvarez, Javier Baró y Díaz de Figueroa, Fidel Dávila Garijo y el sargento de la Armada José Manuel Calvo Alonso, cuatro de los militares asesinados por la banda terrorista ETA en el atentado de la calle López de Hoyos en Madrid en junio de 1993. Y del mismo modo reposan muchos más soldados caídos en acto de servicio.
















































