1 de febrero de 2026.- La Comunidad de Madrid analiza un péptido venenoso
procedente de las anémonas de mar para mejorar el tratamiento de los
pacientes de cáncer. El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA
Nutrición de la capital lidera una investigación internacional que ha descubierto
un compuesto natural, derivado de una especie del mar Caribe, que ataca de
forma selectiva las células tumorales.
Aunque la quimioterapia es eficaz para destruir muchas células enfermas,
también puede provocar que algunas entren en un estado conocido como
senescencia, en el que dejan de crecer pero permanecen vivas y, con el tiempo,
pueden producir inflamación e incluso contribuir a la reaparición del cáncer.
Para abordar este reto, la investigación que encabeza María Ikonomopoulou,
responsable del Grupo de Venómica Traslacional en IMDEA Nutrición, ha
revelado que una pequeña proteína presente en la anémona que cubre fondos
marinos tiene propiedades senolíticas -que ataca este tipo de células- y una
toxicidad selectiva.
Además, se ha desarrollado una versión mejorada del compuesto cuyos
resultados han sido capaces de eliminar las células senescentes dañinas con
gran precisión sin dañar el tejido sano. Estos avances pueden inspirar la
próxima generación de tratamientos terapéuticos para hacerlos más eficaces y
reducir las posibilidades de que la enfermedad reaparezca, lo que conlleva
mejores resultados y menos efectos secundarios para los pacientes.
Los péptidos venenosos pueden ser extremadamente potentes y estables, por lo que presentan diferentes propiedades con características similares a los fármacos que abren la puerta al desarrollo de medicinas más inteligentes. Su capacidad podría beneficiar a enfermedades relacionadas con la edad, como la fibrosis o el deterioro renal, e incluso arrojar luz sobre algunos síndromes de envejecimiento prematuro al aliviar la inflamación crónica.
Para comprender si estos compuestos pueden servir de apoyo a tratamientos
médicos reales, han sido probados en dos modelos animales: el pez cebra y el
ratón. Al ser muy estable, puede administrarse eficazmente mediante inyección
intraperitoneal y, cuando se combina con la quimioterapia, mejora
significativamente la remisión tumoral en estos modelos experimentales.

















































