,Alcalá de Henares, 20 de julio de 2025.- Definitivamente la fuente de los Cuatro Caños es la fuente más viajera de Alcalá. El gobierno municipal complutense, presidido por Judith Piquet, trasladará la icónica fuente al centro de la plaza de los Mártires después de varios años en que ha estado junto al Edificio Cuatro Caños, entre las calles Teniente Ruiz y Azucena. Todo ello forma parte de la remodelación de la avenida de Guadalajara, que va permitir una reordenación de todo el entorno con una particular atención a la plaza de los Mártires con el traslado de la fuente y con la introducción de nuevo arbolado y plantas para mejorarla como zona estancial. A continuación les describimos todos los aspectos que conlleva el proyecto de remodelación de la avenida de Guadalajara como los flujos de tráfico y otro aspecto llamativo: la desaparición de las rotondas de los Cuatro Caños y de Marqués Alonso Martínez.
Quizá sea el nuevo traslado de la fuente de los Cuatro Caños, de apenas 26 metros, lo más llamativo del proyecto que se está ejecutando puesto que en su actual ubicación lleva apenas seis años coincidiendo con la ultima reforma de la plaza de los Mártires a la que todo el mundo conoce por nombre de la fuente. Así, un amplio porcentaje de la población desconocería donde se encuentra la plaza de los Mártires pero en cambio no dudaría en ubicar la plaza de los Cuatro Caños, nombre popular pero nunca oficial.
El investigador José Carlos Canalda habla en sus trabajos de la ajetreada historia de la fuente. Asimismo, la historiadora Pilar Lledó Collada se refiere a los antecedentes de la fuente y los sitúa en el siglo XVI siendo una de las obras del urbanista Cardenal Cisneros, que decidió instalar una fuente para el consumo humano de agua y para el de caballerías en la entonces plaza del Mercado, hoy plaza de Cervantes. Esa fuente estuvo en la parte más septentrional de la plaza entre las calles Libreros y Mayor.
Fuente de Servicio
No se trataba de una fuente ornamental, ni mucho menos. Era una fuente de servicio como así ha ocurrido en la mayor parte de su historia y es ahora, desde finales del siglo XX hasta la actualidad, cuando tiene ese carácter ornamental si bien se puede beber agua de la misma. Hay que entender que hasta bien entrado el siglo XX no había agua corriente en la mayor partes de las viviendas de Alcalá y ésta había que tomarla de las fuentes públicas que en muchos casos tenían también la función de abrevadero para las caballerías.
Fue en 1845 cuando se diseñó la fuente con su apariencia actual y quedó instalada en la plaza de Cervantes, aunque sólo con dos caños. Por entonces el lugar en que se ubicaba se conocía como la ‘esquina de los peces’ puesto que permanecía casi siempre encharcado. La fuente, desde sus orígenes cisnerianos, aprovechaba el viaje de Villamalea, captación de agua clave para la ciudad que suministraba agua del subsuelo complutense en zonas no contaminadas por los pozos negros.
Fue en 1874 cuando la fuente se trasladó a la plaza de San Diego, frente a la fachada de la Universidad. Los alcalaínos comenzaron a conocer aquel espacio como ‘la redondilla’ por la forma del vaso de la fuente, con el monolito de caños en el centro del círculo.
De dos a cuatro caños
‘La redondilla’ finalizó a mediados del siglo XX. En 1949 se produjo un nuevo traslado de la fuente, este junto a la Puerta de Mártires entre la calle Libreros y la avenida de Guadalajara. Fue entonces cuando se le pusieron los otros dos caños para que la fuente adquiriera ya definitivamente el nombre de Cuatro Caños. Ocupó el lugar de una antigua fuente, la de Lucena, desmantelada en 1897 siendo sustituida por un abrevadero.
En 1968, cuando el agua corriente había llegado a todos los domicilios, la fuente perdió gran parte de su utilidad y se decidió desde el Ayuntamiento su derribo para ampliar el espacio. Lo que no pudo evitar quien tomó la decisión es que los alcalaínos siguieran denominando a la plaza como la de los Cuatro Caños, por más que la fuente ya no estuviera allí.
En 1991, con la llegada del socialista José Macías Soto a la concejalía de Obras se decidió recuperar la fuente, reconstruirla y ubicarla en el lugar en el que estuvo en la plaza de los Mártires. Se le encomendó su diseño al arquitecto municipal José María Málaga, quien se basó en documentos y fotos antiguas para construir una fuente que las personas mayores que habían conocido la vieja fuente calificaron como una excelente imitación.
El resto ya lo recuerdan muchos. Con una remodelación llevada a cabo con motivo de las obras en la calle Libreros se decidió el traslado de la fuente junto a la fachada del Edificio Cuatro Caños, algo que no gustó a muchos alcalaínos que consideraron que aquel era un castigo ya que se ponía la fuente “contra la pared”. Ahora la fuente volverá a ser trasladada para ocupar su lugar original en la plaza de Mártires.
En el marco de las obras de la avenida de Guadalajara
La primera fase de las obras abarcará desde los Cuatro Caños hasta la calle Encomienda. Con el objetivo de mejorar la movilidad en el entorno de las calles Azucena, Teniente Ruiz y la glorieta de los Cuatro Caños, se ha procedido a modificar el sentido de circulación de la calle Cruz de Guadalajara, en el tramo comprendido entre Azucena y Teniente Ruiz.
La segunda fase comprende la acera norte de la Avenida Guadalajara y la calle Antonio Machado y el cruce con la calle Sebastián de la Plaza. Mientras, la tercera etapa del proyecto abarcará el tramo entre la calle Encomienda y la calle Simón García de Pedro. Y, por último, la última fase se ejecutará el final de la Avenida de Guadalajara y el cruce con Marqués de Alonso Martínez.
Cortes de tráfico y modificación de las rutas de autobús
Debido a las obras se realizarán desvíos provisionales de tráfico, así como cambios en la ubicación de las paradas de autobús. Además, los vehículos no podrán girar en la rotonda de la Puerta de los Mártires hacia Avenida de Guadalajara, quedando sin uso esa rotonda.
El resultado final
Una vez que concluyan dentro de año y medio las obras, la avenida de Guadalajara será de un único sentido de circulación, el que va desde la confluencia con Marqués Alonso Martínez hasta la Farmacia Militar para que el tráfico salga hacia San Isidro por la calle Antonio Machado. Con ello se ganará anchura en las aceras y habrá zonas estanciales y más vegetación, mejorando la movilidad peatonal. El tramo de la avenida de Guadalajara entre las calles Encomienda y Antonio Machado y los Cuatro Caños será peatonal y no tendrá circulación de vehículos.
Con el proyecto las dos rotondas de la avenida de Guadalajara, las de los extremos desaparecerán. De hecho ya no existe la de los Cuatro Caños. De este modo los coches y autobuses que circulan por la calle Teniente Ruiz ya no podrán girar a la derecha para tomar la avenida de Guadalajara y continuarán de frente hasta la Vía Complutense. El cruce de los peatones se regulará con pasos de cebra y semáforos.
Los coches que salgan de la Vía Complutense por Sebastián de la Plaza hasta los Cuatro Caños tampoco podrán girar hacia la avenida de Guadalajara. Continuarán por la calle Azucena para continuar por Giner de los Ríos y decidir la dirección a tomar, bien hacia la Ronda Ancha, hacia la Puerta de Aguadores, bien hacia el paseo de la Alameda.
La alcaldesa de Alcalá visitó días atrás las obras para conocer su evolución y algunos detalles. Fue acompañada por la edil de Urbanismo y Movilidad, Cristina Alcañiz, y por el concejal de Medio Ambiente y Movilidad, Vicente Pérez Palomar.


















































Gracias por la mención, y me satisface que mis artículos hayan podido resultar útiles.
Tan sólo desearía añadir que el arquitecto municipal responsable del actual “destierro” de la fuente dio por peregrina explicación que no podía restar protagonismo -sic- a la farola “antigua” que ocupó aproximadamente su lugar en mitad de la plaza, una farola fernandina réplica eso sí de un original decimonónico, pero adquirida por el Ayuntamiento e instalada allí -sólo que más al fondo, donde estaban las paradas de autobuses- con ocasión de la reconstrucción de la fuente en 1991.
Sin comentarios, y celebro que el Ayuntamiento haya decidido rectificar este absurdo atropello al patrimonio de la ciudad. Eso sí, por favor, devuélvanle también el agua