Alcalá de Henares, 19 de abril de 2025.- La Fundación Antezana participa en la Semana Santa de Alcalá de Henares con la exposición del Cristo de Antezana en la capilla de San Ignacio de Loyola de la iglesia del hospital de la Misericordia.
Según el investigador de la Fundación, Enrique Pérez, se trata de una magnífica copia del famoso y venerado Cristo de Limpias (Cantabria). Esta localidad debe su nombre a las aguas termales que se sitúan en su término municipal. En el altar mayor de la parroquia de san Pedro se venera la imagen del Cristo de Limpias.
La imagen de Cristo, en una cruz de 2,30 metros de altura, es una bella talla de principios del siglo XVIII a tamaño natural. Parece ser que perteneció a la iglesia del convento de franciscanos de Cádiz. Tras unas inundaciones y el derribo de este templo, pasó al oratorio de don Diego de Piedra quien, tras unas nuevas inundaciones, permitió sacar a la imagen del Cristo, consiguiendo que las aguas se detuvieran. Tras la muerte de don Diego, pasó, por donación de este caballero, a la parroquia de su villa natal, Limpias, donde se conserva en la actualidad.
La veneración al Cristo de Limpias comenzó a extenderse a partir de los hechos ocurridos el 30 de marzo de 1919. Durante una misa en la parroquia, unos niños vieron al Cristo mover los ojos. Días más tarde se repitió el milagro, acompañado de lágrimas, y ante muchas más personas.
Tras estos hechos, la repercusión fue muy grande en toda España, haciendo que la devoción a la imagen aumentara y que se realizaran numerosas copias.
La copia que se conserva en la Fundación Antezana procede de la capilla del palacio de la familia Casado en Alcalá de Henares. El edificio fue vendido al Ayuntamiento de la ciudad en 1999. En los años noventa, la imagen del Cristo de Limpias fue donada al Hospital de Antezana por don Miguel Casado Martín de la Cámara, miembro en aquel momento del patronato de la fundación que rige el antiguo hospital.
De autor desconocido, salió de los talleres de Olot (Gerona). Esta población cuenta con una gran tradición de talleres de imágenes religiosas, con más de 130 años de antigüedad.
Es una obra de la primera mitad del siglo XX modelada a partir de un molde de escayola y con una estructura de pasta de cartón y madera. La decoración se hizo de forma manual. Los ojos del Cristo son de cristal.
La imagen de Cristo aparece con la cabeza un poco inclinada hacia la izquierda, con la mirada elevada hacia el cielo, la barba bien definida, melena de rizos y corona de espinas y gotas de sangre sobre la frente.

















































