Alcalá de Henares, 12 de octubre de 2026- Una ciudad con un pasado militar tan destacado como Alcalá de Henares ha incorporado a su calendario de celebraciones una conmemoración pública de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Lo ha hecho de la mano de la Guardia Civil, que, coincidiendo con la festividad de su patrona, la Virgen del Pilar, ha impulsado un acto castrense abierto a los ciudadanos y que, en apenas dos años, comienza a consolidarse como una cita propia de la ciudad complutense. El acto castrense tiene ya también su escenario, el patio de armas del Palacio Arzobispal y en él se celebra un homenaje a los caidos del Instituto Armado. Entre las autoridades asistentes han estado este año la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz Maldonado -la primera edil se encontraba en los actos de la fiesta nacional en Madrid y en la recepción de los Reyes en el Palacio Real-, la edil de seguridad entre otros miembros del equipo de gobierno, el portavoz socialista, Javier Rodríguez Palacios, y concejales del PSOE. También asistió el obispo complutense, Antonio Prieto.
Hasta hace un par de años, la celebración del 12 de octubre por parte de la Guardia Civil en Alcalá tenía un carácter más íntimo y estaba reservada a los integrantes de la cuarta compañía y a sus familias. Esta unidad, cuya plana mayor tiene su sede en la ciudad, está dirigida por el comandante jefe Héctor Mora y cuenta con alrededor de 400 efectivos distribuidos entre los puestos de Alcalá, Villalbilla, Daganzo, Loeches, Meco, Mejorada del Campo y Torrejón de Ardoz, entre otros.
En Alcalá se encuentra la sede de la compañía, donde está ubicada su plana mayor y prestan servicio una treintena de guardias civiles. A ellos se suman los aproximadamente 120 efectivos de la Compañía de Seguridad Penitenciaria, lo que sitúa en torno a 150 el número de agentes del Instituto Armado destinados en la ciudad.
Tradicionalmente, los actos del 12 de octubre consistían en una misa en la Catedral Magistral y una celebración privada para los guardias civiles y sus familiares. Sin embargo, en 2024, con motivo del 180.º aniversario de la implantación de la Guardia Civil en Alcalá, se organizó un acto castrense en el patio de armas del Palacio Arzobispal. Aquella celebración supuso un cambio significativo: el homenaje a la Virgen del Pilar trascendió el ámbito interno del cuerpo y se convirtió también en una conmemoración pública de la Fiesta Nacional, que los vecinos pudieron seguir desde la plaza de Palacio.
El éxito de aquella convocatoria tuvo continuidad el año pasado y ha dado lugar a un nuevo impulso en la celebración de este 12 de octubre. La programación ha reforzado el protagonismo de la Guardia Civil con una misa propia en la iglesia del antiguo convento de las Bernardas, presidida por el obispo de la diócesis de Alcalá, monseñor Antonio Prieto. Esta ceremonia, dedicada expresamente al Instituto Armado y a su patrona, se ha sumado a la celebración religiosa del Día de la Hispanidad y de la Fiesta Nacional en la Catedral Magistral.
La jornada ha contado también con un acto castrense similar al celebrado en 2024, que empieza a consolidarse como parte de las tradiciones institucionales de Alcalá. Durante la ceremonia, el comandante jefe de la compañía, Héctor Mora, ha pasado revista a los guardias civiles formados. Tampoco han faltado el homenaje a los caídos y las correspondientes salvas de honor, en un acto que ha permitido a los ciudadanos acercarse a una de las instituciones con mayor arraigo histórico en la ciudad.
La celebración ha tenido, además, un significado especial para la propia historia del cuerpo, al conmemorarse el 182.º aniversario de su constitución en Alcalá, que tuvo lugar el 20 de octubre de 1844, apenas unos meses después de la fundación de la Guardia Civil en España.
Alcalá, entre los primeros destinos de la Guardia Civil
La historia de la Guardia Civil comenzó el 28 de marzo de 1844, cuando un Real Decreto estableció la creación de un cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería denominado Guardias Civiles. La organización de la nueva institución quedó en manos del mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada, una figura decisiva en la configuración del cuerpo.
El duque de Ahumada presentó el 20 de abril de aquel año un informe con sus propuestas para organizar la institución. Como consecuencia de este trabajo, el primer decreto fue derogado y sustituido por uno nuevo, publicado el 13 de mayo de 1844, que sentó las bases definitivas de la Guardia Civil.
Su proyecto apostaba por un cuerpo profesional, estable y rigurosamente organizado. Entre sus prioridades figuraban unas condiciones económicas adecuadas para los agentes, con el objetivo de prevenir la corrupción, así como la alfabetización y la honradez acreditada de los aspirantes. También defendió una mayor presencia de oficiales subalternos para reforzar la vigilancia y el control interno. Sus propuestas, articuladas en siete puntos, fueron aceptadas por el Gobierno presidido por Ramón María Narváez. El uniforme de la institución quedó establecido posteriormente mediante un Real Decreto de 15 de junio de 1844.
Aquel mismo verano comenzaron a recibirse aspirantes en los cuarteles de Leganés, Vicálvaro y Alcalá de Henares. La elección de estas localidades no fue casual: las tres disponían de instalaciones militares que permitían acoger a los candidatos, desarrollar el proceso de selección y proporcionarles la formación inicial necesaria.
El número de aspirantes superó ampliamente las plazas disponibles, lo que dio lugar a un proceso de selección especialmente riguroso. También lo fue la instrucción que tuvieron que superar los candidatos admitidos en las instalaciones del Ejército antes de incorporarse al nuevo cuerpo.
Alcalá quedó así vinculada a la Guardia Civil desde los primeros meses de existencia de la institución. La constitución oficial de la unidad en la ciudad se produjo el 20 de octubre de 1844, un hito que explica el profundo arraigo histórico del Instituto Armado en la ciudad complutense y que añade un significado especial a las celebraciones actuales.
Casi 182 años después de aquella implantación, la Guardia Civil mantiene su presencia en Alcalá y contribuye a que el 12 de octubre tenga una dimensión pública que va más allá de la festividad de su patrona. Una celebración que une historia, tradición militar y reconocimiento institucional, y que aspira a consolidarse como una cita destacada en el calendario de la ciudad.
















































