Alcalá de Henares, 20 de octubre de 2026.- “Desesperante”, “grave problema”, “estresante”. Son calificativos empleados por usuarios de las líneas de autobuses urbanos desde Alcalá a la avenida de América en Madrid por el tiempo que tardan en llegar a su destino desde que suben al autobús en cualquiera de las paradas de la ciudad complutense en plena hora punta.
La causa ya la conocen: El atasco crónico que tiene la A-2 en horas punta y que refleja una situación que es como un bucle y que se agrava cada día más. Ese bucle crece sin que se encuentre una solución. Las pruebas del carril bus VAO concluyeron y no hay nada nuevo sobre la implementación de esta supuesta solución, quizá porque está muy lejos de ser eso, una solución al problema. Y mientras tanto el bucle sigue creciendo, Las autoridades promueven el fomento del transporte publico en lugar del privado. Pero del atasco tampoco se libran los autobuses interurbanos que además aumenta el número de viajeros y siguen teniendo frecuencias insuficientes. Si ya es frustrante tardar hora y media entre Alcalá y la avenida de América sin incidentes en la A-2 en formas de cortes de alguno de los tres carrilles por accidentes o averías, más lo es esperar la llegada del autobús en una parada intermedia y ver cómo este no puede recoger más viajeros porque va completamente lleno. Hay que esperar al siguiente que puede que llegue también lleno. Entonces muchos prefieren utilizar el transporte privado y el problema lejos de resolverse, aumenta en forma de un mayor atasco.
Ayer y hoy han sido horas punta especialmente complicadas para quienes utilizan la A-2 en los inicios, incluso antes de las siete de la madrugada que es cuando está estipulado el inicio de la hora punta.
Según se relata a nuestra redacción, lo normal para un autobús que pasa a las 6’35 de la madrugada por El Ensanche, concretamente por la calle José María Pereda, es llegar a la avenida de América a las 7’25, es decir, 50 minutos que son 45 minutos en el mejor de los casos. Pero estos dos días han sido desesperantes puesto que ayer, por ejemplo, el autobús llegó al intercambiador de la capital a las ocho menos diez de la mañana, es decir, media hora más sobre el mejor de los horarios para un viaje que duró 80 minutos,
También nos dicen viajeros que desde el inicio de la hora punta hasta el momento álgido de la misma, entre las 7 y las 8 de la mañana, el itinerario supera con creces la hora y media, un tiempo y unas condiciones de viaje para quienes no tengan más remedio que ir de pie en el autobús, que estresan a cualquiera.
















































