Alcalá de Henares, 31 de agosto de 2026.- Trece intensos minutos de fuegos artificiales efectos espectaculares como fuentes, palmeras, crisantemos, saúces, cometas y peonías, y una sonora traca final pusieron el fin a las ferias de Alcalá ante decenas de miles de personas.
El castillo se instaló en el recinto amurallado del palacio arzobispal y este año la empresa a la que e encargó el espectáculo fue a la Pirotecnia Vulcano, que trajo todo el material desde su sede central en Villarejo de Salvanés (Madrid) si bien también tienen sede en Valencia, la Meca española de la pirotecnia.
Fueron trece minutos en los que se quemaron 188 kilos de pólvora y materiales de pirotecnia.Se llama castillo a una estructura formada con el propósito de lograr una gama de efectos y luces más espectacular por una cantidad mayor de productos pirotécnicos. En el caso de los fuegos del 30 de agosto para poner el broche a las ferias los fuegos artificiales salieron al cielo desde seis puntos diferentes, concretamente tres plataformas elevadas y tres islas a ras de suelo.
La pirotecnia siempre ha estado en continua evolución, y más aún en los últimos años. El gran avance de la informática y la electrónica han marcado un punto clave en este arte. Hasta hace escasos años (1995) la mayoría de los espectáculos se realizaban manualmente, es decir, el pirotécnico daba fuego directamente a la mecha. Actualmente, los castillos de fuegos se disparan a distancia mediante inflamadores eléctricos.
De este modo, el encargado del disparo, desde una distancia prudente y mediante el empleo de consolas de disparo, acciona un botón que permite la circulación de corriente eléctrica y al inicio de un inflamador que da fuego a la mecha de los artefactos; con esta técnica se ha mejorado sustancialmente la seguridad del personal, ofreciendo una mayor libertad a la hora de crear grandes fachadas de fuego desde diferentes puntos. Pero la evolución no queda ahí, después de estos simples pero efectivos sistemas, se diseñaron otros más sofisticados, que disponen de un pequeño “ordenador” que permite programar las órdenes de fuego, creando así disparos sucesivos con unos intervalos de milésimas de segundo. Con esta técnica se comenzaron a disparar las conocidas “secuencias digitales” o de “fuego progresivo” en las que los efectos van formando movimientos como abánicos, recorridos, etc.
El espectáculo se desarrolló con total normalidad y no hubo incidentes importantes. Minutos antes del inicio del espectáculo un camión regó con abundante agua la vegetación en el recinto amurallado. Fuera, en la Vía Complutense, la alcaldesa y los miembros del gobierno municipal así como otros concejales de la corporación contemplaron con miles de personas la quema de los artículos pirotécnicos del castillo de fuegos artificiales.
















































