Alcalá de Henares, 16 de noviembre de 2025.- Quieren seguir viviendo de su trabajo, como han hecho siempre, “porque el trabajo dignifica”, según manifestó la abadesa, la madre Mariuca. Son las nueve religiosas que forman la comunidad de las Clarisas Franciscanas de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares, y para ellas su vida es rezo y trabajo y así quieren seguir viviendo lo que es algo loable teniendo en cuenta su media de edad de 77 años. La mayor, sor María Purificación, muy conocida por su etapa docente en el colegio de San Francisco de Asís durante muchos años y conocida entonces como Sor María Paz, tiene 99 años, y la menor 55.
Sin embargo la vida es muy cara para ellas porque el coste de mantenimiento del inmueble que es su convento es altísimo, y calentar ahora en el otoño y en el invierno las dependencias en las que residente es todo un problema para ellas de ahí que la calefacción sólo pueden ponerla apenas un par de horas al día.
“Nuestros gastos son pocos, pero el patrimonio que tenemos con este edificio majestuoso, con la
iglesia más bonita de Alcalá, requiere un mantenimiento muy costoso”, dijo la abadesa. Todo ello, y
los problemas que les creó el cierre del Banco Popular para el que trabajaron 45 años como custodias
de su archivos, les han obligado a reinventarse para poder vivir de su trabajo. Por eso han
comercializado los ‘Sueños de Cisneros’, unas exquisitas pastas que tuvieron enorme éxito en el
Mercado Cervantino, y trabajos artesanales que realizan ellas mismas, además de organizar visitas
guiadas a su museo cisneriano y ahora a su exposición de belenes. Ellas mismas reconocen que son las Testamentarias del Cardenal Cisneros, y son la única institución cisneriana de Alcalá con una actividad ininterrumpida durante 517 años.
No buscan la caridad, sino vender sus productos para poder seguir viviendo como lo han hecho
siempre, “porque el trabajo es parte de nuestra vida”, dijo la Madre Mariuca. Por eso han querido
contar a la ciudad de Alcalá a través de PUERTA DE MADRID su historia y dar a conocer los productos
que tienen.
Hasta el año 1969 las Juanas como se las conoce popularmente en Alcalá, gestionaban su colegio pero a partir de ese año se hizo cargo del mismo una institución educativa y religiosa, Ekumene, por lo que la comunidad de Clarisas tuvo que acometer su primera reinvención profesional. “Las hermanas
buscaron trabajo y encontraron que el Banco Popular entonces buscaba monasterios de clausura
donde llevar archivos, porque, claro, es donde más resguardado puede estar un archivo confidencial.
Y entonces las hermanas trabajaron para el Banco Popular durante 45 años más o menos. Teníamos
detrás del retablo como una oficina bancaria, hacían de todo en ese sentido”.
El problema llegó con la quiebra del Banco Popular en 2017 y su absorción por parte del Banco
Santander. “Nos quedamos sin trabajo. Es cierto que el Banco Santander siempre se ha portado bien
con nosotras, porque al dejarnos sin trabajo nos da un donativo anual, pero nosotras vivimos de
nuestro trabajo, no solamente de donaciones; el trabajo dignifica y es parte de nuestra vida porque
somos como los demás”, dijo la madre Mariuca.
Artesanía con manos primorosas
“Al no tener ese trabajo fijo, pues tuvimos que reinventarnos como tantas personas en nuestra
sociedad. Y entonces hicimos del ocio, nuestro trabajo. Las hermanas, como hacen muy bien
ganchillo, empezaron a hacer no pañitos, que eso ya no se lleva, pero sí unas cunitas muy bonitas,
con las que ponemos un niño Jesús, o bolsitas, angelitos y otras figuras como penitentes de Semana Santa con sus hábitos correspondientes. Eso lo hacen hermanas que tienen 90 y 92 años y unas manos primorosas. Cuando empezaron a hacerlo se vendieron muy bien y se siguen vendiendo. Otra hermana hace cositas de madera, de imanes pequeñitos, pequeños iconos o iconos muy grandes, porque hay gente que igual para la cabecera de la cama quiere un icono bonito y grande, de pan de oro”.
De esta manera se viene manteniendo la comunidad durante los últimos años: “No son grandes
ingresos, pero sí que es una ayuda enorme para cubrir nuestros gastos, que son pocos, pero el
patrimonio que tenemos con este edificio majestuoso, con la iglesia más bonita de Alcalá, es enorme
y muy costoso. La calefacción de un edificio tan grande se nos va por las ventanas y las puertas. La
tenemos encendida muy poquito tiempo, porque si no, no nos llegan los ingresos y eso hace que las
hermanas más mayores pasen frío. Ahora con ayudas vamos a cambiar algunas ventanas de algunos
sitios para poder ahorrar y así poder poner la calefacción más tiempo”.
Según la abadesa, detrás de esa parte económica fundamental que es la comercialización de su
artesanía, hay una parte de evangelización, “porque las hermanas cada vez que están haciendo una
cunita, una bolsita o un posavasos, están rezando por la persona que le va a llegar luego ese regalo.
Entonces es una parte espiritual y de oración”.
‘Sueños de Cisneros’
Sin embargo esa fuente de ingresos seguía siendo insuficiente para los enormes costes del convento.
En una nueva reinvención las Juanas han sacado este año la novedad de los ‘Sueños de Cisneros’. Se
trata de una pasta con mermelada de fresa y cubierta de chocolate que se presentó para el Mercado
Cervantino de este año y que no tardó en ser todo un éxito. “Es n producto buenísimo que hacen
nuestras hermanas de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), que es otra comunidad de Clarisas,
porque nosotras no tenemos posibilidad de hacerlos, pero sí de comercializarlos. Por otra parte,
queríamos que fuera algo de Cisneros, porque en la ciudad hay mucho de Cervantes y mucho de don
Quijote, pero muy poco de Cisneros. Y a veces se nos olvida que gracias a él tenemos la ciudad que
tenemos”, dijo la abadesa del convento.
Las Juanas han registrado como marca los ‘Sueños de Cisneros’ y por tanto es una marca que tenemos propia para nosotras por si sacamos otras cosas más. Y sobre todo se recuerda que este monasterio es la única institución viva desde hace más de 500 años que mantiene el carácter cisneriano permanentemente, algo que no tiene, por ejemplo, la Universidad ya que en el siglo XIX se trasladó a Madrid”.
Según la madre Mariuca, “somos las testamentarias de Cisneros, precisamente porque cuando en
1508 nos fundó en la calle San Juan, lo hizo con la perspectiva de una comunidad de religosas
contemplativas, pero también para cuidar un colegio de niñas pobres y un hospital de doncellas. Todo
eso se fue evolucionando, luego nos trasladamos a este edificio, porque el edificio de la calle San
Juan, la actual Casa de la Entrevista, se venía abajo, y nos trasladamos aquí a la calle Santiago. Pero
nunca hemos dejado de ser las testamentarias de Cisneros. Tenemos sus testamentos, tenemos las
constituciones que él mismo escribió de puño y letra, tenemos su báculo”. Todo ello y más se puede
contemplar en el museo que hay en la iglesia del convento y que en esa reinvención laboral de las
religiosas, también están promocionando para visitas turísticas como una nueva fuente de ingresos,
“pero sobre todo porque queremos que la figura de Cisneros se conozca. Y porque somos alcalaínas y
porque somos la única institución cisneriana que existe desde 1508 sin interrupción”.
Museo
De este modo, las Juanas hacen un llamamiento para que la gente vaya a conocer el museo cisneriano
“porque también es una ayuda para la comunidad. El ayuntamiento siempre nos ha pedido abrir el
museo y nos ha ayudado a hacerlo diciéndonos que lo abramos más. Lo que pasa es que estamos
limitadas, porque siempre hay que abrir la puerta. Pero hace unos años ya empezamos a enseñarlo y
a explicarlo nosotras y a la gente le encanta, porque no solamente nos dedicamos a enseñar el arte
sino a contar nuestras anécdotas de 517 años, anécdotas que han pasado de generación en
generación que las hermanas nos han ido contando”.
Las personas interesadas en realizar una visita pueden escribir un correo electrónico a clarisascisneros@gmail.com para buscar un día. Otra posibilidad que ofrecen las Clarisas de San Juan de la Penitencia de cara al adviento y a la Navidad y hasta febrero, es la exposición de belenes en la iglesia los sábados, una iniciativa que ya ha tenido dos ediciones y que ha sido todo un éxito que nació con la exhibición de un bonito belén que se amplió con otras obras de la comunidad religiosa.
Todo ello forma parte de la reinvención laboral de las Juanas y es fundamental para que al menos
puedan encender más tiempo este invierno la calefacción.

















































