Alcalá de Henares, 19 de octubre de 2026.- El hospital de Antezana contribuyó y sigue contribuyendo a la grandeza de Alcalá, a la distinción de una ciudad que también gracias a su aportación se hizo moderna. Pocas instituciones alcalaínas pueden presumir de ser parte activa de lo mejor de la historia de la ciudad y de una singularidad admirable y admirada más allá de Alcalá. Una de ellas es el hospital Nuestra Señora de la Misericordia de la Fundación Antezana, que el lunes 19 de octubre celebró su 453º aniversario con la entrega de nombramientos y distinciones en un acto que contó con la presencia y el respaldo de las tres principales autoridades de la ciudad complutense: la alcaldesa de Alcalá, Judith Piquet; el rector de la Universidad, Carmelo García, y el obispo complutense, Antonio Prieto. Pero no solo estuvieron ellos. También asistieron tenientes de alcaldesa, vicerrectores y el vicario general diocesano. Y con todos ellos hubo una amplía representación de la sociedad alcalaína: la civil y la militar, las fuerzas de seguridad, la sanidad, la cultura y la intelectualidad en general.
De este modo, la alcaldesa, el rector de la Universidad de Alcalá, el Obispo de Alcalá y el gerente del Hospital Príncipe de Asturias, Mario García Gil, participaron en la entrega de los nombramientos y reconocimientos junto al presidente de la Fundación Antezana, Asensio Esteban, en un acto en que se contó además con la presencia de concejales de la Corporación Municipal y representantes de entidades y asociaciones alcalaínas.
Fueron nombradas colaboradoras de honor Ángela Flores Delgado y María de la Sierra Ferreruela por su colaboración y compromiso con la Fundación Antezana. La primera ha contribuido a la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia y la segunda ha pintado un magnifico cuadro de la patrona de Alcalá, la Virgen del Val.
Recibieron también el nombramiento de Mecenas de la Fundación Antezana María José Ramos y Manuela Plasencia Cano. La primera destaca por su dedicación a la atención sanitaria en la residencia de mayores siguiendo el espíritu de la fundación como vocación de servicio. La segunda, la farmacéutica Manuela Plasencia, destaca por su colaboración en la creación del Jardín del Boticario.
Recibió el premio María de Murga a la labor sanitaria el Cuerpo de Enfermería del Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Recogió el premio la directora de enfermería del centro, María Ángeles Gómez, junto con el gerente del mismo, María García Gil, que está demostrando ser el gerente que más se está integrando en la sociedad complutense.
Por último, recibió la Mención especial Fernando de Mena el Hospital de la Santa Resurrección de Utrera, de Sevilla, por los especiales vínculos y lazos que unen a ambos hospitales, especialmente como núcleo a partir del cual se ha iniciado la construcción de la red de hospitales históricos de España. Recogió la mención la gerente del hospital utrerano, Sara Pérez.
El primer hospital universitario de España
El presidente de la Fundación Antezana, Asensio Esteban, hizo un recorrido por la historia del hospital vinculándola este año a un acontecimiento tan especial como el quinto centenario de la llegada a Alcalá del que luego fue fundador de la Compañía de Jesús, Íñigo de Loyola, San Ignacio de Loyola. En su discurso, Esteban destacó la vinculación del hospital de Antezana con la Universidad, lo que le convirtió en el primer hospital universitario de España.
Por su parte, el rector Carmelo García deseó en su intervención que “el recuerdo a Luis de Antezana e Isabel de Guzmán, nos permita seguir manteniendo su vocación de servicio a los demás”. A esta labor sanitaria y de compromiso de servicio y ayuda a los demás se refirió también el obispo complutense, Antonio Prieto.
La alcaldesa Judith Piquet felicitó a las personas e instituciones distinguidas y destacó el papel tan importante que desempeña la Fundación Antezana, no solo por los cuidados y por el acompañamiento que ofrece a través del viejo hospital, sino por su valor ejemplar para Alcalá y los alcalaínos: “Es una institución indispensable en el paisaje monumental, social y cultural de nuestra ciudad, pues representa exactamente lo que es y lo que quiere ser Alcalá de Henares: una ciudad de museo que canaliza su inmensa herencia de historia y de tradición para asentar, enriquecer y potenciar una ciudad moderna, generosa, transformadora y profundamente humana”.
Una historia que contribuye a la grandeza de Alcalá
Fundado en 1483 por Luis de Antezana e Isabel de Guzmán, el antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia ha atravesado más de cinco siglos sin abandonar su emplazamiento original en la calle Mayor de Alcalá. Su historia reúne caridad, medicina, patrimonio y una vocación asistencial que sigue viva. La historia comienza el 18 de octubre de 1483. Aquel día, don Luis de Antezana y doña Isabel de Guzmán, pertenecientes a la nobleza urbana de la Alcalá del siglo XV, otorgaron testamento y destinaron buena parte de su patrimonio a la creación de un hospital de caridad bajo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia. Su voluntad era que la institución atendiera a los enfermos y a las personas necesitadas y que su obra perdurase más allá de sus propias vidas.
Para hacer realidad aquel propósito, los fundadores dispusieron que el hospital se estableciera en la parte principal de su casa-palacio, situada en la calle Mayor. La fundación quedó vinculada a una cofradía o cabildo de caballeros, encargada de velar por su conservación y continuidad. La iniciativa, ratificada mediante una bula del papa Sixto IV, se convirtió así en una institución destinada a perdurar a través de las generaciones.
No era una época en la que la asistencia sanitaria estuviera organizada como en la actualidad. Los hospitales de caridad desempeñaban una función esencial en la atención a los enfermos y a quienes carecían de recursos para afrontar la enfermedad. La fundación de los Antezana respondió a esa necesidad y dejó establecida una obra cuyo valor no residía únicamente en el edificio, sino en el compromiso de mantener sus puertas abiertas.
Un hospital universitario que acompañó la transformación de la medicina
El desarrollo de la Universidad de Alcalá, fundada a partir del proyecto impulsado por el cardenal Cisneros a finales del siglo XV y principios del XVI, abrió una nueva etapa en la historia del hospital. La institución se integró progresivamente en el ambiente intelectual y científico de la ciudad, donde el Humanismo y el interés por el conocimiento del cuerpo humano contribuyeron a transformar la enseñanza de la medicina.
Según la historia institucional de la Fundación Antezana, el hospital acogió prácticas médicas y actividades de formación vinculadas a la Universidad de Alcalá. Desde aproximadamente 1540 y hasta 1830, sus instalaciones sirvieron para la formación práctica de estudiantes de medicina, en un periodo en el que la enseñanza universitaria comenzó a conceder mayor importancia a la observación y al conocimiento directo de la anatomía.
Esta relación con la enseñanza y práctica de la Medicina constituye uno de los capítulos más destacados de la historia del Hospital de Antezana. La institución no se limitó a proporcionar refugio y cuidados, sino que participó en la evolución de una concepción de la asistencia sanitaria cada vez más vinculada a la formación especializada y a la práctica clínica.
San Ignacio de Loyola y otros nombres de su historia
Entre las figuras históricas vinculadas al Hospital de Antezana destaca san Ignacio de Loyola. Durante su estancia en Alcalá de Henares, entre 1526 y 1527, Ignacio residió y trabajó en el hospital, donde entró en contacto con personas necesitadas y comenzó a reunir a algunos de sus primeros compañeros. Esta celebración institucional del aniversario de la Fundación Antezana tiene un significado especial al cumplirse los 500 años de la llegada de Íñigo de Loyola. Su paso por la institución forma parte de la memoria espiritual de Alcalá y de los primeros años del camino que conduciría a la fundación de la Compañía de Jesús. El edificio conserva espacios asociados a aquella estancia, entre ellos la antigua cocina y la habitación vinculada al santo, hoy integrada en el conjunto de capillas del hospital.
La historia de la institución está poblada también por médicos, administradores y trabajadores cuya contribución resultó esencial para sostener la asistencia. Entre ellos destaca Fernando de Mena, médico del siglo XVI, catedrático de la Universidad de Alcalá y médico real, cuyo nombre da título a una de las distinciones que la Fundación concede para reconocer la colaboración entre instituciones con fines semejantes.
La memoria del Hospital de Antezana es también inseparable de la historia de las mujeres que cuidaron a los enfermos. La documentación institucional recuerda a María Martínez, enfermera de la que existe constancia en el siglo XVI, así como a otras profesionales y responsables que desempeñaron funciones sanitarias y administrativas en distintas épocas. Esta trayectoria constituye un testimonio de la importancia histórica de los cuidados y de su evolución hacia formas cada vez más especializadas de atención.
Un edificio que conserva la memoria de Alcalá
El propio inmueble constituye un documento histórico. Su origen como casa-palacio medieval se aprecia en la estructura del conjunto y en su patio de tradición mudéjar, mientras que las transformaciones posteriores reflejan las necesidades de una institución que tuvo que adaptar sus espacios a la atención de los enfermos.
La fachada, reformada en 1904 con elementos neogóticos, conserva un destacado alero mudéjar. En
el interior, la iglesia y sus obras artísticas testimonian la dimensión religiosa de una institución nacida bajo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia.
Entre las piezas que conserva destaca la imagen de la Virgen de la Misericordia, vinculada a la identidad espiritual del hospital. La capilla reúne asimismo obras pictóricas de distintas épocas y espacios relacionados con la presencia de san Ignacio de Loyola.
En la actualidad, estos lugares forman parte del Museo de la Medicina del Siglo de Oro, que permite
conocer la evolución de los cuidados sanitarios y recorrer espacios históricos como la antigua botica, las enfermerías, el comedor, el patio y el jardín de plantas medicinales. De este modo, el patrimonio arquitectónico y documental se convierte en una vía para comprender cómo se atendía a los enfermos y cómo fue cambiando la medicina a lo largo de los siglos.
Una fundación que mantiene viva su vocación asistencial
La continuidad del Hospital de Antezana no se explica únicamente por la conservación de sus muros. La institución ha tenido que adaptarse a profundas transformaciones sociales, sanitarias y administrativas, manteniendo su finalidad asistencial a través de distintas épocas.
La antigua cofradía de caballeros que recibió de los fundadores la responsabilidad de conservar el hospital ha evolucionado hasta convertirse en la actual Fundación Antezana, una entidad sin ánimo de lucro que continúa vinculada al edificio y a su misión de servicio.
Hoy el antiguo hospital mantiene su función sociosanitaria como residencia de personas mayores, al tiempo que desarrolla una labor de conservación y difusión del patrimonio histórico. Ambas dimensiones conviven en un mismo espacio: la atención a las personas que viven allí y la transmisión de una historia que forma parte de la identidad de Alcalá.
Esta continuidad constituye uno de los rasgos más singulares de la institución. El edificio que nació como casa de acogida para enfermos sigue siendo, cinco siglos después, un lugar dedicado al cuidado de las personas. Su historia no ha quedado detenida en el pasado ni se limita a la contemplación de sus elementos arquitectónicos: continúa escribiéndose en la vida cotidiana de quienes reciben atención y de quienes trabajan para ofrecerla.
















































