Por Antonio Campos
En el último libro que he publicado, MÁS ALLÁ DE LA EVIDENCIA – INSHA’ALLAH, en septiembre 2024, mantengo que tres dictaduras van a acabar con la civilización occidental tal como ahora la conocemos. Una idea anacrónica (el comunismo), una creencia medieval (el islamismo) y un nuevo orden mundial (el globalismo capitalista), que se retroalimentan entre ellas para conseguir su objetivo.
Ayer día 28 de abril de 2025 hubo en España un apagón eléctrico general como no se conocía en la historia reciente. Los técnicos en la materia dicen que se tardarán meses en averiguar el verdadero origen de ello.
Yo no creo en las coincidencias y supuestos hechos atribuidos en su día a brujerías, milagros y análogos, que con el paso del tiempo la ciencia ha demostrado que corresponden a hechos científicos descubiertos en años posteriores.
El texto que sigue a continuación es el último capítulo de mi citado libro, que cada uno puede interpretarlo como considere oportuno. Eso se llama libertad.
Otra civilización perdida
Las olas rompían en el malecón. Silencio sepulcral en noche cerrada de un negro septiembre, roto por el chisporroteo de la hoguera alrededor de la que unos gitanos se sentaban en unas grandes piedras, callados, cabizbajos, pensativos, sin la alegría que los caracterizaba en su lucha diaria por la vida.
Un pequeño resplandor en el palo mayor de un velero que se alejaba a gran velocidad era toda la iluminación que había hasta donde alcanzaba la vista, incluso la luna se ocultaba entre nubes de un color indefinido que debilitaba su brillo, desaparecido antes de posarse en el mar, cada vez más embravecido.
La anarquía más incontrolada que imaginarse pueda se había apoderado de la ciudad, él sabía dónde refugiarse, había sido su descubrimiento de niño soñador y aventurero, el Robinson Crusoe de la costa, la pequeña cueva a la que acudía para escribir en el aire sus aventuras de conquistador de tierras salvajes y desventuras de algún amor frustrado.
Hoy no se trataba de ningún sueño, la fantasía tomaba cuerpo y daba la razón a los que habían escrito presagios de un cambio brusco en la civilización occidental, con malos augurios para antes de la fecha de celebración de las elecciones presidenciales en Estados Unidos: Un corte de suministro eléctrico que provocaría un caos mundial por apagón informático en bancos, cajeros, peajes de autopistas, bloqueo en grandes superficies, supermercados y pequeños comercios, parón de estaciones de servicio de gasolina, graves problemas en hospitales al no poder utilizar los quirófanos al igual que en las residencias de mayores y centros de salud, ausencia de comunicaciones internacionales, pérdidas del control en los transportes terrestres, marítimos y aéreos, inutilización del armamento y tecnología militar, con el resultado de revueltas callejeras, saqueos en busca de comida y violencia para apoderarse de armas en poder de las fuerzas de seguridad y del ejército.
Ni su mente ni sus conocimientos hubieran podido llegar a tanta fantasía, pero lo sucedido daba la razón a quienes se adelantaron a la verdad conocida del momento y pronosticaron el fin del falso pacifismo a cambio de la intervención en el yo más intrínseco del individuo, bien de ideas marxistas, bien de ideas globalistas. La ciudadanía estaba siendo vencida por la necesidad básica de las personas, el hambre.
Avanzaba la noche, las olas ya no rompían en, sino sobre el malecón, el agua llegaba al paseo, agradable y cariñoso en bajamar, ahora con estruendo y desasosiego. Se acurrucó en el fondo de su particular guarida y se envolvió en una manta que había cogido antes de huir de la ciudad, de que la arrasaran las hordas de todo tipo.
Quedó rendido por el sueño y bajo la sospecha que ese día había amanecido en una democracia y se acostaba en una dictadura larvada desde hacía mucho tiempo.
Este relato se escribió el seis de febrero de 2024. El 19 de julio de 2024, debido a un fallo informático en dispositivos Windows (el sistema operativo de Microsoft) por una actualización de una plataforma de software de la empresa de ciberseguridad Crowdstrike, se han visto afectados cientos de millones de usuarios en todo el mundo, aeropuertos, aerolíneas (Delta Airlines, United Airlines, American Airlines, Frontier, Sun Country Airlines, Quantas, Ryanair, Iberia, Vueling, Lufthansa, Air France-KLM, Wizz Air…), empresas públicas (EMT, AENA…) y privadas (Repsol, Osakidetza…), bancos (Kutxabank, Abanca,…), sistemas de pago digitales (Bizum, Waylet, entre ellos), hospitales (algunos han tenido que suspender ciertas cirugías), bolsas (la de Londres no ha podido operar), el teléfono 061 en Cataluña, medios de comunicación (el canal Sky News suspendió sus emisiones, hubo incidencias en el diario The Telegraph), supermercados (por los pagos con tarjeta en Aldi, Morrison’s, Waitrose…), etc.
La ficción empieza a confundirse con la realidad hasta que se produzca su fusión y al igual que perecieron las civilizaciones babilonias, hititas, etruscas, fenicias, griegas, romanas, visigodas o feudales, así pasará con la sociedad occidental, controlada por unas pocas manos que convertirán a los ciudadanos en esclavos subvencionados de quienes no quieren pensar que las personas, los animales y las cosas nacemos, vivimos y morimos, que siete mil años transcurridos de cultura humana en el planeta Tierra es solo un suspiro entre los miles de millones de años del universo conocido, hasta que, avivado por una célula pensante de cualquier constelación perdida en la expansión estelar, serás, seremos, energía en evolución perpetua, duración infinita. El tiempo no pasa, pasamos nosotros.
















































