Alcalá de Henares, 12 de marzo de 2026.- En enero de 1986, hace por tanto 40 años, el entonces concejal de Urbanismo, José Luis Herrero, del PSOE, siendo alcalde Arsenio Lope Huerta, hizo a través del semanario PUERTA DE MADRID uno de esos anuncios cuya trascendencia futura, ha merecido entrar en la historia de la ciudad complutense. Aquel bombazo informativo, aquel scoop, apuntaba a la decisión del gobierno municipal de peatonalizar la calle Mayor de Alcalá.
En aquellos días la céntrica calle de 396 metros de longitud y que es la calle soportalada en ambos márgenes más larga de toda España, estaba abierta al tráfico, no sólo el de carga y descarga de mercancias. Los coches circulaban con toda normalidad por la calle Mayor, por la plaza de los Santos Niños, por la plaza de Cervantes, por la calle Libreros y por todas las calles aledañas.
El anuncio del entonces concejal de Urbanismo fue todo un zambombazo. Los primeros que lanzaron las campanas al vuelo protestando fueron los comerciantes. “¿De que vamos a vivir?” se preguntaban muchos. Pero el anuncia tenía detrás un proyecto que comenzó a ejecutarse a finales de ese mismo año 1986 y cuyas obras se prolongaron durante 1987. La calle Mayor se levantó por completo para eliminar el asfalto, introducir servicios urbanos modernos para aquella época, y sobre todo, para poner un pavimento de adoquín para eliminar definitivamente el asfalto y realizar una ‘peatonalización estética’, lo que hoy se denomina flamantemente ‘la plataforma única’.
La medida no dejó de tener polémica. Incluso, cuando finalizaron las obras y la calle recuperó su nueva normalidad una vez garantizado un periodo matinal para la carga y descarga, se produjeron muchas protestas porque el pavimento de adoquín irregular era muy incómodo para caminar por él. Eso obligó al Ayuntamiento a realizar una obra para el lijado de la superficie eliminando la mayor parte de las irregularidades y hacer transitable la calle con comodidad para el peatón.
El impacto fue importante durante casi dos años y eso enfrió considerablemente cualquier intento de continuar peatonalizando calles en el centro histórico. Fue a partir de 1999 siendo alcalde el socialista Manuel Peinado cuando se acometió un proyecto completo de peatonalización del casco tan ambicioso como atrevido, y lo que fue peor, tan temerario. El volumen de calles peatonalizadas y el sistema utilizado mediante bolardos que se bajaban sólo para vehículos de residentes y autorizados, generó muchas protestas y controversias. Para muchos alcalaínos fue la principal causa de la derrota electoral del PSOE y la victoria del PP con mayoría absoluta en 2003.
Bartolomé González prometió bajar definitivamente los bolardos y cumplió su promesa pero no renunció a su pretensión de mantener un proceso de peatonalización en el casco histórico. Lo continuó siempre con mucha tranquilidad pero con paso firme en calles aledañas a la calle Mayor siempre con el criterio de la plataforma única dejando calzada y aceras al mismo nivel.
El proceso era irreversible y cona la llegada a la alcaldía del socialista Javier Rodríguez Palacios se amplió claramente con calles y espacios importantes como Libreros, Colegios y la propia plaza de Cervantes, además de la de los Santos Niños. Y el proceso continuó y continúa ahora con la Zona de Bajas Emisiones. Pero todo comenzó hace ahora 40 años con la peatonalización de la calle Mayor.

















































