Alcalá de Henares, 16 de mayo de 2026.- El convento alcalaíno de las franciscanas de San Juan de la Penitencia, las Juanas, las religiosas testamentarias de su fundador, el Cardenal Cisneros, dos veces regente de Castilla, primado de España y fundador también de la Universidad de Alcalá, vivió el 11 de mayo un día grande con el cumpleaños de Sor María Purificación, la monja centenaria, ya que ese día cumplió 100 años. Día grande en la comunidad franciscana que celebró en la intimidad del cenobio el cumpleaños sin dejar de practicar su filosofía de vida contemplativa de trabajo y oración.
Sin embargo la importancia de la celebración hizo que esta tuviera una dimensión pública en la que decenas de personas quisieron unirse para dar testimonio de cariño y gratitud a la comunidad franciscana y en particular a Sor María Purificación, que en su vida docente en el colegio de las Juanas, el San Francisco de Asís de la calle Santiago, tuvo el nombre de Sor María Paz, y así la conocieron varias generaciones de niñas alcalaínas y, más recientemente, alguna de niños. El homenaje consistió en una misa que llenó de fieles la bella iglesia de las Juanas.
86 años de Paz y Bien en el convento de las Juanas
Su nombre conventual es el de Sor María Purificación y antes fue el de Sor María Paz. Pero por su entrañable ejemplo de vivencia religiosa en la orden de San Francisco de Asís la vamos a nombrar como sus hermanas en la orden la conocen, Puri, Sor Puri.
Nació el 11 de mayo de 1926 en la villa de Desojo (Navarra), en la merindad de Estella. La suya fue una familia amplia puesto que fueron diez hermanos, de los que cinco han sido religiosos y los otros cinco se casaron para formar una familia. De los cinco hermanos que decidieron seguir el camino de la religión consagrándose a Dios, tres hermanas ingresaron en el convento de las Juanas viviendo dedicando sus vidas al desarrollo de la espiritualidad franciscana y centrándose en la imitación de Cristo a través de la pobreza, la humildad, la fraternidad y el amor a toda la creación siguiendo siempre el lema de Paz y Bien.
Sor María Purificación llegó al convento de las Juanas en 1940. Tenía 14 años e ingresó en la clausura siendo una adolescente para servir a Dios. Lleva por tanto 86 años dentro de los muros conventuales, unos muros que ella misma levantó junto con otras hermanas en aquellos años duros de la posguerra y después de una guerra civil pavorosa que obligó a la congregación prácticamente a empezar de cero atendiendo a lo más básico.
Maestra de estudiantes y novicias
En torno al año 1944 la congregación puso en marcha el colegio San Francisco de Asís, un centro escolar para niñas por el que pasaron varias generaciones y en el que Sor Puri, entonces con el nombre de Sor María Paz, comenzó a dar clases. Muchas alcalaínas la recuerdan todavía con cariño por esa etapa docente y cuando visitan el convento preguntan por ella y comparten recuerdos entrañables.
La religiosa fue también maestra de novicias puesto que su experiencia como servidora de Dios era enorme y fructífera a la hora de formar a las jóvenes religiosas. Cuando el colegio cesó su actividad, para sor Puri cambió, como para toda la congregación, el trabajo. Comenzaron a desarrollar un trabajo intenso para una entidad financiera, para un banco. Además, también hizo los trabajos normales de la comunidad. Y siempre destacó por su maña, por su habilidad con el trabajo manual del que siempre ha sido un virtuosa. La abadesa, la madre Mariuca, que dirige una familia formada en estos momentos por ocho religiosas, reconoce que “Puri ha pintado pañuelos, purificadores y también ha pintado cuadros muy bonitos y figuras de escayola y de marmolina. En la actualidad ya no tiene movilidad y apenas tiene expresión. Habla, sobre todo, con los ojos. En su juventud estuvo bastantes años delicada y enferma, pero como dice el refrán, mujer enferma, mujer eterna”.
En la felicitación a Sor María Purificación estuvo la alcaldesa, Judith Piquet, así como la edil de Mayores, Esther de Andrés.

















































