Alcalá de Henares, 21 de noviembre de 2025.- Una parte de la calle Murillo, de Alcalá de Henares, concretamente el espacio abierto que hay entre los bloques de viviendas sobre el aparcamiento subterráneo, permanece acordonada para impedir que pasen personas debido a la inestabilidad estructural que existe y el peligro de hundimiento sobre el garaje construido debajo. Un largo conflicto sin solucionar desde 1998 se ha ido alargando hasta llegar a la actual situación de cierre parcial de la calle por el deterioro de las columnas que sujetan el techo del garaje y con grave riesgo para las personas.
Caminar por ese espacio abierto entre los bloques es una carrera de obstáculos. Hay muchas baldosas rotas que ya no se han repuesto y que son auténticos hoyos. Los vecinos se quejan de botellón, de zona estancial fuera de los bares de copas con ruidos, peleas, tráfico y consumo de drogas e inseguridad. También se quejan los vecinos de que en una situación de riesgo grave de hundimiento del espacio por el deterioro de las columnas, sigue produciéndose la entrada de algún vehículo para carga y descarga comercial. El anterior administrador de la mancomunidad ya jubilado, Miguel Buenestado, reconoció a elpuerta.com que cuando todavía administraba tomó la decisión de realizar un arreglo urgente ante el riesgo de hundimiento. Y todo ello por no hablar de los problemas en el interior del garaje, donde las filtraciones de agua e inundaciones están a la orden del día como ya se publicó en el semanario PUERTA DE MADRID hace algunos años.
En ese punto es mucho más que anecdótico un aspecto revelado por los vecinos. El deterioro es tal que al poder levantarse baldosas del pavimento con facilidad, se utilizaba esta posibilidad por parte de individuos para ocultar droga.
Tres partes
El problema estriba en quién debe actuar en ese espacio. En 1998 la mancomunidad de propietarios de la calle Murillo denunció al Ayuntamiento por la vía del contencioso-administrativo para el arreglo de la calle. En 2003 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó la sentencia con número 479/2003 donde se ordena al Ayuntamiento, a la Mancomunidad del garaje de calle Murillo y a la Mancomunidad de Propietarios de la calle Murillo al pago solidario de las obras necesarias para la seguridad de las personas.
Aún hubo que esperar mucho tiempo a que se produjera un movimiento clave en todo este proceso. El pleno del Ayuntamiento del 21 de marzo de 2023 aprobó su parte económica para la realización de las obras. Pocos días después, la Mancomunidad de propietarios del garaje aprobó pagar su tercio correspondiente al importe de las obras. Pero queda por resolver el pago por parte de la mancomunidad de Propietarios de la Calle Murillo, es decir, de los dueños de viviendas. Ahí es donde está la clave puesto que no es una cantidad pequeña: puede estar en torno a los 1.000 euros por propietario que, si además tienen plaza de garaje, se les multiplica.
La realidad es que en este tercio del conflicto es donde se encuentra el desacuerdo ya que algunos vecinos consideran que es el Ayuntamiento quien debe cubrir todos los gastos del arreglo. Hay bloques donde hay una mayoría dispuesta a pagar su parte, pero hay otros donde no. En este sentido el Ayuntamiento considera la calle Murillo, tal y como consta en el Plan General de ordenación Urbana, suelo urbano de dominio privado, abierto al uso público y de acceso a portales con un garaje construido en el subsuelo. No existe convenio o acuerdo para el mantenimiento de los mismos.
Es en este contexto en el que el riesgo de hundimiento está acreditado y en el que se ha decidido acordonar una parte de espacio para impedir el paso de personas. Sin embargo, esto no es más que un parche o, más bien, una huida hacia adelante.















































