Alcalá de Henares, 29 de mayo de 2025.- Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva y por ello vamos a explicar las causas, la sintomatología, la prevención y los remedios contra el reflujo gastroesofágico, considerada enfermedad y a la que vamos a denominar a partir de ahora por sus siglas, la ERGE, una patología infradiagnosticada y destaca por “su alta prevalencia, la variabilidad en la presentación clínica y un elevado volumen de consultas y exploraciones complementarias asociadas”.
Es una enfermedad esencialmente molesta que conviene prevenir y atender. Al menos uno de cada diez alcalaínos, según estimaciones muy optimistas sufren la ERGE, que es es el regreso de los jugos gástricos del estómago hacia el esófago, el tubo por el cual los líquidos y los alimentos bajan desde la boca hasta el estómago. Cuando los síntomas ocurren varias veces al día y están asociados a otros trastornos, es cuando en efecto podemos hablar sobre la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
El contenido gástrico incluye ácidos que irritan la mucosa esofágica y causan los síntomas típicos del reflujo gastroesofágico: ardor en el estómago y el pecho, acidez, hipersalivación y regurgitación. La acidez de los jugos gástricos también puede irritar el tracto respiratorio y la garganta, causando disminución de la voz, laringitis, ronquera, tos y asma.
El esófago, por medio de movimientos rítmicos y ayudado por la gravedad, mueve la comida hacia el estómago. El esfínter esofágico inferior regula el paso de los alimentos, abriéndose para permitir que el bolo alimenticio pase y cerrándose para evitar que vuelva a subir. El reflujo ocurre cuando hay un mal funcionamiento de esta válvula, que se abre cuando no debería hacerlo y permite que el contenido gástrico se mueva hacia arriba.
Otra causa es el vaciamiento gástrico lento. Cuanto más tiempo permanece la comida en el estómago, mayor es la probabilidad de que se presenten síntomas del reflujo gastroesofágico. Incluso si se reduce el pH salival, que es básico, el esófago está menos protegido de los ataques de reflujo gástrico.
Causas
Las molestias digestivas son frecuentes en la población debido a los hábitos alimenticios y el estilo de vida. La obesidad y los excesos a la hora de comer, como la ingesta de grasas, el alcohol, los alimentos picantes, las bebidas con cafeína, el tabaco y los alimentos procesados entre otros, pueden provocar acidez y/o reflujo gastroesofágico. En la unión del esófago con el estómago existe un músculo en forma de anillo que se llama esfínter esofágico inferior. Este músculo se relaja después de tragar alimento para permitir su paso al estómago y posteriormente se vuelve a contraer para cerrar el ascenso de comida y acido al esófago. Sin embargo, a veces este músculo es débil o se relaja cuando el estómago se llena, permitiendo el ascenso de contenido del estómago al esófago”.
Una parte importante de los pacientes con ERGE tienen una hernia de hiato. En estos casos el estómago se desliza parcialmente hacia el tórax a través del hiato diafragmático (un orificio en el músculo diafragma) y provoca que el esfínter esofágico inferior pierda fuerza. Ello facilita el reflujo gastroesofágico. La hernia de hiato es más frecuente en mayores de 50 años y embarazadas.
Tratamiento
El abordaje de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)n requiere un enfoque integral que debe tener en cuenta la presentación clínica, los hallazgos estructurales endoscópicos y las características motoras y funcionales”. El objetivo del tratamiento de la ERGE consiste en el alivio sintomático, la curación del daño mucoso y la prevención de las complicaciones (principalmente esofagitis, estenosis y esófago de Barret).
La base del tratamiento es tanto la modificación de los hábitos de vida como los cambios en la dieta; actualmente el tratamiento con mayor evidencia para la mejora sintomática y del pH esofágico es la pérdida de peso y la elevación de la cabecera de la cama. La nutrición juega un papel importante en el tratamiento y prevención del reflujo gastroesofágico. Entre los alimentos que deben evitarse se encuentran embutidos, alcohol, queso, té, café, tomate, cítricos, refrescos y alimentos fritos.
La leche, de la que siempre se ha dicho que era el remedio de la abuela contra el reflujo, en realidad lo favorece, ya que es un alimento rico en grasas que podría ralentizar el vaciado del estómago. Es recomendable comer lentamente, masticando bien la comida para promover la digestión y hacer de 4 a 5 comidas pequeñas al día. Además, es conveniente evitar irse a dormir inmediatamente después de comer.
















































