Alcalá de Henares, 6 de marzo de 2025.- Adiós don Carnal; bienvenida doña Cuaresma. Sólo nos falta pedir que toda la lluvia que tenga que caer y que tan beneficiosa es contra la contaminación y para favorecer el equilibrio medio ambiental, caiga cuanto antes y deje celebrar la Semana Santa para que pueda vivirse con todo su esplendor, no como este Carnaval, que por culpa de las inclemencias meteorológicas se ha visto completamente trastocado.
Ha sido ‘un quiero y no puedo’. Un querer que esta fiesta mejore y tenga su esplendor en una época del año tan peculiar como el mes de febrero e inicios de marzo, y un no poder por culpa del mal tiempo. Al final sí se pudo celebrar el Entierro de la Sardina anoche. Y tuvo calidad y vistosidad. Pero faltó la presencia de un público multitudinario que hubiera disfrutado del cortejo y hubiera cerrado este festejo de la manera que todo el mundo hubiera deseado.
El Entierro de la Sardina ofreció varios aspectos positivos: Fue el estreno de la nueva peña festiva El Nido elaborando la sardina y llevándola en cortejo fúnebre por las calles con sus dolientes y plañideras. También abrió como positivo un hecho que merece la pena tener en cuenta para otras ediciones del Carnaval: La participación en el desfile de varias de las comparsas que participaron en el concurso celebrado el domingo. La lluvia impidió su desfile y de hecho el concurso se pasó del sábado al domingo y se celebró a cubierto en el auditorio Paco de Lucía. El nivel fue tan alto que se pidió a las comparsas que participarán en el Entierro de la Sardina y varias así lo hicieron. En el horizonte está también su posible participación en el desfile de carrozas de ferias o en la próxima cabalgata de Reyes, eventos que sin duda alguna se enriquecerán con el nivel mostrado por las comparsas de Carnaval.
Gustó también el pasacalles de zancudos y fuego que se ofreció en el Entierro de la Sardina, y, por qué no decirlo, el cambio de recorrido al celebrarse la incineración de la sardina junto a la Puerta de Madrid en vez de hacerlo en el impracticable recinto amurallado de la Huerta del Palacio Arzobispal que con la lluvia caída era un barrizal.
Con todos estos elementos se nos fue el Carnaval y ya estamos en plena Cuaresma.















































