Alcalá de Henares, 16 de abril de 2025.- La fortuna es a menudo caprichosa y lo demuestra. Pocos hubieran asegurado que en el peor día del ciclo penitencial por las previsiones meteorológicas, aquel en el que se daban las peores condiciones en cuanto a inestabilidad y lluvias por culpa de la borrasca Oliver y su enjambre de tormentas, se celebrarían los actos en la calle del programa de Semana Santa de Alcalá.
Y sí, se celebraron las dos procesiones principales, la de la Residencia de Mayores Francisco de Vitoria y el Vía Crucis organizado por la Catedral Magistral por las calles con la imagen de Cristo con la Cruz a Cuestas. Y entre ambas procesiones cayó una buena tromba de agua. Sin embargo los dos desfiles pudieron completarse sin problema.
A las diez de la noche partió desde el templo catedralicio un Vía Crucis presidido por el obispo complutense, Antonio Prieto rezándose la primera y la última estación en el templo y realizando un recorrido por la plaza de los Santos Niños, por las calles Escritorios y Santa Úrsula, por la plaza de
Rodríguez Marín y la de Cervantes, por las calles Libreros, Tinte, Santiago, por la plaza de Palacio, para regresar a la Catedral Magistral por la calle San Juan y la plaza de los Santos Niños. Como principales autoridades participaron además del obispo, el segundo teniente de alcalde, Víctor Acosta y los ediles Antonio Saldaña y Orlena de Miguel.
Otra cosa es la presencia de fieles, esta vez mucho menor que otros años por la amenaza de lluvia y el frío. Es inevitable pensar en dar un giro a esta procesión, abrirla a la participación de más fieles. El Vía Crucis que con motivo de la pandemia se hizo en 2021 dejó un recuerdo imborrable. Aquel se celebró en el patio de armas del palacio arzobispal y abrió una nueva dimensión para uno de los actos de piedad popular en la calle que necesita un cambio.
















































