Alcalá de Henares, 19 de julio de 2025.,- El arqueólogo Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico y Paleontológico Regional con sede en Alcalá regresó de su campaña anual de excavaciones e investigaciones en la Cuna de la Humanidad, en África donde este año ha conseguido importantes avances en cuanto a la evolución humana, y lo ha hecho centrándose esta vez en la investigación y en la experimentación sobre fósiles excavados que permiten su interpretación para desarrollar el relato de la evolución humana.
Se trata de la parte más científica de la labor de un arqueólogo en un trabajo interdisciplinar y esencial para conocer el comportamiento de los homínidos a través de sus restos arqueológicos y de las
herramientas y objetos que emplearon. En esta ocasión el trabajo de Baquedano no ha estado exento
de peligro puesto que experimentando cómo los hominidos percutían los huesos de elefantes con sus
simples herramientas de piedra, estuvo a punto de ser atacado por un ejemplar adulto de gran
tamaño viviendo una de las situaciones más tensas y peligrosas de su carrera científica.
Todo comenzó al tener autorización para realizar una experimentación de campo junto al río río
Luangwa, en Zambia. El equipo dirigido por Enrique Baquedano y Manuel Domínguez-Rodrigo tuvo
conocimiento de que seis elefantes que se habían acercado al río a beber agua se habían
electrocutado al pasar junto a un poste eléctrico que había caído al suelo. Los elefantes habían tenido
contacto con los cables con tensión eléctrica y mojados con el agua del río y todos juntos cayeron
electrocutados. Los responsables del parque nacional autorizaron a los residentes en la zona a
comerse los animales muertos, dejando allí los huesos lo que fue aprovechado por el equipo para
realizar una investigación de campo a fin de conocer cómo los homínidos podían romper hace casi
dos millones de años huesos de elefante para extraer la rica grasa de su interior. Lo hacían con su
precaria tecnología, sin metales y sólo con piedras, algo muy complicado. El equipo quería aprovechas
esos huesos para experimentar cómo podían hacerlo y conocer un poco más a fondo este aspecto de
los homínidos.
El equipo se encontraba junto a los huesos trabajando con ellos en unas condiciones muy complicadas porque la muerte de los elefantes se había producido tres semanas antes y los restos que quedaban se encontraban en pleno proceso de putrefacción. En esos momentos vieron un elefante de grandes dimensiones que desde lejos les observaba. Incluso el equipo tuvo ocasión de bromear: “A ver si va a querer acercarse a ver a sus primos muertos y se enfada porque estemos aquí nosotros”, debió decir alguien.
El problema fue cuando el gran elefante comenzó a acercarse. Baquedano empezó a grabarle junto a un ranger del parque armado mientras el resto del equipo se refugiaba en el interior del vehículo. El ataque de un elefante enfurecido y con las orejas desplegadas y abiertas como las llevaba éste, puede ser mortal para los humanos. La tensión y el miedo se apoderaron de todos. Sin embargo hubo un momento en el que el animal dio la vuelta y se alejó de la expedición. Con que se hubiera acercado un metro más el protocolo de actuación hubiera obligado alranger a disparar. El problema es que el rifle era de un único disparo y un hipotético fallo que no hubiera abatido al proboscidio hubiera empeorado la situación ya que el ranger no hubiera tenido tiempo de volver a cargar el rifle, lo que hubiera podido ser letal, tanto para él como para Baquedano, e incluso para el equipo refugidado en el vehículo.
La investigación
Baquedano ha trabajado este año durante 17 años en la Cuna de la Humanidad básicamente investigando para avanzar en aspectos que tienen que ver con la evolución humana: “Con mi socio Manuel Domínguez-Rodrigo he realizado una expedición por Kenia, Zambia y Tanzania. Concretamente hemos estado en el Museo de Nairobi revisando las colecciones de los fósiles recuperados en cubiles de hiena y también hemos visitado los del Parque Arqueológico de Amboseli. El estudio de estos cubiles nos permite después diferenciar en los yacimientos arqueológicos cuáles son los niveles acumulados por los hiénidos, cuáles por los homínidos y cuáles por los félidos. Después hemos estado en Zambia haciendo una experimentación con huesos de seis elefantes que se habían electrocutado y que las gentes del parque habían autorizado a los locales a que se los comieran. Se trataba de experimentar con huesos reales cómo los rompían los homínidos hace casi dos millones de años, para qué y cómo lo hacían teniendo en cuenta que los huesos de elefante son muy difíciles de romper especialmente sin metales”.
Según Baquedano han llegado a la conclusión con este trabajo de campo que los homínidos rompían
los huesos con piedras, con percutores, apoyándolo sobre yunques, accediendo a la grasa interior,
que es una grasa de excepcional calidad.
Investigación y excavación
Baquedano también ha estado este año realizando un importante estudio en el museo de Livingstone
(Zambia): “El Museo de Livingstone nos ha facilitado el acceso a todos los objetos que hemos pedido,
lo cual ha sido muy difícil, pero lo hemos conseguido. Este trabajo de investigación es esencial para
interpretar lo que excavamos. Allí hemos estudiado las maderas que excavó Desmond Clark en los
años cincuenta del siglo XX, que entonces no se les prestó apenas atención porque se consideraba
que tenía unos 50.000 años. Había objetos hechos con madera que se habían conservado. Pero ahora
sabemos, por trabajos posteriores de un investigador británico que tienen casi 475.000 años y en
consecuencia ésto está replanteando toda la evolución humana, porque hace medio millón de años
solo disponíamos los homininos, de la cultura achelense. Y con bifaces, hendedores y triedros éramos
capaces de hacer estructuras de madera, algo que tiene un enorme interés porque además son
estructuras de madera, carpintería, de objetos relativamente grandes. Esto está cambiando los
paradigmas básicos sobre la evolución humana ya que en el Pleistoceno medio los homininos ya
tenían unas capacidades intelectuales y tecnológicas que no se pensaba hace unos años que podían
tener”.
Y por supuesto, junto a la experimentación y la investigación, no ha faltado la excavación en los
yacimientos de Olduvai Gorje en Tanzania, esencialmente en los del Lecho 1 y Lecho 2: “Allí hemos
constatado que que estos primeros homininos, es decir, los Homo habilis, ya tenían una gran
capacidad cazadora y que además predaban, no sólo pequeñas gacelas, sino también antílopes y
équidos de un tamaño relativamente grande. Lo cual es muy sorprendente ya que hablamos de hace
1’9 millones de años. Hablamos de los primeros representantes del género Homo. Lo importante es
en ese debate que siempre hemos tenido sobre si eran cazadores o eran sólo carroñeros, sabemos
que eran cazadores. Y cazadores de presas relativamente grandes”-.
La importancia del equipo internacional y multidisciplinar dirigido por Baquedano y Domínguez-
Rodrigo es que sólo ellos excavan allí: “En estos niveles solo estamos excavando nosotros, porque
sólo hemos descubierto nosotros yacimientos en el Lecho 1. Nadie más ha descubierto yacimientos
correspondientes en Olduvai Gorge a esta especie. Con lo cual somos la envidia de los arqueólogos de
todo el mundo”.
Según Baquedano, “estos equipos son equipos internacionales de liderazgo español, o mejor,
hispano-tanzano, diría yo. Pero son equipos internacionales e interdisciplinares, ambas cosas. Y hay
gente también ahora mismo de la Universidad de Vigo pero es que cada investigador procede de un
sitio distinto. En esta campaña hemos estado una docena de españoles y el resto, por ejemplo, son de
la Universidad de Carolina del Norte, de la Universidad de Dar Es Salaam. Pero en otros periodos,
como el lugar donde estamos es pequeño, pues hay gente de la Universidad Complutense que va en
otro momento, de la Universidad de Alcalá, etc, pero siempre dentro del paraguas del IDEA, del
Instituto de Evolución en África que dirigimos nosotros”.
“Para todos los investigadores en evolución humana, África es la cuna de la humanidad y, en
consecuencia, todos aspiramos a eso. Unos hemos tenido más opciones y otros menos. A mí, las
puertas me las abrió Manuel Domínguez-Rodrigo, que es el africanista más importante que ha tenido
nunca España, así de claro, además del tafónomo más reconocido a nivel mundial”.
Baquedano y Domínguez-Rodrigo tienen mucho que ver con el diseño y el contenido de los dos
museos más importantes de la Cuna de la Humanidad, el Museo Nacional de Tanzania en Dar es
Salaam, y el museo de Olduvai Gorje”.
Y no ha faltado en esta expedición la labor de patrocinio y de apoyos externos: “Este año hemos
establecido una colaboración con el gran hotel de Meliá en el Ngorongoro, por el cual nos están
apoyando con infraestructura. Se trata del hotel más importante de toda África y nos está apoyando
con logística y patrocinándonos, lo cual nos viene francamente bien en el trabajo que estamos
haciendo en la garganta de Olduvai”.













































