Alcalá de Henares, 10 de agosto de 2025.- No es una leyenda urbana por lo que conviene tomar nota ante este episodio que estamos viviendo de ola extrema de calor. El cuerpo humano tiene una resistencia ante las altas temperaturas pero llega un momento en que ya no puede hacer nada; es cuando se produce un golpe de calor. Es lo que ocurrió ayer en Madrid y conviene tenerlo en cuenta para prevenir, evitando realizar una actividad física con temperaturas por encima de los 40 grados que a pleno sol son muchos más.
Un joven de 25 años se encuentra en estado grave tras sufrir este sábado un golpe de calor al alcanzar una temperatura corporal de 41,9ºC . Según ha precisado una portavoz de Emergencias Madrid a Europa Press, el afectado se sintió indispuesto en la estación Herrera Oria, línea 9 de Metro de Madrid. El joven, que se mostraba muy desorientado y con bajo nivel de consciencia, fue acompañado por personal de seguridad hasta el exterior de la instalación, en Xinzo de Limia, 47.
Tras el aviso, poco antes de las 21 horas, Samur-Protección Civil se moviliza hasta el lugar y comprueba a través de una sonda que el hombre alcanzaba una temperatura central del cuerpo de 41,9ºC.
Los sanitarios inician maniobras para intentar bajar la temperatura corporal con manta de frío y placas de hielo, aplicando además sueros fríos. Con todo, desde Emergencias subrayan la dificultad de bajar la temperatura. Tras ser estabilizado e intubado, el joven fue trasladado con pronóstico grave al Hospital Universitario de La Paz.
Desde Emergencias Madrid han indicado a Europa Press lo extraordinario de alcanzar una temperatura corporal de ese calibre, cuyas causas todavía se desconocen, aunque subrayan que es muy difícil que se produzca únicamente por viajar en metro, incluso con temperaturas elevadas, un escenario en el que sí podrían darse otros efectos adversos como lipotimias o desvanecimientos.
Mantener la temperatura corporal a 37 º es una de las premisas para la supervivencia de un individuo, por lo que nuestro cuerpo dispone de una fuente interna de calor, un horno que quema el azúcar y las grasas, y otras moléculas productoras de energía dentro de las células del cuerpo y que constituyen la principal fuente de calor interna. En general, ese horno, la producción interna de calor, permite la regulación precisa de la temperatura corporal.
Los humanos generamos calor interno y además mantenemos la temperatura del cuerpo relativamente constante e independiente de las fluctuaciones externas.
La temperatura corporal es mantenida por un sistema de regulación automático -un termostato- situado en el hipotálamo, una estructura en la base del cerebro. El hipotálamo recibe la información de los termoreceptores (sensores que hay en la piel que marcan la temperatura, al igual que sensor de temperatura de tu coche o de la calefacción de una casa) situados en la piel y ciertas estructuras internas, como el mismo hipotálamo.
La sudoración es la principal forma que tiene el cuerpo de liberar calor en ambientes calurosos. Cuando el sudor de la piel se evapora, arrastra consigo el calor y, por tanto, enfría el cuerpo. Pero hay unos límites.
La hipertermia es una afección en la que la temperatura corporal se eleva por encima de los valores normales. Puede estar causada por la exposición a calor extremo, ejercicio excesivo en tiempo caluroso o problemas médicos que aumentan la producción de calor del cuerpo. Los síntomas incluyen sudoración excesiva, taquicardia y, en casos graves, puede producirse un golpe de calor o agotamiento por calor. La hipertermia es una afección en la que la temperatura corporal aumenta por encima de los valores normales.

















































